El supuesto morabetino de Enrique I

El supuesto morabetino de Enrique I

Probablemente el mayor evento numismático del pasado mes de agosto fue la subasta que organizó Heritage. La subasta contenía una extraordinaria colección de moneda de oro españolas. Los remates han sido espectaculares. Me parecen caros incluso atendiendo a la rareza de las piezas, pero ya se sabe que el mercado estadounidense es caprichoso a la hora de comprar moneda colonial. En cualquier caso, entre las monedas subastadas la más sorprendente desde el punto de vista histórico era, sin ninguna duda, el morabetino de Enrique I que ilustra esta entrada.

La descripción de la moneda proporcionada por la casa de subastas me parece lo suficientemente buena como para explicar la importancia de los morabetinos en general y la relevancia de la pieza (más información histórica y epigráfica sobre los morabetinos). Aquí reproduzco su versión en castellano:

El morabetino de Toledo fue introducido por Alfonso VIII de Castilla en 1173 para suplir la desaparición de los dinares almorávides tras la toma por los almohades del último reducto almorávide en la península, Murcia, en 1170.Es una pieza de características únicas. No sólo publicita el mensaje cristiano en lengua y alfabeto árabes, sino que lo adapta miméticamente al estilo y la distribución de las leyendas del dinar almorávide: donde uno empieza “En el nombre de Allah…”, el otro dice “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…”; el “imam Abd-Allah, príncipe de los creyentes, el-Abbassí” es substituido por “el imam de la Iglesia Cristiana, el Papa de Roma…”; y, naturalmente, “el Amir Abu Abd-Allah Muhammad ibn Sa’ad” cede el puesto al “Amir de los católicos Alfonso ibn Sancho”, bajo las mismas invocaciones a la protección divina.Esas emisiones llevan la fecha de acuñación, lo cual es inaudito en la numismática medieval cristiana, pero usual en la islámica casi desde el principio. Sin embargo, el año no es el del calendario islámico, sino el de la “Era Hispana” (= el año d.C. más 38) o “Era de Safard”, como indican explícitamente las monedas, lo cual vendría a señalar que esos morabetinos fueron acuñados bajo el control de los banqueros judíos de Toledo – como los mancusos lo habían sido en Barcelona un siglo antes. Salvo el dinero de vellón acuñado por el propio Alfonso en Toledo en 1166, ninguna otra moneda europea llevará fecha hasta tres siglos después.
Alfonso VIII murió en 1214 y su hijo Enrique I, un niño de diez años, heredó la corona. Berenguela, su hermana mayor, asumió su tutoría, pero se vio forzada a cederla a la poderosa familia de los Lara. Álvaro Núñez de Lara dispuso de la completa custodia del rey hasta que Enrique murió por accidente en 1217. Los morabetinos fueron acuñados ininterrumpidamente durante esos tres años, a nombre de Alfonso y cambiando solo la fecha; pero no se conocen piezas del año 1253 de la Era de Safard, el año de la pieza que aquí presentamos.Este es el único ejemplar conocido de moneda a nombre de Enrique I. Podemos sospechar que fue acuñada en el breve período en que estuvo bajo protección de su hermana Berenguela, y que la emisión fue interrumpida cuando el Conde de Lara fue nombrado tutor del rey. A las excepcionales características de los morabetinos en general, añade el hecho de llamar al rey “al Amir ibn Alfuns al Thamin HENRIC”, “el príncipe hijo de Alfonso octavo, Enrique” (agradecemos al sr. Tawfiq Ibrahim la transcripción). La mención al ordinal del rey es sorprendente tanto en la moneda islámica como en la cristiana de esa época, y no volverá a aparecer en una moneda castellana hasta el reinado de Juan II, en el s. XV.

