Los auto-engañados

Los auto-engañados

En este blog hemos hablado mucho de engaños numismáticos. Se tratan de timos que van desde unos pocos euros hasta varios miles. Pero creo que el peor engaño que puede haber es cuando el engaño viene de dentro. No hablo de gente que son propensos a engaños, sino de quienes se engañan a sí mismo tergiversando la realidad para crear su propia fantasía. Son los que yo llamo auto-engañados.

El sabio refranero castellano dice que el ojo del amo engorda el ganado. Supongo que los psicólogos tengan buenos argumentos para explicar por qué a la hora de valorarnos a nosotros mismos, o a nuestras propias colecciones, siempre es complicado mantener la imparcialidad con la que valoramos a otras personas o a otras colecciones. La diferencia es que igual que he visto personas con una altísima autoestima, he visto a otras personas que echan por tierra todos sus méritos y no los dan valor ninguno. En cambio todos los coleccionistas que he conocido -y ya van siendo unos cuantos- tienden a sobreestimar su colección. A mí también me pasa. Por eso me cuesta más graduar mis propias monedas que las de otros coleccionistas.

Ya vimos en el blog algún caso exagerado a la hora de valorar su colección, que acabó como una gran desilusión cuando intentó venderla. Otros casos, también muy comunes, son los que transmiten su propia fantasía a sus hijos, a quienes dejan en herencia una colección muy humilde y la ilusión de que esa colección les sacará de pobres. Cualquier coleccionista que lleve un poco de tiempo con las monedas se habrá topado con decenas de casos como éstos.

Hay otros que van más allá. En ellos el autoengaño es tan explícito que si alguien les dice “A” ellos entienden “A” pero se creen “B”. Y además lo cuentan para hacer a los demás partícipes de su propia fantasía.

Bermuda: 10 Shillings 1937

Una vez un coleccionista me dijo que él tenía toda la colección de duros de El Centenario sin circular. Ante tal afirmación, las posibilidades de estar hablando con un fantasioso son enormes puesto que hay duros de El Centenario tremendamente difíciles de conseguir en SC, como el de 1881 (18-81). Pero seguimos conversando y le pedí que me enviara algunas fotos de algunos de los duros. Todo orgulloso de la relevancia de su colección, me envió algunas fotos y aunque eran duros buenos, estaban lejos de un sin circular. Atisbando un posible timo (la diferencia de precios entre monedas bonitas y sin circular es muy grande en El Centenario) le pregunté si había comprado esas monedas como sin circular. Su respuesta fue la que me dejó descolocado: “las he comprado en Áureo como EBC. Pero Áureo llama EBC a monedas que están sin circular”. Después de frotarme los ojos y del Facepalm correspondiente a semejante afirmación lo dejé por imposible. Ya no es que no quiera entender la diferencia entre EBC y SC, sino que busca autoengañarse pensando que tiene una colección en SC aunque compra monedas en EBC. Supongo que habrá alguna vocecilla en su interior que diga que si se paga 6 veces más por un duro marcado como SC que por un duro marcado como EBC, por algo será; pero supongo que también haya algún mecanismo en su interior que le permita silenciar esa vocecilla.

Algeria: 20 Francs 1903

Otra vez me escribió un lector habitual del blog para decirme que había comprado una onza pelucona que había sigo engarzada por 1500 euros. Decía que sabía lo que le iba a decir, ya que había leído entradas como ésta, pero que quería saber mi opinión. Resultó que mi opinión era la que ya sabía: no me parece una buena compra gastarse 1500 euros en una moneda tarada, menos aún cuando se puede encontrar sin esa tara por 1000 euros más. Además, por 1500 euros se pueden encontrar auténticos piezones de cualquier época en una excelente conservación y demandados en cualquier lugar del mundo. Él simplemente me contestó que entendía lo que yo decía, que coincidía con lo que le habían dicho otros, pero que él creía que era buena compra. No sé si los argumentos que le llevaban a tal creencia los dejaba para su intimidad o si directamente no los tenía.

Otro caso muy gracioso fue un señor de avanzada edad que me encontré en una convención y me dijo que él tenía un montón de piezas rarísimas. “¿Sabes ese as ibérico que salió en la subasta de no-sé-quién hace poco diciendo que se conocían cuatro ejemplares?” -dijo, a lo que yo asentí para que dejase de hablar lo antes posible- “bueno, pues yo de esos tengo tres. Y mucho mejores que el vendido en la subasta”. Como me hizo gracia le seguí un poco la corriente y le dije que los vendiera porque así podría comprar otras monedas importantes pero me contestó que no, que bajo ninguna circunstancia él vendería las monedas de su colección. Yo me quedé con una media sonrisa pensando en que ya las venderían sus hijos… siempre y cuando no se hayan creído las fantasías de su padre.

