Los certificados de autenticidad de las monedas

Los certificados de autenticidad de las monedas

Como todos sabéis, hay empresas que se dedican a certificar monedas y billetes. Básicamente lo que hacen es encapsular el ejemplar en un contenedor en el que indican una valoración del mismo. Además, la empresa indica de manera implícita que la moneda que se incluye en el certificado es auténtica y de no serlo entiendo yo que se harían cargo de ella. Una de las ventajas de estos certificados es que se trata de una empresa tercera, ajena a la compra-venta del ejemplar, quien garantiza la moneda o el billete. El cliente recibe una garantía extra y el comerciante se guarda las espaldas. Por eso algunos comerciantes -pocos, pero algunos- quisieran introducirlo de manera sistemática en Europa. Pero les está costando porque pocos clientes están dispuestos a pagar un sobreprecio significativo porque la moneda esté encapsulada, porque el proceso de certificar es costoso y logísticamente complejo para los comerciantes y porque no quieren tener que usar los servicios de terceros para que ofrezcan el principal valor añadido que se supone que ofrecen ellos como expertos numismáticos.

Para que se vea cómo son estas monedas y billetes certificados por empresas que se dedican a ello, dejo un ejemplar de un raro billete libanés certificado por ICG. Como veis, indican explícitamente bastantes datos: la empresa certificadora, la descripción del billete y cierta información para la trazabilidad del certificado.
billete de Líbano

billete de Líbano

Hay otros casos en los que una moneda se compra certificada pero no con un certificado emitido por una empresa externa e imparcial en la compra-venta. En esas situaciones es el propio profesional que vende la moneda el que la hace acompañar por un certificado que él mismo realiza. De esta forma se pone negro sobre blanco el “contrato ético” que hay entre el comerciante y el coleccionista: que la moneda es auténtica y que, de no serlo, se devolerá el dinero pagado. Ya vimos un ejemplo de un certificado emitido por Martí Hervera y de otro emitido por Áureo & Calicó. Ni qué decir tiene que estos certificados los puede emitir cualquier profesional, no tiene por qué ser una casa de subastas. Como muestra os dejo un certificado emitido por una empresa española (he borrado el nombre; al final de la entrada veréis por qué); otro caso es el de la Numismática Nuñez que comentábamos al hablar de las subastas de Martí Hervera y Soler y Llach.

certificado de moneda

A diferencia del caso anterior, estos certificados no encapsulan la moneda lo que permite al coleccionista guardar la moneda como quiera y donde quiera. Eso sí, los certificados deben incluir buenas fotografías del ejemplar en cuestión para que sea posible relacionarlo con el certificado sin incurrir en dudas sobre si es ese ejemplar o no. También deben indicar explícitamente que la moneda es auténtica y deben estar firmados con lugar y fecha.

Yo creo que la gran ventaja de estos certificados es que el coleccionista “duerme más tranquilo todavía”. Personalmente, yo no tengo ninguna moneda con este tipo de certificados: me basta con la factura emitida por un vendedor serio.

Hay empresas que van un poco más allá y adjuntan la moneda al certificado, de manera que si se saca la moneda se pierde la garantía. Personalmente no me gusta porque me parece una faena para los coleccionistas. Yo no tendría una moneda bonita en un lugar tan feo. Como muestra os dejo un certificado con estas características de una empresa alemana:

certificado autenticidad alemán

Sea como fuere, lo que hay que tener claro con respecto a estos certificados son tres cosas:

1.- Puede darse el caso de que un tercero haya falsificado el certificado, que es mucho más fácil de falsificar que una moneda.

Ya vimos el caso en el que alguien -seguramente un chaval imberbe- se pasaba de listo y vendía una medalla con un certificado de autenticidad emitido supuestamente por Áureo & Calicó y la FNMT, incluyendo incluso el nombre de la directora de Áureo. También hay muchos casos reportados de cápsulas de PGCS y NGC falsificadas (al parecer es la nueva forma de timar de los chinos).