anverso del morabetino de Enrique I

Heritage indica que esta moneda ha sido “exhaustivamente estudiada por expertos de las casas de subastas españolas Áureo & Calicó y Jesús Vico“. Yo sospecho que quizá lo hicieran cuando fueron a Nueva Orleans. En cualquier caso, es sorprendente que una casa de subastas indique abiertamente que expertos externos hayan examinado la moneda, pues se hace explícito que para la valoración de la moneda se confía más en el conocimiento externo que en el interno de la empresa (y en el de NGC, que es quien ha encapsulado la pieza). Claro está que el caso lo merece puesto que no todos los días se publica por primera vez una moneda de esta relevancia histórica. También indica que el texto anteriormente reproducido fue escrito por Eduard Domingo (de Áureo & Calicó), mientras que su versión en inglés se debe a un trabajador de Heritage. No sé si la escritura fue conjunta o si simplemente uno escribió y el otro tradujo.

Obviamente un ejemplar de esta relevancia no pasa desapercibido entre los coleccionistas. Yo lo cité en julio, Antonio Roma le dedicó una entrada y por Facebook estuvimos hablando de ella. Mucho menos deja indiferentes a los historiadores. Por eso Antonio Roma ya mostraba cierta prudencia académicas sobre ella. Los argumentos que le llevaban a la prudencia eran:

– No se indica explícitamente la opinión del personal de Áureo & Calicó ni de Jesús Vico sobre la moneda.
– No se indica el peso más que en la pegatina de la cápsula, donde solo lo aproximan con décimas de gramos.
– No hay información sobre análisis metalográficos.
– No hay información sobre su procedencia.

Aquí vemos la diferencia de comportamiento ante una importante novedad entre los coleccionistas y los académicos: mientras que los coleccionistas nos tragamos la novedad sin más, los académicos se muestran más prudentes. Esto se debe a varias cuestiones. La primera es que los académicos cuentan con mayor capacidad crítica al respecto de las monedas, buscan siempre una argumentación convincente y no aceptan los argumentos de autoridad que los coleccionistas solemos dar por buenos (e.g. “es cierto porque lo dice Fulano o la casa de subastas Mengano”). Los académicos también cuentan con más experiencia y han vivido más de un desengaño en el que una importante novedad acabó siendo un timo. Eso les hace tomarse las novedades con calma y esperan a que las confirme la comunidad numismática. Lo tercero es que los coleccionistas “quieren creerse” las novedades porque son las que dan aliciente al coleccionismo aunque sean imposibles los bolsillos de los mortales, mientras que los académicos se muestran más objetivos al respecto.

Sin embargo, otro académico que suele escribir con el pseudónimo Emma en foros (ya cité una de sus contribuciones hace tiempo), publicó una durísima crítica a la moneda publicada por Heritage en solomedievales. Os animo encarecidamente a que paséis por aquí y la leáis. Según Emma se trata de una moneda trucada. Sus argumentos son los siguientes:

– Poco antes de morir, Alfonso VIII tomó un compromiso con la nobleza de no modificar la tipología de las monedas. Por ello todos los morabetinos de Enrique I y de Fernando III llevan la leyenda “Alf”.
– Es poco probable que Enrique I mandase acuñar moneda a su nombre en 1215 en Toledo. Él era un niño de 10 años que ese año estuvo entre Palencia y Soria.
– La foto de la moneda muestra ciertos trazos “detrás” de los trazos que hay en su campo, lo que es muestra de posible manipulación.
– La grafía utilizada para la palabra “hENRIC” es exactamente la misma que la que usó Enrique I de Chipre, comenzando la tirada de éstas tres años más tarde (no he podido localizar la moneda chipriota que cita Emma).
– La primera vez que se ponen ordinales a los reyes castellanos fue en la “Estoria de España“, mandada escribir por Alfonso X el sabio 50 años más tarde de que esa moneda supuestamente se acuñase. Es decir, que en época de Enrique I los reyes no tenían ordinal. Esto se corrobora con el hecho de que Alfonso VIII nunca se denominase con un numeral.
– En la moneda no pone “zamin” o “el thamin” (que significa “octavo”), sino “zamayat”, que significa “ocho”. Es decir, que indice “Alfonso el ocho”, lo cual no tiene sentido. En un comentario de esta misma entrada Eduard Domingo indica que en realidad no aparece “el ocho” ni “el octavo”.

