Una conversación con coleccionistas de billetes

Una conversación con coleccionistas de billetes

Las Navidades son buenos momentos para que todos los españoles que vivimos fuera volvamos a casa a visitar familiares y amigos. Era gracioso ver cómo el avión que cogí entre Amsterdam y Madrid estaba lleno de jóvenes entre 25 y 35 años con la maleta cargada de chocolates, viandas y cosas típicas de nuestros respectivos países de origen. Una de las visitas que yo tenía programadas era una comida a la que me invitó Jaime Sanz, de International Currency Grading, con otros coleccionistas jóvenes de billetes. A algunos les conocía pero a otros no.

Lo de compartir mesa con quienes se comparte afición siempre es agradable y suele generar buenas oportunidades para debatir y aprender, como fue el caso. Después del postre comenzaron los comensales a hablar sobre los motivos por los que coleccionaban billetes. Intercambiaban sus opiniones como si de un diálogo platónico se tratase, así que yo no me corté, pedí papel y bolígrafo a un camarero y me puse a tomar apuntes de la conversación para escribir esta entrada en la que recojo las diferentes opiniones y experiencias que aparecieron en la conversación. Seguramente muchos os veáis reflejados en lo que se dijo a pesar de que vosotros coleccionéis monedas en vez de billetes. Creo que el espíritu del coleccionista es muy semejante sea lo que sea lo que se coleccione.

El primer comensal era el más novicio de todos y dijo que empezó a coleccionar hace menos de un año. El motivo que le impulsó es que iba a nacer su hija y quería hacer una colección de monedas y billetes para ella. Por eso ahora estaba comprando billetes del Estado Español en alta calidad (nos trajo la colección con todos los billetes graduados por ICG). Pero nos comentó que después se quería centrar en las monedas  porque consideraba que hay una decadencia grande en los billetes: los coleccionistas son muy mayores, no está entrando gente joven y -según él- será ley de vida que en unos años los billetes bajen de precio significativamente puesto que saldrán a la venta muchas colecciones y apenas habrá demanda.

El segundo comensal no lo consideraba así. El creía que ahora hay un descenso del coleccionismo de billetes debido a la situación económica (“hay mucho coleccionista dormido pero esperando”, decía otro comensal) pero cree que sí hay gente joven que demanda buenos billetes. Pero también consideraba que los jóvenes compran menos billetes de calidad que los coleccionistas más veteranos por una simple cuestión de poder adquisitivo. Este coleccionista sí que ve un buen cambio en las formas: “ahora todo se mueve por Internet”, dijo. Y también añadió que es difícil ser un coleccionista si no es algo que venga desde la infancia. “Es como los toros: ¡hay que tener al hijo al lado!”. Pero admite que otros dicen que no es así y que los billetes es algo muy caro como para dejárselos a un niño para que juegue o para aficionar a un chaval joven que, obviamente, no va a poder permitírselos. Ante esto, él considera que hay billetes para todos los bolsillos y que un niño puede coleccionar billetes como quien colecciona cromos.

En esto último asintimos todos los que estábamos. Y luego comenzó a hablar el tercer comensal, que no era de los más experimentados pero tenía una historia que sonará familiar a muchos. Nos dijo que él siempre vio billetes en su casa  y siempre le llamaron la atención. Lo que pasa es que su trabajo le requería mucho tiempo y sus obligaciones familiares no le permitieron coleccionar. Ahora tiene más tiempo y lo está dedicando a su afición, que es la notafilia. También nos dijo que hubo una época en la que se despistó por las monedas y eso le robó bastante tiempo y dinero. Pero se ha dado cuenta de que lo que más le gusta son los billetes y especialmente los billetes locales de Cataluña (tanto pueblos como cooperativas), así que en ellos está centrando su colección. También incorpora algún billete clásico de vez en cuando.