2.- Hay que estar seguros de que si nos proporcionan un certificado de autenticidad, lo que nos están proporcionando es efectivamente un certificado de autenticidad.

Una vez os comenté un análisis que me hizo Nummétrica sobre un columnario del que había quien tenía dudas. Aquí tenéis el documento que me entregaron. Eso no es un certificado de autenticidad ni tampoco pretende serlo. Simplemente es el resultado de unos análisis que me dan un argumento muy fuerte para decir que la moneda es auténtica. Pero en ningún momento dicen que la moneda sea auténtica, así que no es un certificado de autenticidad. Una ficha de una subasta tampoco es un certificado de autenticidad.

Esto lo digo porque el año pasado un conocido le compró a un profesional un supuesto duro de Segovia. Le clavó 2.000 eurazos por el siguiente bodrio:

duro segoviano falso

8 reales Segovia falso

duro de Segovia falso

8 reales segovianos falsos

Cualquiera que haya visto un duro de Segovia, o que haya leído esta entrada, sabrá sin más que ver el canto que la moneda o es falsa o ha sufrido una manipulación extremadamente agresiva. Tampoco da el peso. Nada que yo recomendaría comprar a nadie, desde luego.
Cuando mi colega aprendió un poquillo más y se percató del palo que le habían metido le dijo que le devolviera el dinero. Entonces el profesional lo que hizo fue enviar la moneda a una casa de subastas quienes, obviamente, devolvieron semejante bodrio acompañándolo de un documento en el que explicaban por qué no lo iban a subastar (básicamente decían que la moneda estaba manipulada hasta el extremo). ¡Lo gracioso es que el profesional quiso utilizar ese documento como un certificado de autenticidad para que mi colega pensase que era auténtica!

Ese nuevo truco no coló a mi colega, que no sabrá mucho de duros segovianos pero tampoco es tonto. Al final el profesional devolvió los 2.000 euros, así que final feliz tras el disgusto.

No quiero entrar en detalles de lo que pienso de ese profesional por el intento de estafa (no por vender la moneda carísima, sino por “obviar” la manipulación del ejemplar y su más que posible falsedad) y por intentar involucrar a terceros en sus timos. Tampoco quiero entrar en detalles de por qué es mucho más complicado asegurar la autenticidad o la falsedad de una moneda manipulada. Eso lo dejamos para otra entrada.

3.- Que una moneda esté certificada no significa que sea auténtica, sino que un experto la considera como tal.

Yo quiero creer que ningún profesional vaya a emitir un certificado de autenticidad sobre una moneda falsa a propósito, pero todo el mundo se equivoca. Ya vimos el caso de un perito que certificaba como auténtico un ejemplar de 5 pesetas de 1881 PGV. También hay casos de monedas falsas (o al menos puestas en duda) que han sido encapsuladas por PGCS o NGC. En otros casos es un comerciante más pequeño quien se equivoca. Aquí os dejo una supuesta moneda con el certificado que la acompaña (obviamente he borrado los datos del emisor del certificado). Yo de griegas no entiendo pero tengo serias dudas de la autenticidad de la pieza.

moneda griega falsa

moneda griega falsa

certificado moneda falsa

Como veis, a la hora de hablar de estos temas tengo que morderme la lengua sistemáticamente. Os pido que en los comentarios hagáis lo mismo y no pongáis el nombre de nadie. Estos temas son delicados.

26 Comentarios

  1. Lanzarote 2 años hace

    Muy interesante la entrada Adolfo.
    Yo entiendo que los certificados de empresas de reconocido prestigio, lo que deben de garantizar es que si se descubre que la pieza es falsa, ellos se hacen responsables de la misma. Hace poco descubrimos en el foro un clon encapsulado por la certificadora más afamada y puesta en venta en la casa de prestigio americana más conocida.

    Esos ataúdes no me gustan nada, pues ese clon era de una segoviana del Real Ingenio, y la misma cápsula impediría al coleccionista ver el canto!!, pesarla etc…., mejor un certificado con foto, que además permite que sobemos la moneda, cosa que nos gusta a muchos aficionados (por sobar me refiero a tocar, pero también a medir, pesar, disfrutar del canto, del peso en mano, de poder guardarla según tu propio estilo, etc).

