Billetes de polímero

Billetes de polímero

A todos nos gustan los billetes. No hay ciudadano que los desprecie y no hay estado que no los emita. Pero los billetes tienen bastantes pegas, entre ellas que cuesta mucho fabricarlos, se manchan, se rompen con facilidad, se estropean con el fuego o el agua y duran poco tiempo.

Lo del agua, el fuego y las manchas os dejo que os convezcáis vosotros solos. No tenéis más que tirar el billetero a la lumbre y mirar lo que pasa. Por parte de que duran poco, basta con decir que un billete de papel que circule tiene una vida útil de unos tres años. Digo “que circule” porque los billetes que la gente usa como reserva de capital (¿hace cuánto que no veis un billete de 500 euros?) no se desgastan dentro de las cajas fuertes donde están. Mientras que los billetes “que circulan” son los de denominaciones más pequeñas que van pasando de mano en mano. En cuanto al coste de fabricación, para que nos hagamos una idea en los billetes americanos de pequeña denominación oscila entre los 5,4 y los 13,1 céntimos por unidad; y estamos hablando de un país con grandes emisiones que consigue reducir sus costes marginales al mínimo. Estas cantidades pueden parecer pequeñas, pero requieren un presupuesto de 826 millones de dólares para que Estados Unidos emita sus monedas y billetes. Es una cantidad más que suficiente como para que un Estado reflexione si es la manera más económicamente eficiente de fabricar billetes e intente reducir costes.

Intentando mejorar estos aspectos se propuso en los años 80 fabricar billetes de plástico, que se suelen llamar “billetes de polímero” porque suena mejor. Ya a principios de los 80 hubo algunos países centroamericanos (Costa Rica, Haití, Honduras y El Salvador) que hicieron pruebas con billetes mixtos que mezclaban papel y políro, cuya fabricación era estadounidense. Pero estos billetes no se empezaron a tomar en serio hasta que Australia comenzó a fabricar con polímero sus billetes de $10 en 1988.

A partir de entonces cada vez más países se han apuntado a esto de emitir billetes de polímero, siendo Australia el país abanderado ya que a partir de 1996 todas sus emisiones notafílicas han sido de polímero. Actualmente bastante más países emiten todos sus billetes en polímero. A saber: Brunei, Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Rumanía, Vietnam, Fiji, Mauricio, Canada e Israel. Además, hay una cantidad creciente de países que emiten algunas de sus nominaciones en papel y otras en polímero, que generalmente coinciden con los billetes de uso más cotidiano.

Si se comparan los billetes de polímero con los de papel se tiene que el coste de emisión es algo mayor, pero a cambio los billetes duran unas 2,5 veces más, teniendo una vida útil de siete años. Esto se debe a que son más resistentes a la humedad ambiental; no creo que sea casualidad que muchos de los países que han adoptado los billetes de polímero sean países tropicales o muy húmedos. También son más resistentes a las altas y bajas temperaturas, a las manchas o al agua. Hay un vídeo del Banco de Canadá donde podéis ver algunas de las pruebas hechas a estos billetes. Otra ventaja a mayores es que en los billetes de polímero pueden añadirse ciertas marcas de seguridad que no se puede añadir en el papel. Sobre todo utilizan técnicas que explotan el metamanerismo, lo que es muy complicado de falsificar.

Pero no todo van a ser ventajas. Los billetes de polímero son mucho más rígidos y resbaladizos, lo que hace que su manejo sea más incómodo. Para que no sean tan rígidos, muchas veces hacen los billetes de polímero más pequeños que los de papel, lo cual también reduce el gasto de fabricación de los mismos. Otra desventaja clara es que el proceso de destrucción de los billetes se vuelve mucho más complejo. Quizá no sea un grave problema para los países del primer mundo porque aquí hay grandes plantas de reciclaje de plásticos, pero en países menos desarrollados puede suponer una desventaja importante. Tal es el caso de Nigeria, que está pensando en dejar de usar los billetes de polímero justamente por este motivo.