Reverso del morabetino de Enrique I

Yo creo que todos estos son argumentos muy contundentes. Además de la clarísima lección de historia medieval castellana, los coleccionistas podemos aprender de Emma su capacidad de no creerse cualquier cosa que le cuenten y la necesidad de buscar argumentos históricos para corroborar una novedad numismática. No digo con esto que tengamos que saber tanta historia como sabe Emma (que se dedica profesionalmente a ello y lleva ya muchos años), pero sí nos debemos quedar con la idea de que una moneda debe estar en consonancia con el resto de documentos históricos conocidos. Si no lo más probable es que sea un engaño.

En cuanto a los privilegiados que puedan aspirar a comprar monedas de este calibre, una lección a mayores es que quizá las novedades sorprendentes no sean la mejor compra. Puede verse como una gran oportunidad de hacerse con una pieza única, pero también es una gran oportunidad de que le cuelen una moneda falsa o manipulada, bastante complicado de identificar como tal porque no hay otras piezas con las cuales compararla.

Por cierto, la moneda se remató. Por 85.000 dólares. Mientras que este mismo año han aparecido varias monedas de oro castellano únicas que no encontraron comprador ni por la cuarta parte de precio.

16 Comentarios

  1. JUAN LUIS 2 años hace

    De entrada tengo que decir que recibir por correo electrónico la página ya me parece relevante y muy personal. Tengo la sensación de recibir una publicación especializada, leí todo el artículo y acudí a las fuentes que se mencionan sobre el “dichoso morabetino” con lo cual me parece un gran paso. Coincide, que me paso el día yendo y viniendo con unos cuantos cobres(unos cuantos buenos), así como de catálogos donde hacen referencias a las monedas y me interesaba que precisamente se recalcara que sea la época que sea los documentos atestiguan la veracidad de dichas piezas y que cuando no los hay la comparación y el análisis detallado nos darán la verdad de las cosas. Siempre nos gusta el descubrimiento y es apasionante lo novedoso, esa rica “salsa” que dan más sabor y alegria a las cosas. Ahora bien, en todas las cosas de la vida hay más intereses que no son los propios de la curiosidad y si del interés del beneficio económico exclusivamente y no cabe duda que los expertos, unos callando y otros hablando (Emma) dan buena muestra de las chapuzas y de intereses extranumismáticos. Pero como siempre me gusta decir “que cada uno haga con su dinero lo que le de la gana que yo opinaré lo que quiera”.
    Felicidades por este estupendo artículo y ánimo a los investigadores a seguir trabajando sobre todo para los que estamos aprendiendo de sus artículos. Esperemos que les den dinerito para que continuen.
    Saludos

  2. Francho 2 años hace

    Saludos a todos, voy a dar mi opinión sobre esta interesante y excepcional moneda. Ante todo diré que llevo 30 años en esto de la numismática antigua y medieval, hice mi tesina sobre numismática y conozco bien tanto el mundo académico como el coleccionismo. Ante todo dejo constancia de mi respeto y admiración por los especialistas académicos que han estudiado la pieza, pero para mi aunque anómala la moneda es auténtica. Los especialistas académicos saben mucho de la parte histórica y teórica de la numismática pero por experiencia a la mayoría les faltan tablas para distinguir una pieza genuina de una falsificación, sencillamente porque su interés y visión de la numismática es diferente. Enumero mis razones de autenticidad:
    – Estos dinares son de oro muy fino y de escaso espesor, no da para retocar y rebajar el campo añadiendo una leyenda con ese relieve, que además está al mismo nivel que el resto de leyendas de la moneda.
    – la moneda está acuñada, el metal estaba algo más caliente de lo debido (rugosidades del campo) y tiene un ligero repinte o rebote de cuño.
    – Es un cuño retocado, por alguna razón que se nos escapa sobre el cuño primigenio se modifico la leyenda original cambiándola por la de HENRIC, de ahí que se observen trazos subyacentes. Por otro lado las erratas o leyendas atípicas son relativamente frecuentes en numismática medieval teniendo que ver con la procedencia del abridor de cuños o incluso las condiciones de trabajo.
    – Las huellas de uso: la pequeña muesca a las dos y las micromarcas o golpecitos de uso sobre la moneda y la leyenda en cuestión son otro signo de autenticidad.