    Con respecto a las monedas que compro en casas de prestigio, entiendo que la misma foto de la subasta y la factura son la garantía de autenticidad, no me hace falta otra.

    Aquí dejo una entrada en mi web para introducir a los novicios en ese mundillo: http://siemprenosquedaralan.wix.com/home#!subastas/c7kn

    No había leído la entrada del estafador que falsificó la firma de Teresa. Uff, cómo se puede llegar a cometer tal torpeza, meterte en un lío tal por tan poco dinero…. increible.

  2. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    Cuando compramos una moneda a un profesional (sea una casa de subastas o no), la propia factura deberá servirnos como justificante de la compra y como garante de que si la moneda resulta ser falsa el profesional nos devolverá el dinero. Otra cosa es que en muchas ocasiones no es fácil demostrar que la moneda sea falsa, pero eso ya es otro cantar.
    El asunto es que esa factura es garante para quien compra la moneda pero no para un tercero. Yo no puedo añadir a una moneda una factura y decir que eso es un certificado de autenticidad de la misma, como es obvio. Ya comenté que hay quien intenta timar con las fichas de las subastas (se me había olvidado citarlo en la entrada pero ya lo he hecho).

    Y dices “Teresa”. ¡Cómo se nota que ya tienes cierta confianza!

    Saludos,
    Adolfo

    • Lanzarote 2 años hace

      jajaja. Poco he hablado con ella, pero lo suficiente para ver que es cercana y agradable.

      Sería interesante abrir también un debate paralelo: si le compras a un tercero una moneda que ha sido subastada en una casa de prestigio, la garantía de la casa de prestigio se pierde?. Yo entiendo que sí, pues esa prestación se la daba la casa de subastas a su cliente, pero no a terceros. Lo digo porque en alguna ocasión algún amigo me han pedido pujar por él, y no se lo recomendé porque en la factura aparecería mi nombre y por tanto la garantía me la darían sólo a mí. (también pude hacerlo y luego hablar con la casa de subastas para que pusieran la factura a nombre del tercero).

      • Autor
        Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

        La verdad es que no lo sé.

        Lo que tengo claro es que si yo compro una moneda a un profesional, ese profesional me debe garantizar la autenticidad de la pieza. Que luego no me diga lo de “yo se la compré a no-sé-quién así que vete y que te devuelva él el dinero” porque eso ya sería de juzgado de guardia. Literalmente.
        Si se la compro a un particular entiendo que no tengo garantía. Si resulta que resulta ser falsa (me pasó una vez, ya os contaré la historia) pues me pondré en contacto con quien me la haya vendido y si tiene para bien devolverme el dinero vale, y si no… pues mala suerte.

        De intermediario entre casas de subastas y coleccionistas lo he hecho varios veces. Cuando son cosillas de poca cosa, como cuando compré un 2 escudos y un 1/2 escudo de 1788 a un amigo del que ya os hablé: http://blognumismatico.com/2015/04/22/objetivo-a-corto-plazo-al-comenzar-una-coleccion-de-carlos-iii/ no me importa tomar la responsabilidad de la garantía. Al fin y al cabo es muy improbable que vayan a ser falsas unas monedas que valen poco más que su peso en metal y que siendo falsas ni la casa de subastas ni yo nos hayamos percatado. Y si resulta ser falsa sé que podré contactar con la casa de subastas y me devolverá el dinero.
        Cuando he hecho compras mayores para algunos amigos (hablamos de un dinero que yo no gano en un año) lo que hago es hablar antes con la casa de subastas y les digo que yo no soy más que un representante y que la factura habrá que hacerla a otra persona. No suele haber problema.

        Saludos,
        Adolfo

  3. Conzal 2 años hace

    Yo personalmente nunca compraría una moneda (cara) que esté en una de esas cápsulas. Porque no puedo ver detalles como el canto, no la puedo tocar, pesar,etc. Y encima lo primero que haría si la comprase sería sacarla de ahí jeje.
    Según he comprobado tampoco es fiable 100 % ya que he visto bastantes pifias, así que no tiene mucho sentido para mí.

