La Colección Permanyer y otras subastas de Áureo & Calicó de abril de 2016

La Colección Permanyer y otras subastas de Áureo & Calicó de abril de 2016

El mes de abril va a tener como protagonista indiscutible la estupenda triple subasta que presenta la firma Áureo & Calicó. En este caso hay una subasta en sala (que “esconde” una colección de Carlos II), una subasta por correo y la especial Colección Permanyer, dedicada al reinado de Isabel II. Áureo ya ha cogido un ritmo de subastas especiales en el que todas sus subastas son triples salvo en julio, septiembre y diciembre (meses en los que la gente está más pendiente de las vacaciones que en comprar monedas). Veremos por cuánto tiempo más pueden aguantar este impresionante ritmo aunque solo con la Trastámara tendrán cuerda para rato.

4 maravedís Barcelona 1853

Lo primero que pensé al ver la Colección Permanyer es que se dedicaba al alcalde de Barcelona en tiempos de Isabel II, pero resulta que el motivo es mucho más sencillo: simplemente se da a la colección el nombre de quien la ha forjado. Vemos que esto solo se suele hacer, por motivos de seguridad, cuando se trata de una colección “humana”, como la José Leunda, o cuando se trata de alguien conocido en el mundillo numismático, como la Crusafont. Personalmente es algo que me gusta mucho porque es tanto como homenajear al coleccionista por el legado numismático que nos ha ofrecido a los demás. Mucho mejor que una plaquita que no lee nadie en un museo.

La preciosa introducción a la colección nos explica que Francesc Permanyer fue un coleccionista apasionado por Isabel II pero que también tocó otros palos. Nos indica también que se trata de una colección forjada durante 70 años, subrayando el mérito que supone realizarla “a ciegas” sin catálogos como los actuales y con una falta enorme de acceso a la información. Los coleccionistas actuales no nos podemos quejar. También se puede destacar la honestidad de Áureo a la hora de citar el trabajo de catalogación realizado por Alfred Ballés, Juan Olivella y Rafael Montilla que “gentilmente les han permitido usar”.

A día de hoy se hace difícil que una colección de Isabel II me llame mucho la atención, al igual que ocurre con las colecciones de El Centenario. Sin ir más lejos, en lo que va de siglo hemos visto en Áureo & Calicó cinco colecciones especiales dedicadas a Isabel II: la Béquer, la O’Donell, la Anastasia de Quiroga y el volúmen IV de la Trastámara. A esto hay que sumar la aparición de colecciones no tan importantes en otras subastas generales. Por ejemplo, el año pasado Martí Hervera y Soler y Llach vendieron una colección muy buena. Ver una colección muy lograda de Isabel II es, para mí, tanto como leer una novela que ya he leído tres veces. Es una novela que me gusta pero ya me sé el principio y el final. Digamos que me hace falta una “salsa” especial que aliñe la colección y esa “salsa” del siglo XXI no es otra que haber logrado la excelencia en la conservación de las monedas presentadas. Claro está que esa característica se hace impensable en una colección forjada desde hace 70 años, cuando no se daba tanta importancia a la conservación y cuando el acceso a la información era tan complicado. No obstante, tal y como dice Áureo en su introducción, la salsa de esta colección es justamente el tener la paciencia y el reposo de un coleccionista durante 7 décadas. Solo así se puede conseguir reunir las rarezas que se presentan.

Así que ya veis de esta colección las monedas que me llaman la atención: los 2 maravedíes de Jubia de 1841, los 4 maravedíes de 1853 (única conocida) acuñada sobre una pieza de 3 cuartos, los 4 maravedíes de Jubia de 1840 y 1842, los 8 maravedíes de Barcelona de 1852 (dos ejemplares conocidos y está en SC-),  los medios céntimos de sin OM, el céntimo de escudo de Barcelona de 1867, la serie de 3 y 6 cuartos de Barcelona, los 10 y 20 céntimos madrileños de 1867 (dos ejemplares conocidos de cada moneda), los 4 reales de Barcelona de 1842 y 1858, los 4 reales madrileños de 1844, y cinco duros míticos: los 20 reales de Barcelona de 1850 y 1859, los 20 reales de Madrid de 1840, los 2 escudos de 1865 y los 20 reales de Sevilla de 1850. También hay rarezas en oros: los 40 y 80 reales de Barcelona de 1842, los 100 reales de Madrid de 1851 y los 10 escudos de Sevilla de 1866. Además de, por supuesto, las siempre raras pruebas del Departamento de Grabado.