    Cómo, quién y por qué hizó en su época este retoque de cuños para realizar esta acuñación es harina de otro costal.

  3. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    Me alegro de que os haya gustado el artículo.

    Aprovecho el comentario de @Juan Luis para decir que existe la opción de suscribirse a las entradas por correo electrónico. No tenéis más que rellenar el formulario de la derecha y recibiréis las entradas del blog por e-mail. Solo recibiréis las entradas del blog, ni publicidad, ni cosas extrañas.

    @Francho, me alegro mucho de darte la bienvenida al blog como comentarista. Tus aportaciones sobre la moneda medieval pueden ser muy interesantes teniendo en cuenta tu experiencia.

    Tu opinión es contraria a la de los otros dos académicos pero creo que estarías de acuerdo en que esa moneda no fue acuñada en la época de Enrique I. El tema del ordinal del rey Alfonso es prueba evidente de ello. Se trata de una moneda que fue acuñada o manipulada con posterioridad, y mucho me temo que habría que hacer un estudio muy detallado para intentar concretar quién la acuñó y por qué. Puede ser que sea una acuñación del siglo XVI pero por las mismas la pudieron fabricar antesdeayer. Poco podremos saber al respecto sin ni siquiera haberla visto en la mano.

    Lo que tengo claro es que despierta muchísimos interrogantes y lo que no me parece ni medio normal es que alguien pague 85.000 dólares + propina por una moneda con tantos interrogantes. Desde luego que la casa de subastas no tiene la culpa: ellos saben que hay mercado y por tanto la venden.

    Saludos,
    Adolfo

  4. Yeray 2 años hace

    Adolfo, ¿cómo que la casa de subastas no tiene la culpa? Ellos deben garantizar la autenticidad de esa moneda haciendo los estudios pertinentes, cuesten lo que cuesten, luego eso que se lo sumen a la moneda.

    Estoy de acuerdo en lo que dice Francho, excepto en incluir a Emma (que es Manuel Mozo) y a Antonio Roma, que son los aludidos en el artículo, en el grupo de los académicos que no saben distinguir una auténtica de una falsa.
    Por otro lado, también estoy de acuerdo con Adolfo en lo del numeral del rey, de hecho es el único punto de la exposición de Mozo que veo claro, lo demás me parece cogido con pinzas.

    Saludos.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

      Lo que quiero decir es que la casa de subastas no es la responsable de hacer una investigación histórica con respecto a las monedas que vende, pero obviamente debe garantizar la autenticidad de las piezas.
      Esta moneda a mí me parece que, cuando menos, no fue acuñada/manipulada en época de Enrique I. Para poder saber más habría que inspeccionar la moneda con detalle y realizar las pruebas pertinentes. Pruebas que debería haber hecho la casa de subastas para garantizar la autenticidad pero no para resolver los interrogantes históricos.

      Saludos,
      Adolfo

  5. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    A propósito de esta entrada ha habido un par de comentarios interesantes en sendos grupos de Facebook.

    En uno de ellos Ricardo cita este artículo en el que se desmonta la historia que reportó Ponteiro al subastar una moneda en 2009. En la descripción de la moneda decían que había sido dada por Maximiliano I de México antes de su ejecución. Al parecer no es cierto.