    En cuánto al duro segoviano, este si que es un tema complicado. A mí el de la foto me haría dudar por el poco alabeamiento y el canto tan redondeado, pero he visto muchos otros duros en teoría buenos con mucho desgaste en el canto, con un alabeamiento discreto o con un peso por debajo de lo normal.

    También he visto casas de subasta obviando ciertos detalles sensibles (manipulaciones) para valorar la pieza.

    Con estos duros segovianos hay verdaderas barbaridades.. Porque compensa claro.

    Al final conforme se va aprendiendo uno va eligiendo en que profesionales confía, y qué tipos de dudas son tolerables según en qué monedas.

  4. BURGOS 2 años hace

    En cuanto al duro segoviano…¿cuanto tardo tu colega en aprender de monedas? porque ahora mismo se me ha creado la sospecha de la honorabilidad del vendedor.. pero también la del comprandor que se lleva la moneda a su casa y la tiene durante dias/meses/ años.
    Puestos a dudar….¿puede haber cambiazo?

  5. Ilicitano 2 años hace

    Yo desde hace tiempo ya he visto mas de un error cometido por ciertas casas de prestigio al encapsular y certificar mas de una moneda. Algunas veces son por errores en algún dato y otras por desgracia es alguna falsa que se les cuela. A mi tampoco me gustan esos ataúdes que además te impiden tocar o examinar la moneda para siempre. Una capsula al menos la puedes abrir cuando quieras, pero las de estas empresas van cerradas para toda la vida y ver los cantos es francamente difícil. Por cierto el supuesto tetradracma a nombre de Alejandro Magno es una burda imitación. Si en la ficha encima lo ponían como 336/323 a.C. todavía salta mas a la vista que es falso. Ese arte en una moneda acuñada en vida de Alejandro Magno es totalmente imposible y póstumamente tampoco lo veo con buenos ojos.

    Un saludo.

  6. Dosmundos 2 años hace

    Un “certificado de autenticidad” es algo que solamente la empresa que hizo la moneda puede dar. Por eso esos papelitos existen para las seudomonedas supermodernas – pero ya no existe nadie quien puede certificar la autenticidad de un duro segoviano de hace 400 años.
    Lo que se puede hacer es garantizar la autenticidad, que es más o menos lo que hacen las empresas graduadoras que te dan la promesa de regresar el dinero si en algún momento la moneda resulta ser falsa.

    El documento alemán tampóco es un certificado de autenticidad. El autor dice que todo indica que se trata de un original y que lo toma por bueno (también dice que no se hizo un analisis del material, que puede ser un limite serio de su analisis). Si el señor es un experto jurado y certificado, su decisión es válida ante un juez, por ejemplo en un caso de fraude. Pero ni él certifica la autenticidad!

  7. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    @Conzal, a mí tampoco me gustan los ataúdes. Lo más caro que he comprado encapsulado fue esto: http://blognumismatico.com/2013/12/27/mi-primera-compra-en-una-subasta-internacional/

    En cuanto al duro de Segovia, en el hipotético caso de que la moneda sea auténtica se trataría de un ejemplar aplanado, con el canto perforado y luego reparado, bajo de peso y abrillantado. Un montón de taras que harían desaconsejable la compra y que un profesional debe advertir a un cliente. Una cosa es que le intente persuadir en la compra (lo cual es totalmente lícito para un comercial, sea del producto que sea) y otra es que le oculte las enormes taras de esa moneda. Más aún cuando por 2000 euros se puede comprar ese duro sin taras.
    Pero ahí tienes un buen ejemplo de algunos vendedores de provincias de la vieja escuela: ostiazo va y ostiazo viene hasta que el coleccionista sabe lo suficiente como para darse cuenta. No buscan relaciones a largo plazo porque saben que en cuanto sus clientes aprenden dejan de comprarles. Afortunadamente esa generación de comerciantes ya está jubilándose, lo malo es que aún jubilados a muchos de ellos se les sigue viendo comerciando en convenciones haciendo lo que yo entiendo (pero solo lo entiendo yo porque no sé mucho de estas cosas) una competencia desleal a los más jóvenes.
    Y, por supuesto, NO ESTOY DICIENDO QUE TODOS LOS COMERCIANTES SEAN ASÍ, ni tampoco que sea algo generalizado entre los comerciantes de más edad. Para nada. Afortundamente los coleccionistas no somos idiotas y el acceso a la información es cada vez más sencillo por lo que los que comercian con buenos coleccionistas son los comerciantes que saben asesorarlos adecuadamente.