Todas estas piezas que cito son monedas que faltaron en algunas o todas las subastas realizadas por Áureo. Con esto nos podemos hacer una idea del grado de rareza de las piezas. También vemos que, como suele ser habitual, los cobres son más propensos a las rarezas que las platas y éstas a su vez que los oros.

Por parte del resto de la colección, la calidad media no es nada mala (ya la quisiera yo en mi colección particular) y menos si se tiene en cuenta que es una colección forjada durante el siglo XX. Ahora bien, en muchos ejemplares es obvio que no se ha buscado la excelencia y no resulta raro encontrarlos con mejor calidad. Los precios de salida son muy bajos en general y apostaría que el porcentaje de ventas va a ser superior al 95%.

4 maravedís Jubia 1842

Pasando a la subasta en sala, se tiene por un lado un repaso a la historia de la numismática y por otro lado una muy buena colección de Carlos II. La subasta comienza con un breve repaso a la moneda antigua que despachan en 57 monedas. Eso sí, son piezas bastante escogidas, bonitas y muy variadas. Salvo las seis monedas bizantinas que incluye el catálogo, donde no hay nada relevante.

Se adentran después en otro breve repaso a la Edad Media pero donde hay más lotes que destacar. Por parte de los visigodos hay una acuñación sueva, que siempre son de extrema rareza a pesar de que la calidad no acompañe. Vienen después tres oros árabes sin demasiada importancia y 49 ejemplares cristianos con unas platas muy interesantes. Destacan las monedas de los condados catalanes y la buena presencia de monedas mallorquinas, incluyendo alguna rareza como el medio real de Martí I o algunas muy bonitas como el real de Alfons IV. En Castilla también aparecen ejemplares muy bonitos y muy raros, como el real inédito de Pedro I con ceca Coruña o el sexto de real de Juan II; sin desmerecer tampoco a las platas de Enrique IV. Hay oros raros, pero en este caso me gustan mucho más las platas. Raro en mí.

La subasta se adentra en los Reyes Católicos representados con 7 lotes entre los que destaca el medio castellano toledano. Posteriormente comienza un breve repaso a los Austrias entre los que hay una curiosa colección de 18 monedas de Carlos I de la ceca de Besançon. No son monedas muy raras pero no es corriente ver tantas juntas. También hay algunas monedas más raras y de cecas europeas de Carlos I. Por lo demás, destaca el real de Felipe II acuñado por Rincón, los 2 reales de Mallorca de Felipe IV y los preciosos doble soberano de Alberto e Isabel y soberano de Felipe IV.

4 maravedís Jubia 1840

Ya con esto comienza una colección de 323 ejemplares de Carlos II, entre los que hay 42 cobres, 241 platas y 40 oros. Hay que destacar la presencia de 48 ejemplares acuñados en Italia, 46 en los Países Bajos y uno en Besançon, pues son cecas que muchas veces se nos olvidan a la hora de hablar de moneda española y justamente por ello son de las series que más podemos aprender con esta colección. Mi interpretación, basándome en las citas del catálogo, es que esta colección se hizo con muy buen gusto y criterio fundamentalmente en los años 90, habiendo “dormido” durante los últimos 15 años.

Entrando en la colección en sí, vemos que hay muchos cobres raros que seguramente sean golosinas para los coleccionistas de estas series. Bien es cierto que no hay muchos coleccionistas interesados en este tipo de ejemplares, pero seguro que no faltan a quienes les gusten. Un comentario semejante hago de las platas pequeñas coloniales. No son monedas muy comerciales pero tampoco son comunes por lo que esperaría la respuesta de los coleccionistas al igual que pasó en la Trastámara con las piezas pequeñas de Felipe V.

Un comentario aparte merecen las platas pequeñas de cecas peninsulares, pues ahí ya se encuentran algunas joyas como dos reales de molinet valencianos o un real tipo María. También hay un precioso 2 reales de Potosí en forma de corazón y otros cinco ejemplares de dos reales tipo María, uno de Segovia y cuatro de Sevilla. Entrando en los medios duros hay un impresionante ejemplar segoviano de 1683 que eclipsa a los otros cinco tipo María (de nuevo uno segoviano y cuatro sevillanos). Los 25 duros ya son armamento pesado entre los que destacan los dos redondos, las tres acuñaciones tipo María y algunas rarezas macuquinas.