Afghanistan: 20 Afghanis SH1318

Los billetes que ilustran la entrada han sido subastados por Auctions Gärtner. Son 10 shillings de Bermuda de 1937, 20 francos de argelia de 1903 y 20 afganis de Afganistán de 1318 de la hégira. Fueron graduados por ICG, siendo rarísimos los tres ejemplares, si bien su conservación no es muy alta.

18 Comentarios

  1. Jordi 2 años hace

    Simplemente GENIAL entrada.

  2. Angel 2 años hace

    Me ha parecido una entrada muy simpática que me ha hecho esbozar una sonrisa, a la vez que me ha retrotraído en el tiempo a mis inicios como coleccionista. En algún momento hemos pasado por ese autoengaño, y es gracias a el y al sopapo que le acompaña, que hemos madurado como coleccionistas.
    Un saludo.

  3. vicente 2 años hace

    Cuando constantemente nos fijamos en lo que tienen o hacen los demás perdemos el sentido de lo que hacemos nosotros mismos, y eso nos pasa a lo que pasmos demasiado tiempo monedas de otros.

  4. Tricky 2 años hace

    Hola.
    Yo creo que soy la antítesis del caso. Muchas veces me digo que para que sigo coleccionando monedas pues creo que es perder dinero,pero me autoconvenzo diciendo que si no me lo gastaría en cervezas o en cualquier chorrada y con las monedas al menos no pierdo la ilusión después de años.

  5. lanzarote 2 años hace

    Una entrada muy interesante, y que a todos nos retrata de una forma u otra. Creo que es humano, yo pienso que mi mujer es la más guapa, y lo creo.

    Ese defecto se aprecia muy claramente en moneda industrial, como las del Centenario, donde las valoraciones son un 90% objetivas y un 10% subjetivas. Hay, pues, poco margen para que no se note que estás sobrevalorando tu colección.

    En moneda artesanal cambia un poco, ni te cuento en macuquinas, ahí es más difícil saber si un coleccionista está sobrevalorando su moneda, o simplemente usa criterios algo distintos. Pongo un ejemplo, a mí me vuelven loco los desplazamientos extremos en los reales de a 8 a rodillo madrileños de Felipe V, valorando el mismo como un extra, a otros coleccionistas les gustan centradas. Evidentemente la valoración ahí fluctúa mucho de unos coleccionistas a otros, y el mercado dirá.

    Yo mi colección, a la hora de valorarla económicamente le digo a mi mujer que busque en las facturas, le quite el 18% de comisiones de compra, los gde, el 20-15-10% de comisiones de venta, y una puja, y más o menos tendrá el valor aproximado. Con respecto a mis hijas, pues procuro no dejarles una colección valiosa, sino que mi esfuerzo estriba en gastar lo menos posible en la misma. O lo “más razonable” en la misma, eso ya va en el poder adquisitivo de cada uno y en otros factores varios.

    En cuanto a falsificaciones, reconozco que si una moneda de mi colección me gusta, y se pone en duda, me esfuerzo en buscar los elementos de la misma que le dan autenticidad, pero como no me guste tiendo a escuchar con agrado los argumentos que la dan por mala para devolverla.

  6. sierramadre 2 años hace

    Pues Adolfo, por alusiones, siento rectificarte pero la pelucona no fueron 1500 sino 1300 con comisiones y envio incluidos y está más bonita que todas tus monedas juntas. No te la vendo por menos de 3000, que es de oro y muy vieja y tiene a un tio con rizos y que debia ser famoso
    dibujado en ella.

    Un saludo.

  7. sierramadre 2 años hace

    Ademas una compra buena o mala también depende de la manera de sacar las cuentas y yo las saco como Lanzarote, es decir que si en el peor de los casos tuviera que vender a través de una casa de subastas le iba a perder mas dinero a la pelucona de 2500 que a la de 1300. Y como coleccionista me llena mas tener 2 peluconas de distinto tipo mediocres que una sola con los rizos un poco mas definidos. Raro que es uno. Jeje.

    Un saludo.

  8. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    Hola.

    Me alegro de que os haya gustado la entrada y de que vuestras experiencias sean semejantes. Creo que todos los coleccionistas hemos pasado por ello y los que no es porque todavía lo tienen que pasar.