    Y sí: las casas de subastas a veces olvidan citar detalles sensibles. Por eso hay veces que toca devolver la moneda.

    @Burgos, mi colega tardó del orden de meses en devolver el duro.
    El tema de que se dé el cambiazo es posible y seguramente algún espabilado lo haya intentado aunque yo no tengo constancia de ello. Pero un comerciante recuerda las monedas significativas que vende y en muchos casos guarda fotografías de las mismas. Si alguien llega a un comerciante y le dice que aquella peseta de 1933 que le compró resulta que es falsa, el comerciante le mandará a paseo o le devolverá el dinero por dejarle contento si es que es un cliente habitual. Nadie se acuerda de esas ventas. Pero en el caso de piezas de miles de euros sí que se acuerdan y es la ética más evidente la que hace que tengan que hacerse cargo de ella. Yo creo que la práctica totalidad de los comerciantes profesionales españoles lo harían; al menos de Despeñaperros para arriba.
    Personalmente yo me considero capaz de identificar todas las monedas de más de 500 euros que han pasado por mis manos. Que tampoco son tantas como las que pasan por las manos de un comerciante, claro está.

    @Ilicitano, totalmente de acuerdo contigo. Nada que añadir.

    @dosmundos, muchas gracias por el comentario aclaratorio.
    Estoy de acuerdo en que, como hemos dicho muchas veces, en última instancia no se puede garantizar la autenticidad de la moneda. Pero al menos se puede garantizar que si resulta ser falsa hay una empresa que se hace cargo de ella, como tú bien dices.

    • Luis 2 años hace

      Poco que agregar a lo que dice Adolfo en el post y a lo que se ha concluido posteriormente en los comentarios. La factura que proporciona un profesional ya es suficiente garantía de que el comerciante opina que la moneda es auténtica y que por tanto, de no ser así, no tendrá reparos en devolverle el dinero al coleccionista. El certificado de seguridad, más allá de que suena grandilocuente y tal, no aporta mayor seguridad que la factura. En otras palabras: el honor, el prestigio y el buen hacer de un comerciante descansa en hacer honor a la factura entregada (e incluso a la palabra dada); el certificado de autenticidad no refuerza ni debilita el hecho anterior.

      Me ha llamado especialmente la atención este párrafo:
      “lo malo es que aún jubilados a muchos de ellos se les sigue viendo comerciando en convenciones haciendo lo que yo entiendo (pero solo lo entiendo yo porque no sé mucho de estas cosas) una competencia desleal a los más jóvenes.”
      Yo, como profesional joven que soy, tengo que presenciar en ocasiones como comerciantes jubilados, que están cobrando pensiones estatales, venden monedas a coleccionistas. El fraude es triple pues por un lado obtienen unos beneficios que no cotizan a hacienda, por otro están trabajando de forma ilegal al estar jubilados ya y por último están realizando una competencia desleal a los profesionales activos que estamos pagando Reta, IRPF, etc. Digamos que dejo de ganar un dinero que me hace falta para pagar los impuestos con los que se sufragan las pensiones de aquellos que luego me quitan el negocio en la cara. Jode (con perdón de la palabra) para que lo voy a negar. De momento no tengo la suficiente malicia o la suficiente desesperación como para tomar medidas al respecto (hacer intervenir a los chicos de hacienda y la SS) pero sí que me gustaría comentarles a los coleccionistas que puedan leer este hilo que antes de comprarle una moneda a un vendedor muy mayor, manifiestamente jubilado (todos los vendedores de España mayores de 65 años están jubilados, Adolfo no lo sabe, yo sí), se acuerden de éstas mis palabras y valoren la posibilidad de realizar un acto de coherencia y de justicia yéndose a la mesa de un vendedor activo y comprándole a él. Lo digo porque me conviene, qué duda cabe, pero nadie me puede negar que es justo y correcto.