Otro de los presentes dijo que él no coleccionaba influenciado por su padre sino por su tío. Dijo que a él le gusta mucho el hecho de coleccionar y que generalmente el que colecciona lo hace desde pequeño. Al final el coleccionismo le llevó a la notafilia, que es donde lleva centrado ya bastantes años y donde se siente muy cómodo. Considera que los billetes son obras de arte en miniatura (y muchos asintieron al decirlo) que, además, personalmente le encantan.

Curiosamente el quinto comensal también estuvo influenciado por su tío, aunque quizá de manera más involuntaria. Nos dijo que cuando él era pequeño su tío trabajaba en Suecia y cuando volvía a España lo hacía en coche. Su tío le traía monedas y billetes de los países por los que pasaba como una curiosidad para su sobrino pequeño y muchas veces le daba la propina en moneda extranjera. Pero a él le gustaron esos billetes y no los cambiana. Especialmente le gustaron los dólares y las coronas suecas, así que ahí está actualmente haciendo una colección de billetes suecos y americanos. Algo que comenzó siendo desde muy pequeño.

Luego habló el sexto comensal, que se sentaba justo a mi derecha, y dijo que a él la afición le viene de su padre. Su padre coleccionaba billetes pero también figuritas con elefantes y soldaditos de plomo. De pequeño él comenzó a interesarse, a acompañarle cada vez que iba a hablar con comerciantes y según fue creciendo se convirtió en una especie de auditor de la colección que su padre estaba forjando (muy amplia e interesante por lo que parece). Ahora que su padre es mayor es él quien toma las riendas de la colección.

Otro de los presentes dijo que él tenía tanto monedas como billetes. Sin embargo consideraba que él acumula las monedas, pero no las colecciona. Sin embargo su relación con los billetes es diferente: hace ya muchos años que su padre le regaló una colección de billetes y se enamoró de ellos. Dijo que él también considera a los billetes unas obras de arte en miniatura.

El último de los presentes dijo que los billetes le llamaron mucho la atención por su aspecto histórico. Cuando empezó con ellos pudo ver que eran pruebas vivientes de unos países que ya no existían, como Biafra o Katanga. Por eso comenzó a coleccionar billetes. Ahora dice que también le interesa mucho ver el aspecto de la inflación y cómo eso se refleja en las emisiones de papel moneda. Puso como ejemplo a Zimbabue por ser el más evidente.

Lo del aspecto histórico sí que me extrañó bastante porque dije que si querían historia que coleccionasen monedas, ya que hace 2600 años que tenemos monedas pero solo unos 200 que tenemos billetes. Aquí es donde se vieron las diferencias entre los coleccionistas de monedas y los de billetes, puesto que todos estaban de acuerdo en que el billete tiene un aspecto gráfico que no tienen las monedas ni los sellos. Dicen que es justamente ese aspecto gráfico lo que les llama la atención de los objetos que coleccionan. Quizá sea por ello por lo que los consideran obras de arte en miniatura.

Las imágenes que ilustran la entrada son dos pruebas calcográficas, una prueba de grabado y una prueba de ensayador que subastará Aureo el próximo 5 de febrero dentro de una extraordinaria colección de billetes que sale a la venta.

Por cierto, a vosotros ¿qué os anima a coleccionar monedas o billetes? ¿de dónde os viene la afición?

11 Comentarios

  1. Pepe 4 años hace

    Pues bien. Mi padre coleccionaba monedas. Yo las veía, pero no despertaban mayor interés. En ocasiones, cuando se terciaba yo le compraba alguna moneda para su colección (un denario de plata, algún paquillo: todo de mercadillo, claro). La colección era de la República y de Franco, pero yo le compraba lo que me gustaba a mi. Pasaron los años, y hará quince o veinte años,en una reunión y sin venir a cuento alguien ofreció una moneda de ocho reales de Carlos IV llena de resellos. En mi vida había visto algo así. Me quedé prendado y la compré. A partir de ahí sigo coleccionando. ¿Por qué? Simplemente porque me gustan, son historia de los hombres. Si tengo que decir que es una afición verdadera, que probablemente había estado dormida hasta el momento adecuado, puesto que es una afición solitaria. Ni mis amigos ni mis conocidos la comparten; de hecho cuando casualmente escucho en vivo hablar de monedas, me emociono. Se echa de menos compartir. Conozco a algunos vendedores, aunque como personas tienen poco que ver conmigo. Son con los únicos que hablo, y más bien poco, del tema.
    Un saludo

