Coleccionar 8 reales de Carlos IV

Coleccionar 8 reales de Carlos IV

El otro día un lector del blog me escribió para consultar mi opinión sobre un tema en el que quiere centrar su colección: los 8 reales de Carlos IV. Vaya por delante que su intención me parece muy sana. Como ya he comentado alguna vez me parece muy inteligente comentar con otros aficionados y con profesionales con quienes tengamos alguna confianza sobre los futuros planes de nuestra colección. Eso no significa que esos a quienes preguntamos vayan a ser expertos justamente en ese tipo de monedas pero sí que conseguirá recoger diferentes puntos de vista sobre un mismo tema -muchos de ellos contradictorios- que nos permitirán madurar la estrategia que sigamos a la hora de coleccionar.

Lo que le comentaba a mi colega con respecto a los 8 reales de Carlos IV es que en principio tienen la misma ventaja que el resto de duros: son monedas grandes, vistosas, pesadas y que llenan la mano. Por eso gustan a tantos aficionados. Cualquiera que no haya visto una moneda en su vida sostiene un duro de Carlos IV y lo admira como algo bonito y valioso que le llama la atención. Más aún si ha leído esas novelas de piratas en las que tanto se habla de los 8 reales. Esa primera impresión cuenta mucho a la hora de coleccionar.

Otra ventaja de esta serie es que es bastante sencilla de coleccionar. Es relativamente sencillo valorar las piezas porque no hay muchos factores que afecten a su graduación más allá del desgaste de la moneda. Además hay un conjunto pequeño de cecas y un margen acotado de años y ensayadores. Según el Calicó hay 125 tipos diferentes de duros, los cuales son un número bastante pequeño en comparación con los que puede haber en otro tipo de colecciones. Bien es cierto que estos tipos se pueden extender con los diversos resellos que aparecen en los 8 reales de Carlos IV. Un buen duro con un resello inglés o brasileño queda precioso en cualquier colección y añade un parámetro extra a la colección donde se encuentren. En cuanto a combinaciones de año, ceca, bustos y ensayadores solamente hay 19 diferentes, lo que muestra lo sencillo que es manejarse en esta serie.

Los años del reinado de Carlos IV son entre 1788 y 1808. En cuanto a las cecas, se cuenta con Madrid y Sevilla dentro de las peninsulares y con Guatemala, Lima, México, Potosí y Santiago entre las americanas. La estabilidad política del reinado de Carlos IV hace que no haya demasiada variedad en cuanto a las cecas y mucho menos en cuanto a los bustos, pues solo hay dos diferentes: uno laureado para las cecas americanas y otro sin corona de laurel para las peninsulares, sin contar con el busto de Carlos III que se acuñó a nombre de Carlos IV en algunos de los primeros duros emitidos en su reinado.

Si bien para algunos esta sencillez puede traducirse en una comodidad a la hora de coleccionar, para muchos otros lo único que consigue es volver sosa la colección. A esto se le añade que Carlos IV no es un rey que atraiga demasiado desde el punto de vista histórico ni numismático. Su padre, Carlos III, es un rey mucho más admirado y su numismática es mucho más coleccionada a nivel mundial; por parte de su hijo, Fernando VII, la gran cantidad de cecas y tipos que aparecen consiguen atraer la atención de muchos otros aficionados. Esto hace que los duros de Carlos IV sean menos coleccionados que los de otros reinados, como Carlos III, Fernando VII o Isabel II.

Que haya menos coleccionistas interesados hace que los precios se mantengan moderados en la inmensa mayoría de los casos. La parte mala es que son piezas menos líquidas que los 8 reales de Carlos III o de Fernando VII, por ejemplo. No quiero decir con esto que los duros de Carlos IV no sean monedas líquidas, pues no dejan de ser duros y eso gusta a todo el mundo. Pero sí que es cierto que hay menos aficionados que se centren en exclusiva en este monarca. Esto hay que tenerlo en cuenta sobre todo si se quiere meter un dinero significativo en la colección.