  8. BURGOS 2 años hace

    Gracias por tu respuesta. Ya hace años que yo no comparo a nadie lo que yo hago. Por otro lado me gustaría saber cuando tuviste la moneda en la mano que te pareció. Como era el tacto o si se notaban los cantos de alguna forma. Yo precisamente no compro nada por internet por no poder tocarlo. Supongo que el comerciante cuando te la dejó sabría que estaba bajo sospecha y que le dirías que para ti un fraude (lo digo porque como la llamas bodrío es porque estas seguro). y él ¿que te dijo?? que la iba retirar o te mando a paseo…

  9. David 2 años hace

    Muy interesante la nueva entrada a tu blog Adolfo.
    Ójala hubiera aprendido lo suficiente, Burgos, como para distinguir una moneda falsa de otra genuina, no debo ser tan listo.
    Por otra parte, una cosa que si he aprendido en este tiempo es que, por muchos años que lleves en este mundillo, nunca dejas de aprender, por eso siempre intento rodearme de gente que me demuestra que sabe más que yo y quieren enseñar.
    Ójala hubiera dado en cambiazo del que hablas, pero por suerte, no soy de ese tipo de gente.
    Yo empecé fiandome de un profesional de mi tierra, ese fue mi error, y al cabo de un tiempo, de casualidad, me entero de que el duro segoviano(mi joya de la corona) es falso.
    Que fácil es dudar sin saber la historia.

  10. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    @Burgos, la palabra “bodrio” es totalmente despectiva pero no tiene ningún tipo de connotación sobre la autenticidad o falsedad del ejemplar. Yo no la he tenido en la mano, por eso en ningún momento me atrevo a decir que es falsa. Solo digo que parece falsa y que en caso de ser auténtica a ese ejemplar le han hecho de todo. Pues eso: un bodrio.

    @David, nadie está dudando de tu palabra. Burgos no te conoce y no sabe más de la historia que lo que he contado aquí. Yo entiendo su comentario anterior como una pregunta de: “¿y qué pasaría si el coleccionista es el que va de listo y pretende pegar un cambiazo?”. Al menos mi respuesta va en ese sentido.
    Tu experiencia fue mala porque, efectivamente, se trataba de la joya de tu colección y te diste cuenta de que no era tal. Pero se resolvió bien y todos aprendimos de ello.

    Un saludo,
    Adolfo

  11. BURGOS 2 años hace

    hola David, como bien dices no se la historia… pero me sorprende toda ella. A ver ¿compraste una pieza de 2000 pavos sin saber? desde luego eres un hombre valiente. Por lo que intuyo ¿alguien te dijo que era mala? Pero tu estabas seguro de que es mala ¿no?.

    Es verdad, no entiendo lo que paso. Parece una peli de miedo. Por no decir una comedia.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

      La historia puede resumirse así:

      – David compró la moneda por 2000 pavos y sin saber. Por eso se la compró a un profesional con factura y todo. Como debe ser.
      – David guarda la moneda feliz y contento.
      – David nos la enseña a unos amigos a través de la web (no es un foro) y todos coincidimos en que esa cosa es falsa o ha sido manipulada hasta el extremo. La entrada sobre los cantos de Segovia se inspiró en la conversación que tuvimos. Hay gente que sabe mucho entre ese grupo y verdaderos expertos en moneda segoviana.
      – David se lleva el disgusto del año.
      – David se pone en contacto con el comerciante y éste le dice que le va a entregar un certificado de autenticidad por parte de una casa de subastas de mucho prestigio.
      – A los pocos días el comerciante entrega a David un papelote donde la casa de subastas viene a decir que no subasta ese bodrio. Según el comerciante, eso era un certificado de autenticidad.
      – David no se lo cree y dice que le devuelva el dinero
      (obviaremos detalles de la mediación que tuvo que hacer la casa de subastas en un negocio que ni le iba ni le venía, ni iba a ganar un duro ni le iba a reportar más que problemas y pérdida de tiempo)
      – El comerciante le devolvió el dinero