    Otro comentario habla de varias monedas indias que fueron subastadas y que probablemente también sean invenciones.

  6. Bernardo de Gálvez 2 años hace

    Un artículo magnífico, especialmente el comentario del forero Emma con las aclaraciones históricas. Es increíble el enorme enriquecimiento cultural que nos ofrece Internet.

  7. Jaume 2 años hace

    Buenas tardes, parece una moneda de fantasía, aunque les ha salido bién la jugada. Además de los errores temporales, que sería como querer vendernos un televisor de plasma hecho en los años 40, está el hecho de mezclar la acuñación judía y los detalles cristianos y árabes, que la hacen una delícia para cualquier adinerado que quiera presumir de moneda. Ya sabemos que en EEUU la comunidad de coleccionistas judíos tiene dinero para comprar “caprichos” como este y supongo que es a ellos a quien iba dirigida la creación de esta moneda. En España se siguen vendiendo piezas de fantasía por buenas, como los 10 céntimos del 38, debe ser por eso que se necesitaba asesoramiento.

  8. sierramadre 2 años hace

    Me quedo con aquello de que si tenemos que andar creando hipótesis para dar por bueno algo que en un principio parece falso lo mas probable es que sea falso.

    Un saludo.

  9. Angel 2 años hace

    Hola a todos.
    Yo no puedo aportar nada sobre el tema,pero para esta moneda se necesitaria la aportación de todos los datos,estudio histórico,análisis delmetal,en fin,lo que habeis apuntado.
    Ahora bien,yo voy a la astucia de los norteamericanos,no se si hay precedentes de que se incluya numismáticos españoles en una descripción de una moneda tan exclusiva como esta,daros cuenta que se estan lavando las manos del tirón y por supuesto yo pienso que hay mas interés económico que numismático,con todo lo que va a su alrededor.
    Saludos.

  10. Pedro I 2 años hace

    Hola a todos: se aprende mucho leyendo el artículo y los comentarios. ¿En principio, quizás lo más oportuno sea extremar la prudencia ante una moneda de importe elevado y rara, por ejemplo, posiblemente inédita o algo similar, si no se presenta junto con fuentes históricas, ni viene con informes de expertos o análisis del metal…aunque la casa de subastas la presente a la venta?

  11. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

    Yo desde luego que me guardaría serias reservas sobre si la moneda es auténtica o no. Viendo el precio realizado creo que hay otros que no se guardan esas mismas reservas. Es obvio que si en un futuro se demostrase que la moneda es una fantasía la casa de subastas debería devolver el dinero. Siendo Heritage no creo que vaya a haber problema.

    Justamente por cosas como ésta es por las que hay que compaginar el coleccionismo con el estudio numismático. Ante las novedades hay que reservarse ciertas dudas y yo desde luego que no correría detrás de ellas, más aun viendo los precios que realizan.
    Sí que es cierto que Heritage podría haber hecho más pruebas a la moneda. Pero no las hizo y fijaos lo bien que la ha vendido. Deben estar muy contentos. Si soy yo no me la compran ni por 1000 euros.

    En cuanto a los 10 céntimos de 1938, he oído tanto a quienes defienden que son una fantasía como a quienes defienden que son piezas auténticas pero que de ellas hay muchas falsas. Yo no sé si son de época pero desde luego que no las compraría hasta no haberme informado muy bien al respecto. Es curioso también el bajón de precio que han pegado esas piezas en los últimos años. Mucho más que otras monedas de la Segunda República.