  2. Athalbert 4 años hace

    Esa es la gran ventaja que nos da la tecnología; podemos estar en comunicación con otras personas con las que compartimos aficiones aunque nunca les hayamos visto la cara (y quizá NUNCA lo hagamos).
    así, los que no gozamos de la suerte de contar con un mercadillo dominical, o que vivamos en un villorrio perdido de la mano de Dios podemos desarrollar nuestra afición…

    Por increíble que nos pueda parecer nuestros abuelos y bisabuelos tenían estos mismos sentimientos con respecto al “moderno” sistema postal que ya entonces y por un precio módico les permitía contactar con otros coleccionistas de otros países.

  3. Jose Martínez 4 años hace

    A m,la afición me viene desde pequeño.Me apasionan todas las monedas en general y las Españolas y Americanas en particular.
    Como el compañero Pepe,creo que es una afición solitaria.En mi caso,aunque tengo un hijo,no consigo trasmitirle la pasión y el cariño que tengo a mi coleccion.Cuanto daño han hecho la play,la wii y demás maquinitas jajaja…
    Me dice que eso es de viejos y solo tengo 39 años.
    Pero yo sigo bajando cada dos domingos al mercadillo de mi ciudad a disfrutar un rato de lo que me apasiona,ya que yo colecciono por el simple amor a lo que yo considero mis pequeñas obras de arte y de historia.
    Lo que mas echo en falta es gente con la que poder hablar de lo que me gusta sin que solo les interese cuanto dinero te has gastado o cuanto puedes sacar por ellas y no por el placer de aprender y disfrutar.Gracias por este espacio de expresión y aprendizaje.

    • Athalbert 4 años hace

      Un consejo:
      Prohíbele terminantemente tocar o mirar tus monedas…

      Conseguirás un coleccionista.

  4. Phidalgo 4 años hace

    Hola. Es la primera vez que escribo aunque llevo varios años leyendo este blog. No soy ningún experto, posiblemente tampoco un apasionado de la numismática, a mi lo que mas me llama la atencion de es el diseño y la belleza o peculiaridad de las monedas y los billetes, también la historia pero sobre todo si va ligada a algún acontecimiento o hecho singular. También es verdad que soy de esos que esta aclarando sus ideas y que hasta el momento colecciona un poco de todo. Mi afición empezó cuando tenía unos 8 o 9 años y unos tíos mios me regalaron algunas monedas. Había una de 100 ptas de franco y algunas de plata y cobre de alfonso xii y xiii.Recuerdo conservarlas como un tesoro y rallarlas limpiandolas con bicarbonato como me dijo uno de mis tios.Hoy no lo haría.
    Un saludo a todos y enhorabuena por tu trabajo con este blog Adolfo.

  5. jesus 4 años hace

    Hola ,mi padre coleccionava monedas i billetes i a me siempre me gustaron un dia mi padre me la paso a mi ,i mi hermano me dijo que queria ternerla porque siempre le havia gustado i se las cedi .el verano pasado en un mercadillo de antiguedades havian monedas i vi unduro de amadeo de plata me llamo tanto la atencion que lo compre ,lo malo esque era falsa de epoca i lo que hice es comprar un libro de monedas leer articulos de como saber si son falsas ,i poco a poco no sin algunas metidas de pata tengo una coleccion de duros de plata a demas de 3 billetes que compre en un rastillo en sevilla cuando tenia 18 años haora tengo 42 i los guardo con muncho cariño no por el valor sino por lo que decian antes otros compañeros por ser un trozo de la historia i una bonita obra de arte .