  12. BURGOS 2 años hace

    Adolfo: efectivamente ese era el sentido de mi reflexión. No era una personificación. Era la duda total: Dudamos del comprador y también del vendedor (máxime cuando ha tenido la moneda meses en sus manos. Creo que es una duda razoble, ya no de cambio de pieza si no cualquier cosa). Creo que en este mundo es muy difícil pintar la raya entre buenos y malos. Hay de todo en los dos campos. Gracias por la aclaración.
    Por mi parte he terminado de comentar este tema.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

      Qué duda cabe que hay piratas entre los comerciantes y también los hay entre los coleccionistas. De hecho yo a priori me fío más de un comerciante que de un coleccionista.

  13. David 2 años hace

    Muy bien resumen Adolfo.
    Por otro lado, entiendo Burgos que no te fíes pero esto fue lo que realmente pasó.
    La moneda la tuvo en mano un conocidisimo experto numismático que no ganaba ni perdía nada con este asunto y, nada más verla, dijo que o bien era falsa o bien había sido manipulada hasta el extremo(cosa que el vendedor olvidó decirme).
    Un saludo Burgos.

  14. Glenn Murray 2 años hace

    He tenido la moneda en mis manos. Da vergüenza que un comerciante segoviano, supuestamente profesional, vende semejante basura a otro segoviano. El capitulo del llamado certificado, confeccionado por parte de una conocidísima casa de subasta totalmente ajeno la compraventa de la pieza, más vergonzoso todavía si cabe. Poderoso caballero don Dinero. La Numismática: entre todos la mataron y ella sola se murió.

  15. JUAN CARLOS MONZÓN ESPIGA 2 años hace

    Solo añadir que “a otro segoviano” o a cualquier coleccionista. Que vivo bastante lejos de la peninsula y estoy harto de que piensen que los de “provincias” somos tontos.

  16. Yeray 2 años hace

    Adolfo, echo en falta en esta entrada tuya la carta que alguien de la casa de subastas le mandó al vendedor del duro del Ingenio, que al igual que a Glenn, me parece lo más vergonzoso, oscuro y miserable de toda la historia.

    Saludos.

  17. Athalbert 2 años hace

    ¿Quien certifica que el certificador que certifica la moneda está capacitado para dicha tarea?
    Lo digo porque la ignorancia es muy osada y el hecho de ser segoviano no cualifica para opinar sobre monedas segovianas; lo que te cualifica es la experiencia con dicho tipo de monedas y yo me fío más de un comerciante de Villarrebuzno de Abajo que maneje 200 piezas de estas al año que de un comerciante que maneje 3 ó 4 nada más (aunque sea de Segovia)…

  18. J. Mir 2 años hace

    En mi opinión:

    Los encapsulamientos solo pueden ser considerados certificados expertos sobre el grado de conservación de las monedas y su sellado una garantía consistente del mantenimiento de ese estado. Además publican sus datos en web lo que permite su trazabilidad.

    La consideración sobre su autenticidad no es algo que aparezca en su caracterización escrita, aunque a veces se haga constar que es falsa (se entiende que de época), en cuyo caso ese dato puede, y debe, ser considerado relevante. Pero cuidado, que se haga constar en algunos ejemplares que son falsos no significa, ni por asomo, que el resto sea auténtico. Creo que eso sería un razonamiento deductivo basado en premisas falsas.