    Saludos,
    Adolfo

  12. Eduard Domingo Coll 2 años hace

    Apreciado Adolfo y demás amigos numismáticos: entono un mea culpa por haber originado una discusión tan apasionante, pero sobre bases erróneas. Vamos por partes:
    – Cuando Heritage pidió a Aureo & Calicó una presentación de tan extraordinaria moneda lo consideramos un honor. Me ocupé de ello con entusiasmo.
    – El anverso, presidido por la cruz, no presenta ningún problema: es el mismo que el de los morabetinos del primer tipo de Alfonso VIII (de 1212 a 1221 de la Era de Safar). En ese tipo todavía no figuraba “ALF”, lo cual es lógico si se pretendía grabar “hENRIC” en la otra cara.
    – En el reverso se encuentra la leyenda marginal “moderna”: sin “medina” antes de Toledo, con “ ‘am” en lugar de “sanata” y con “tarij” antes de “al-Safar”. Absolutamente coherente con la fórmula generalmente utilizada a partir de 1230 de Safar (1192 d.C.) y, por tanto, adecuada a la fecha de esta moneda, 1253.
    – En la leyenda central, la segunda línea me resultaba incomprensible. Recurrí, pues, al mejor especialista en moneda andalusí que conozco. El sr. Ibrahim, con su amabilidad proverbial, leyó la fotografía que le mandé y me contestó que, en su opinión, la última palabra de esta segunda línea era “al-thamin”, de modo que la anterior “aunque le falta algo de la paleografía debe ser ibn Alfuns”. Es cierto que no se podía sacar una lectura perfecta, que faltaban letras, pero parecía la única opción: “hijo de Alfonso octavo / hENRIC”. Lo repito: mea culpa.
    – El sr. Mozo tuvo la gentileza de ponerse en contacto con nuestra firma para advertirnos de que, en su opinión, estábamos avalando una falsificación. Entre otros argumentos, nos informó: “Me acaba de confirmar un epigrafista de la Universidad Complutense que no pone “thamin-el octavo”, sino “tamanya o zamanía-el ocho”. Fuera quien fuera el epigrafista, este extremo viene a confirmar que la lectura de la línea en cuestión es difícil.
    – Tawfiq Ibrahim corrigió su lectura más tarde. Pese a estar recorriendo los festivales de tiro con arco de media Asia, se tomó la molestia de escribirme: “He estado mirando la moneda ayer tarde y creo que mi primera lectura no es la correcta. No hay un ocho, hay que leer: ‘al-Amir / al-Katuliki Alfunsh’ ”. Es decir: “El príncipe / católico Alfonso”
    – Por desgracia yo estaba ya de vacaciones (nunca creí que diría una frase así) y no consultaba el correo de la oficina; aunque tampoco hubiera podido cambiar la publicación de Heritage…
    – Y ahora, aunque la caligrafía esté lejos de ser regular, resulta fácil releer la línea sin vacilaciones: “al-Amir / al-Katuliki Alfunsh”. Creo que eso cierra la disputa sobre los numerales.
    Con el mayor respeto por todas las opiniones aquí vertidas, quisiera felicitar especialmente a Francho por sus razonamientos. Saludos cordiales.
    Eduard Domingo
    AUREO & Calicó.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

      Muchas gracias Eduard por escribir este comentario tan detallado y aclarar tu postura. Siento mucho no haber dispuesto de esta información a la hora de escribir la entrada. Yo solamente conocía lo que estaba publicado, tanto por la casa de subastas Heritage (quien, en cualquier caso podría haber aportado más datos sobre las monedas) como por Mozo y Roma en foros y redes sociales.

      No obstante, independientemente de esta moneda creo que la cuestión metodológica que se puede sacar en claro es buena para el coleccionista: tomarse con precaución y sentido crítico las novedades que sean publicadas.

      Daré publicidad a este comentario para que no pase desapercibido, pues lo encuentro extraordinario.

      Un saludo y gracias de nuevo,
      Adolfo

  13. Antonio Sánchez Peña 2 años hace

    Hola a todos y encantado de haber leído este articulo con el que he aprendido mucho, quería dar mi opión sobre el porque otras monedas castellanas no alcanzaron el mismo valor que se apunta el final , cuando leí la descripción y ví el remate de Heritage me pareció que los judios pujaron por suyo. Saludos

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 años hace

      Pues no se me había ocurrido, pero puede ser.

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