Por parte del rango de precios, se podría decir que rondan los 40-60 euros aquellos ejemplares corrientes en calidades bajas y hasta unos pocos miles de euros los ejemplares más raros y sobresalientes. Yo no recomendaría a nadie que centrase su colección en reales de a 8 (sean del monarca que sea) si no está dispuesto a gastarse al menos 200-300 euros por pieza. Si alguien no quiere subir de 100 euros por ejemplar solo podrá comprar los corrientes en una conservación mediocre y, al menos en mi opinión, una colección así no tiene ningún aliciente más que el de ir completando el álbum. Esto es debido a que es muy sencillo encontrarse duros corrientes de Carlos IV en conservaciones medias, así que la colección no tendrá mucho mérito. En cambio el que pueda subir hasta 200-300 euros por pieza podrá hacerse con las monedas corrientes en alta calidad y con muchas de las relativamente raras en una conservación digna. Lo mejor es que le costará más encontrar las monedas que el hecho de comprarlas. Por parte del rango superior, los precios son comedidos y son pocos los ejemplares que pasan de 1.000 euros, siendo éstos monedas raras (e.g. fechas raras de Santiago o alguna de Madrid) en una conservación muy alta.

Se ve que en materia económica los duros de Carlos IV encajan muy bien al coleccionista medio. Ése que se gasta unos pocos cientos de euros de cuando en cuando. En este sentido no es una serie que yo recomendase a quien acaba de empezar o a quien no pueda gastar más de 30 euros al mes en monedas (para estos hay otras series interesantes). Tampoco se la recomendaría a quien quiera hacerse con monedas muy potentes o que busque invertir en cada compra numismática que haga. Pero yo creo que somos un amplio rango de coleccionistas los que estamos en el rango de precios que nos exigiría una colección de 8 reales de Carlos IV, por lo que no creo que sea éste un gran impedimento a su coleccionismo.

Los 8 reales que ilustran la entrada son dos ejemplares muy dignos que saldrán en la próxima subasta de Martí Hervera y Soler y LLach.

10 Comentarios

  1. lanzarote 2 años hace

    Pelín monótona la colección de duros de este rey.

    Vamos, a mí se me caería la baba viendo una colección de un centenar de piezas de este tipo juntas, pero como coleccionista igual termina mirando con ojitos libidinosos los ocho reales de Felipe V, Carlos III ó Fernando VII.

    Eso sí, es una colección completable.

  2. Javier Sánchez 2 años hace

    La verdad es que son monedas muy vistosas como los demás duros y fáciles de adquirir en estupendas conservaciones con brillo, pero es cierto que una colección de Reales de a Ocho sólo de Carlos IV resulta algo monótona. Me extendería en estas piezas desde Felipe V a Fernando VII, incluyendo por supuesto los llamados columnarios, para hacer la colección más atractiva visualmente como dice Lanzarote. Saludos a todos.

  3. fran 2 años hace

    Los Duros Hispanos siempre llaman la atención, su valor no creo que retroceda excesivamente en el futuro, le tendria mas miedo a otras series, aparte que por su alto contenido en plata a muy largo plazo que es como normalmente formamos una colecciòn, incluso de generación en generación no perderan valor, pues tanto el oro como la plata estan condenados a subir sus precios en este mundo en el que vivimos de productos financieros mas que dudosos y ante un actual sistema monetario fiat mas que evidentemente quebrado.
    Si es posible que resulte un poquito aburrido el centrarse en Carlos IV tan solo, su padre es mucho mas rico numismaticamente hablando y tambien su hijo, yo colecciono Monarquia Española de los Borbones tanto en oro como en plata, en plata muy centrado en el facial de los 8 Rs, empiezo la coleccion de duros con Carlos III pretendiente de la Corona, ( Osea Thalers de cecas Austriacas ) y despues desde Felipe V hasta Alfonso XIII, duros de escudos y Leones para Felipe V y columnarios, Columnarios para Fernando VI, columnarios y busto peninsular y de ultramar para Carlos III,Carlos IV y Fernando VII ( tambien tengo de Pepe Botella, el Madrileño y el de Barcelona 5 ptas.) Isabel II los 20 reales en un par de cecas, y ya los Duros de Govierno Provisional, Amadeo Alfonso XII y XII, representativamente, un par de ellos por monarca en estos ultimos, en total seran unas 35 o 36 piezas sino recuerdo mal, no muy extensa pero creo que representa bien este formato de facial desde los 1700 hasta Alfonso XIII, eso si como ha sido hecha este apartado de la coleccion de 8 reales con mas de 50 o 60 años ( dos generaciones) ha habido tiempo de ir buscandolos todos ellos en calidades bastante altas, de EBC hacia arriba.