    @sierramadre, espero que no te hayan ofendido mis palabras puesto que no son la intención, aunque ahora releyendo la entrada la última frase de ese párrafo quedó un poco fea (tampoco había alusiones puesto que no te cite explícitamente).
    Si tú estás contento con la compra, entonces no tengo nada que decir, como te dije en privado. Por otro lado cierto es que si fueses a venderla hoy y necesitases liquidez rápida es muy probable que perdieses menos dinero con esa moneda que con una pelucona de 3000 euros.

    Y no: yo no cambio mi velloncito del agnus dei por ninguna onza. Al no ser que sea un cara de rata madrileño, en cuyo caso me lo pensaria :)

    Saludos,
    Adolfo

    • sierramadre 2 años hace

      No hay ofensa, un saludo Adolfo.

      Y como te dije aquella vez, si me encuentras al peso( o aunque sean 300 euros más), un 8 escudos de Felipe V que este bonito aunque haya servido como joya no dudes en llamarme que aun sigo interesado en él y leñe que no hay forma.

      A disfrutar…

  9. Alfredo Chàvez Macìas 2 años hace

    Coincido con sierramadre, a mi me gustan mucho las feas, es decir, que prefiero muchas veces una columnaria que parece cazuela de tantos “chops” a una con los campos como espejos.
    Una de tantas cosas de las que me arrepiento, es de no haber comprado un “caballito del 14” al que le habìan limpiado la cara del àguila y le habìan grabado un Santo Niño de Atocha. Y asì por el estilo.
    En realidad no estamos aquì por el dinero, sino por el gusto; y el gusto cuesta.

  10. Julian 2 años hace

    Muy interesante y entretenida la entrada, veo que hay criterios diferentes a la hora de comprar y coleccionar, tantos como coleccionistas supongo, y me alegro, si no todos andaríamos detrás de las mismas piezas, y no quiero ni pensar en las repercusiones. Por mi parte, no pienso en invertir cuando compro, pero veo mi colección en positivo, estoy aprendiendo y disfrutando con esta afición, además el día de mañana alguien podrá recuperar al menos parte de lo gastado, que es más de lo que pueden decir los que practican otras aficiones.

  11. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    Lo que no hay que confundir es auto-engañarse con tener un criterio propio.

    Alguien que diga que busca una colección de monedas en MBC para así poder tener una colección más amplia, o piezas más raras, que si buscase monedas en EBC+ no se está engañando. Simplemente tiene un criterio propio que puede ser compartido conmigo o no. Se estaría engañando si compra las monedas en MBC y luego se cree que las tenga en EBC+. Creo que la diferencia es clara.

    Por otro lado de casualidad hoy he leído este artículo: http://nadaesgratis.es/pedro-rey-biel/cambiando-cromos-en-el-mercado-de-sant-antoni en el que concluyen con una cita al “endowment effect” https://en.wikipedia.org/wiki/Endowment_effect No conocía esta hipótesis psicológica pero considero que es muy real; viene a decir que tendemos a asignar mayor valor a las cosas que poseemos. Vuelve a ser el refrán de “el ojo del amo engorda el ganado” pero con una base científica.

    Saludos,
    Adolfo

    • Nicolas 1 año hace

      Comparto plenamente lo que dices y comentas en esta entrada, la cual disfrute mucho de leer. Hago un comentario que nada tiene que ver pero me causa mucha gracia en cuanto al significado que se asigna al mismo refrán en diferentes países. “El ojo del amo engorda el ganado” lo mencionas como un refran sobre agrandar la realidad o sobrevalorar las cosas de uno. Acá en Uruguay y calculo que en otros paises de sudamérica tiene otra interpretación totalmente contraria y es la de que el control del dueño hace que la empresa o el campo produzca más. El ojo del amo hace que los peones alimenten el ganado de forma correcta (y no te roben) para después venderlo a mejor precio. Soy tercera generación en una empresa familiar en mi país, mi abuelo antes y mi padre ahora cada tanto me recuerda que el ojo del amo engorda el ganado, así presto más atención a la empresa y menos a las monedas, en este momento que escribo escucho a mi abuelo desde arriba repitiendome eso ;) Acto seguido me decía: tenes que estar encima de todo, no se te puede escapar nada, de lo contrario perdés dinero o se hacen mal las cosas y quedas mal, por si no me quedaba claro que significaba el refrán.

  12. sierramadre 2 años hace

    Y también puede pasar lo contrario, que el precio que se le asigne a un bien haga que disminuyan las ganas de deshacerse de él por pasar a valorarlo más.