Por parte de los oros, hay ejemplares muy raros, como los escudos de Lima, Barcelona y Valencia. También hay alguna joya, como la media onza y la onza de Segovia (muy potentes, sobre todo la media onza) o las acuñaciones de Sevilla. Por supuesto que no faltan onzas macuquinas, pero quizá sean menos relevantes, creo yo.

La verdad es que no me veo capaz de juzgar la relevancia de las monedas italianas que incluye la colección. Yo diría que su importancia es menor que en las monedas peninsulares y las de las cecas de los Países Bajos. Aún así incluye alguna joya preciosa como la doble doppia milanesa. También he de decir que los felipes, a pesar de que no son ejemplares muy raros creo que han sido escogidos con muy buen gusto.

Este último comentario se puede extender a las platas de los Países Bajos. Hay varios ducatones y patagones relativamente comunes pero muy bellos. No faltan piezas potentes como los tres dobles y el triple ducatón de Bruselas, así como el doble y el cuádruple ducatón de Brujas. Pero la palma, tanto en calidad como en rareza y belleza, se la llevan los oros. El ducatón y el medio ducatón de oro de Brujas, así como el 8 soberanos de presentación de Bruselas son auténticas preciosidades. De esas monedas que gustan a cualquiera aunque sea la primera moneda que ve en su vida.

1 céntimo de escudo Barcelona 1867

La subasta sigue con los Borbones presentando una colección que se me hace difícil pensar que pudiera ser más comercial. Básicamente hay oros y reales de a 8. Esto es algo que atraerá sin duda las pujas de miles de coleccionistas pero que para los comentaristas de subastas (es decir, para mí) viene a ser un déjà vu. Por decir algo, se pueden subrayar las onzas de Felipe V a pesar de que, por desgracia, las más raras están taradas; la gran cantidad de oros de Carlos III y Carlos IV; y algunos duros de Fernando VII como el de Reus de 1809, los 20 reales de 1822 y 1823 o los ejemplares de los 30 sous de Mallorca.

Igualmente comercial es la colección de El Centenario de la Peseta, donde solo destaca por inusual una rara variante del duro cantonal. Por lo demás, el breve repaso a las monedas extranjeras y a los billetes solo tiene para destacar tres 8 escudos mexicanos del siglo XIX relativamente raros y poco vistos en España.

6 cuartos 1842

En la subasta por correo se vuelve a hacer un repaso a la historia de la numismática. Realmente me sorprende la calidad de las monedas presentadas en la parte de la numismática antigua. Hay muchas piezas tanto romanas imperiales e íberas en una calidad suficiente como para ser acogidas por la inmensa mayoría de los coleccionistas. Creo sinceramente que merece la pena echar un vistazo. Por lo demás, es de destacar la amplia oferta de El Centenario de la Peseta, el variado conjunto de moneda extranjera y los 83 billetes españoles. También hay muchos lotes de conjunto. Creo que se trata de una subasta que será mirada con mucha calma por muchos revendedores.

Por último he de aplaudir a Áureo & Calicó por publicar fotografías de los cantos en algunas de las monedas que sacan. En los casos de monedas potentes en el que hay golpecitos en los cantos o donde hay una variante de canto o donde el grosor del canto es relevante se han acompañado las imágenes de anverso y reverso con la del canto. ¡¡Muy bien!! Ya solo falta buscar la manera de generalizar el proceso y de poner las fotos también en el catálogo on-line. Pero es genial que se vayan dando pasos en esta dirección.

3 Comentarios

  1. IgnacioNo Gravatar 1 año hace

    Gracias por el análisis :-)

  2. IsakNo Gravatar 1 año hace

    Saludos,

    Buen análisis. En efecto la colección dedicada a Carlos II para mi es la parte más interesante de la subasta pues ofrece muchas monedas poco vistas o en muy buen estado de conservación. Seguramente al ser las monedas de Isabel II más presentes en subastas me ha despertado poca curiosidad la colección Permanyer a pesar de ser muy meritoria.

  3. kekoNo Gravatar 1 año hace

    Hola.

    Excelente como de costumbre Adolfo, si hay alguna pieza única en la colección de Isabel II, eso indica que nunca ha existido alguien que tuviera la colección completa, en esta no hay muchos huecos creo que 15me parece que, sólo le faltan dos duros, dosplatas más, cinco oros y seis cobres,un mérito estar 70 años coleccionando , por otra parte me ha gustado mucho la parte de Carlos II, ver fotos del grosor de los doble, triple y cuadruples ducatones me ha impresionado

    Un saludo

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