  4. pedro I 2 años hace

    Hola a todos: me ha parecido un buen resumen de razones y consejos para coleccionar monedas de 8 reales. Dignos de agradecer para los que tenemos algunas piezas de este tipo y nos planteamos adquirir algunas más.
    En mi opinión, los 8 reales tienen también el aliciente de ser la pieza más conocida y la aportación española más característica a la historia mundial de las monedas.

  5. Javier Sánchez 2 años hace

    Personalmente me gustan mucho las monedas de Ocho Reales, moneda emblemática de la numismática castellana que nace tras la reforma monetaria de 1497, aunque los Reales de a Ocho acuñados a nombre de los Reyes Católicos lo fueron durante el reinado de su nieto Carlos. Son particularmente impresionantes los Reales de a Ocho acuñados en el Ingenio de Segovia a nombre de los reyes Felipe II, III y IV, y Carlos II, la ceca castellana con la mejor maquinaria para la acuñación de estas monedas.

  6. Autor
    Adolfo 2 años hace

    Veo que coincidís conmigo tanto en gustos como en pareceres.

    No es normal que los coleccionistas de monedas españolas nos especialicemos hasta ese punto. La numismática española es muy amplia y muy diversa, lo que hace que miremos con ojitos golosos series de muy diferentes. Más ahora que tenemos tanto acceso a la información gracias a la Web. Pero en EEUU es muy normal que las colecciones se ultra-especialicen en una temática concreta. Hay gente que se pone a coleccionar los Lincoln Cents y se pasa toda la vida coleccionándolos sin salirse de ellos. Incluso hay comerciantes especializados en series concretas y solo trabajan esas series.

    Pero sí, coincido con vosotros que si yo me pusiera a coleccionar reales de a 8 de Carlos IV al final acabaría ampliando al menos a todos los Borbones.

    Saludos,
    Adolfo

  7. Jaume 2 años hace

    Buenas tardes. Se trata de unas piezas bonitas, pero como han dicho mas arriba puede llegar a aburrir por ser muy homogenia. Yo para la colección prefiero centrarme en una Ceca y no en un modelo, o un metal. Aunque todas las Cecas tienen una “joya de la corona” tan cara, que habría que empeñar las joyas de la abuela para comprarla.

  8. Autor
    Adolfo 2 años hace

    Una cuestión que no tiene nada que ver con la numismática pero creo que es interesante en general. Ahora mismo estoy en Kabul, donde llevo 8 días dando unas clases de un máster. Me voy dentro de unas horas pero he escrito una reflexión al respecto. Si queréis leerla, podéis hacerlo aquí:

    https://docs.google.com/document/d/1TR3DuQguXDT3SUHo8B041pfh1IuY4JpRfyUZpyKdidQ/edit?usp=sharing

    Un saludo,
    Adolfo

    • Juan Luis 2 años hace

      Interesante experiencia y única. A los únicos que conozco que hayan estado por ahí es a un primo mio militar(oficial paracaidista),y a un vecino que también es ingeniero militar de teleco y le tocó. Por lo demás son tierras muy interesantes pero muy arriesgado andarse por Medio Oriente. De todas maneras parece que hay que andarse con un GPS de riesgo para saber donde puede ir uno hoy.
      Parece que te estás aprovechando para saludar al planeta tierra, haces bien, ya tendrás tiempo de parar.
      Sabes decir algo en árabe aparte del salam alaycum o Merhaba?
      Saludos

      • Autor
        Adolfo 2 años hace

        En Pashto solo sé decir “Salam Alaycum”, que es un saludo, y “Tashakor”, que es gracias. Más o menos es lo mismo que sé decir en estonio y llevo más de un año viviendo en Tallín. Los idiomas no es lo mío.

        Pero sí, creo sinceramente que hay que aprovechar las oportunidades para ver mundo cuando se presentan. Una oportunidad perdida es una oportunidad que no vuelve. Mi lema personal es algo que le dijo Quijote a Sancho: “Quien mucho anda y mucho lee, mucho sabe y mucho ve”.

        Saludos,
        Adolfo

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