    Yo hace unos meses decidi vender una casa, mire precios de la zona y la puse en venta a un precio algo menor que los anuncios que llevaban algun tiempo colgados. Cual es mi sorpresa cuando al dia siguiente me llaman varias inmobiliarias diciendome que es un chollo y me sacan a relucir varias peculiaridades de mi casa de la que no gozaban las otras de la zona y que la hacian casi única. Me dispuse a subir el precio 200000€ más y aun asi me llovian ofertas pidiendo rebajillas de 10000, lo subi otros 100000 euros y aun había llamadas y propuestas en firme pidiendo rebajas de 20000 sobre el nuevo precio. Ver tanto interes por esa vivienda que la gente valoraba en el triple que yo me hizo volver a valorarla y decidi no venderla y ahora la disfruto mas que nunca. Los seres humanos somos muy complejos y el que no patina pues derrapa y nuestros mecanismos mentales pueden llevarnos a lugares impredecibles. Como decía el otro solo el necio confunde valor y precio….y el valor es algo muy relativo.

    Un saludo.

  13. Alfredo Chàvez Macìas 2 años hace

    Una de las mejores entradas a mi juicio, por lo menos a mì me hizo màs clara la diferencia que existe entre el valor y el precio. Regresè de la LXII convenciòn Numismàtica Internacional patrocinada por la Sociedad Numismàtica de Mèxico A. C. el dìa de ayer con varios libros y una sola pieza para mi colecciòn con el propòsito de agregar valor a mis “tesoritos” mediante el estudio.

  14. JUAN CARLOS MONZÓN ESPIGA 2 años hace

    A mi también me han pasado varios casos parecidos. Hace muchos años vendí a un amigo un peso de Cuba de 1937. Este es el año más raro de la serie pero, en este caso, el 7 había sido añadido en una pieza de otro año. Era un trabajo muy bien hecho y después de consultar con varios expertos, la pieza fue dada por todos como mala. Hablando con este amigo se lo comento y se la enseño. Él, muy serio, me pregunta el precio. Le pido 1.500 pesetas, cuando esa pieza auténtica podía valer como mínimo 35.000 pesetas y le aviso, explícitamente, de que la pieza es trucada. A él no parece preocuparle y me dice que es para tapar el hueco. Pasa algún tiempo y me lo vuelvo a encontrar. ¡Aquella pieza del 37 que me vendiste era buena!. Le preguntó que en que se basa y me dice que él y varios amigos suyos la habían estado mirando y que no tenían ninguna duda, ¡la pieza era buena!. Y allá se fue, tan contento y autoengañado. Yo si que no tengo dudas, pero con este tipo de personas no vale la pena perder el tiempo. Llegan a creerse su verdad tan en serio que ningún argumento los va a hacer cambiar de opinión. Bueno, si me la hubiese dejado le hubiese metido el soplete y le hubiese bajado a la realidad, pero no quiso. El problema es que, cuando vaya a venderla (si no la ha vendido ya), probablemente la venderá como buena y engañará a otro. Y será muy convincente en la venta, ya que para él es “auténtica”.
    P.D.: Este tipo de trucajes se realiza con un hilo de plata que se superpone en la zona a falsificar y se le va dando forma sin dejar que el metal se enfríe. Una vez solidificado, si el falsificador hace un buen trabajo, son muy difíciles de detectar. La mejor forma es aplicarle un soplete a la moneda y, si es trucada, el hilo se derrite antes que la moneda. Tiene el riesgo de pasarse dándole calor y que al final afecte a la moneda base (y si al final resulta ser buena, ¡vaya faena!).

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

      Gente que tiene una moneda claramente falsa y la pone en duda he visto algunos: http://blognumismatico.com/2012/09/23/pasarse-de-listos-vi/

      Pero afortunadamente yo nunca he sido quien le ha vendido la moneda a alguien así.

      Por la parte del método del soplete, también lo había oído pero no lo he visto nunca en directo. Una variante, quizá menos arriesgada, es calentar las monedas en un cazo.

      Saludos,
      Adolfo

  15. jesus 2 años hace

    Saludos, esto parece un mercado`persa, que si compro ha esto , que si puedo venderla a lo otro, que si es sc , que si es ebc, esto es un estrés y asi no se disfruta de la numismática, ¿ donde dejamos la numismática y no solo tener en cuenta el valor crematístico de las piezas?, insisto el que quiera ganar dinero con esto ( hablando como coleccionista-inversor), lo lleva clarito y se llevara muchas decepciones , pues la realidad es muy tozuda.
    Jesus

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