    Yo no veo nada más, aunque para algunas personas pueda suponer la constatación de que se trate de una moneda genuina porque los que los ejecutan no pretendan certificar falsificaciones sin hacerlo constar y ven muchos ejemplares (con lo que su margen de error puede ser pequeño). La pretensión es encomiable pero parece no conseguirse del todo cuando las piezas no son de su entorno cultural o especialidad, o a veces eso me parece. Desde luego no daría por hecha la autenticidad con ese único aval.

    Tengo alguna duda (razonable) sobre si la confusión que equipara encapsulado a auténtica es buscada, digamos que por conocimiento de la sociedad americana, tan adversa a la mentira y tan crédula ante el experto. Eso no tendría mayor importancia si no fuera por el riesgo de que la autenticidad o falsedad, de las piezas quedase asignado a aquello que ha sido sometido a ese método de graduación. Veremos.
    En cualquier caso a mi no me gustan y cuando he tenido alguna, siempre basurilla llegada por casualidad, la he sacado del sarcófago.

  19. Jaume 2 años hace

    Suerte que estamos en un país de pandereta donde los timos y las falsificaciones estan a la orden del día. Ninguno de vosotros se deja de mirar un billete de 50 Euros dos veces, si trabaja en una tienda, pero cuando nos dan el dinero en un banco no somos tan precavidos (excepto en banco Pichinca que no tengo claro si va a salir algo del cajero). Creo que la confianza en ciertos profesionales es primordial, otra cosa es que el comerciante vaya justo de pasta y si una vez le cuelen el billete de 50 euros, (o el duro segoviano), tenga la tentación de volver a colarlo, aquí juegan la necesidad y los valores de cada uno. Pero en este mundo de la numismática para los vendedores el nombre lo es todo.

  20. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    @Glenn y @Yeray, es vuestra opinión. Yo creo que a la casa de subastas le metieron en un fregado sin comerlo ni beberlo. Ellos de esto no iban a sacar más que disgustos y pérdida de tiempo.

    @Juan Carlos, lo de las provincias da para otra entrada bastante buena. Porque sí: los “coleccionistas de provincias” son los tontos y los “comerciantes de provincias” los que venden a los tontos. ¡Qué bueno es que la cuestión esté cambiando!

    @Athalbert, al final es su prestigio el que le permite decir si una moneda es auténtica o no. No es igual que firme yo que una moneda de Segovia me parece buena a que lo firme Glenn.

    @Mir, las empresas de valoración dicen explícitamente que devolverán sin encapsular las monedas que consideren falsas y que certifican la autenticidad de las mismas. Está en sus condiciones. También ponen una excepción y son las monedas antiguas: ahí no garantizan que la moneda sea auténtica aunque igualmente devolverán las que detecten como falsas.
    Yo sigo con mi opinión: creo que las encapsulaciones esas solo tienen sentido en monedas y billetes del siglo XIX o posterior. A ver bajo qué criterio se puede resumir la conservación de un sestercio en un numerito.

    @Jaume, efectivamente la confianza en los profesionales es muy importante. Es su mayor activo, creo yo.

    Saludos,
    Adolfo

  21. jesus 2 años hace

    Saludos a todos, espero no daros un disgusto, pero la verdad , la dura verdad, es que prácticamente todo se puede falsificar, no guste o no , lo certifique una casa de prestigio o el papa de Roma, lo poquísimo que no se puede falsificar necesita unos análisis tan caros que en una pieza de 2000 euros y bastante mas, es antieconómico realizar dichos ensayos.
    Dicho lo anterior , no descubro nada diciendo que esto es un negocio que esta matando la NUMISMATICA, asi que cuando alguien compre una pieza cara , que sea consciente de a lo que sea arriesga, pues el papel lo aguanta todo.
    Por cierto el museo Britanico , mantuvo en su exposición unos jarrones Ming, que muchos años después resultaron ser falsos y si engañan al British…
    No quiero ser mas listo que nadie, pues a mi también me han colado alguna que otra pieza.
    Por cierto, esa pieza griega que se fotografía, tiene un tufo a falsa que echa para atrás, pero para afirmarlo con rotundidad, habría que tenerla en la mano.
    Jesus

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