    S

  6. Gael 4 años hace

    Como ocurre en muchos casos, mi afición por la numismática me la inculcó mi padre (tranquilo José Martínez que ya le entrará el gusanillo a tu peque).
    Él empezó su colección a finales de los 70 cuando yo apenas contaba con 4-5 años. Aún recuerdo aquellas emocionantes tardes buscando una flecha invertida en cientos de monedas de 50 Cts de 1949. Y qué ilusión cuando encontraba una y la pasaba a las manos de mi padre para que me felicitara por mi hallazgo. Y qué decir de las estrellas. Con esa edad eres capaz de ver la cifra sin lupa alguna, algo que me daba ventaja…no como ahora, con la dichosa presbicia.
    El caso es que con el paso del tiempo y al llegar a mi adolescencia, otras prioridades aparecieron en mi vida (como nos ha pasado a todos) y dejó de interesarme el asunto de las monedas, que fueron sustituidas por otras aficiones…xD propias de la edad.
    Al fallecer mi padre, y yo haber sentado cabeza, aquello que había estado aparcado en algún rincón de mi cuerpo durante muchos años, volvió a resurgir un día al abrir el armario donde guardaba toda su colección. Que recuerdos. Y hasta hoy.
    Bueno esa es mi historia, que seguro coincide con la de algunos de vosotros. Conservo su colección, la sigo ampliando y espero transmitirle a mi hijo (aún muy pequeñín) la misma ilusión por la numismática, y la historia que esconden las monedas, que me enseño mi padre.
    Un saludo y gracias por haberme permitido recordarlo.

  7. Julian 4 años hace

    Yo voy un poco al contrario, y aunque mi afición por coleccionar en general me viene de muy niño, empecé con la filatelia, no es hasta los 45 cuando he empezado a coleccionar monedas, y en este caso de la mano de mi hijo, que me abrió ese mundo, más asequible desde internet. No quiero ni pensar en como sería la numismática antes de internet, cómo se podía obtener la información necesaria sin gastarse una fortuna en catálogos?

  8. Autor
    Adolfo 4 años hace

    Ya veo que os han gustado las historias y que las vuestras no son muy diferentes de las de los notafílicos. Es normal. Los comensales también han leído la entrada y me han dicho que les ha gustado.

    Creo que está muy claro lo del “componente genético”, como lo llaman los psicólogos. No es algo que esté codificado en nuestros genes pero sí es algo que se hereda porque la actitud que se ve en casa de pequeños la tendemos a repetir, tanto lo bueno como lo malo. Yo también debo la afición a mi padre, quien forjó una colección muy humilde cuando yo era pequeño que yo guardo ahora con mucho cariño a pesar de que su valor material sea muy bajo. Y yo también pasé la adolescencia sin coleccionar monedas, sino que coleccionaba botellitas de licor en miniatura. Hasta que volví a descubrir lo de la numismática, lo tomé con mucha fuerza y aquí estoy.

    Me alegro también muchísimo de que Phidalgo y Jesús se hayan animado a comentar. ¡¡Contamos con vosotros para el futuro!!

    Un saludo,
    Adolfo

  9. Tomás 4 años hace

    Pues yo fui uno de los comensales y he de decir que fue la mar de agradable. Da gusto compartir mesa y mantel con gente como Adolfo y con amigos que comparten tu afición.
    A aquellos que decís que la numismática es una afición muy solitaria, yo al principio creía lo mismo, pero nada como empezar a tomar contacto con otros coleccionistas, y la afición solitaria para a un terreno muy agradecido, que es el compartir buenos ratos (y como no, buenas piezas que de otra forma sería imposible verlas todas juntas en vivo).
    Todos los que estábamos en la mesa nos conocimos a través de internet, es verdad (distintos foros, el blog de adolfo, un amigo de un amigo…) y ya estamos deseando compartir nuevos ratos.

    A todos os animo a ello.

    Saludos.

  10. javier 4 años hace

    yo llevo un par de años en este mundillo, un familiar me regalo un pequeña coleccion de monedas que tenia, eso y mi aficion por la historia me puse a coleccionar.no se donde llegara mi coleccion pero lo que si puedo decir es que me estoy divirtiendo un monton.un saludo y gracias por el blog

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