El único país de la Unión Europea que utiliza billetes de polímero es Rumanía. Además, Inglaterra ya ha anunciado a bombo y platillo que en 2016 emitirán billetes de £5 con la imagen de Churchill y el año siguiente emitirán billetes de £10 con la imagen de Jane Austen. Aquí podéis ver toda la información oficial al respecto. También os recomiendo este video, donde se explica el billete dedicado a Jane Austen. En dicho video no lo dicen, pero a mí no me cabe ni la más mínima duda de que no es casualidad que hayan elegido a dos personajes muy queridos por los ingleses (yo diría que son sus personajes históricos más queridos por el pueblo junto a Nelson) para los motivos de estos billetes. Ya sabemos que la adopción de los billetes depende en buena medida de lo atractivos que resulten, por lo que parece inteligente que una novedad importante se acompañe de un diseño popular.

En cuanto al coleccionismo de billetes de polímero, el mejor recurso que he encontrado es esta web. Se listan todas las emisiones de billetes de polímero y se proporciona mucha información al respecto. Parece que también han generado un catálogo de los mismos, lo que muestra que ya hay una cantidad importante de coleccionistas al respecto.

Esta entrada está patrocinada por ICG. Ya sabéis que podéis mandar a graduar vuestros billetes con ellos, sean estos de polímero o no.

15 Comentarios

  1. jose ramon 3 años hace

    Es un poco lio eso de que hacer un billete que no vale nada cueste dinero que no vale nada, mientras que no haya que dar trocitos de empresas por fabricar billetes para mi el costo es 0,…….y otra cosa, no se os ocurra prender fuego a la billetera con billetes que creéis que son vuestros, es delito, el dinero no os pertenece, el dinero es siempre de los mismos, solo podéis usarlo (mientras otro lo acepte a cambio,jeje).
    No me gustan los billetes para coleccionar, con las monedas de oro tenemos la ventaja del alza del precio del metal en momentos en los que el capitalismo parece que va a desaparecer y eso siempre ocurre. S2

  2. Athalbert 3 años hace

    El billete es un símbolo, hoy día basta la firma de un político irresponsable para repudiar la deuda estatal, y no hay ningún tipo de refugio al alcance del pueblo llano contra esto…

  3. Juan Luis 3 años hace

    Me gusta las estampitas estas son económicas y de llamativos colores terrosos. Tengo un bloque de billetes de estos que mi proveedor me mandó cuando empezaba con el descubrimiento de la numismática.No los colecciono pero siempre accepto alguna cosa curiosa.
    Saludos

    • Juan Luis 3 años hace

      Los que yo tengo no son de polímero.

  4. Vtraque 3 años hace

    Hay un problema con el uso de estos billetes de polímero de los que nadie habla y es que se cargan de electricidad estática y se pegan unos con otros. Estuve este verano en Canadá y pude experimentar en mis carnes como se quedaban pegados. Menos mal que allí la gente es muy honrada y la propia chica de la tienda me dijo que la estaba dando dinero de más.
    Esta es mi recomendación al usarlos: Comprobad una y otra vez que dais el dinero correcto, que no toda gente es tan honrada.
    Saludos.
    Vtraque

  5. equus 3 años hace

    Hola a todos. La verdad es que estos nuevos billetes son llamativos, poseo unos procedentes de Rumanía. No es que me dedique a la notafilia pero algo tengo y adorna mis albunes correspondientes de monedas por paises. Pienso y, es una opinión personal que guardar billetes, sobre todo de paises de primer mundo, sobre todo si son de altos valores es lo mismo que guardar dinero en el colchón, cada dia por efecto de la inflación valdrá menos y la inversión por la colección pasadas unas décadas (lo que cada banco central estime oportuno)puede darse por perdida en su totalidad. Podríamos pensar que lo mismo pasa con las monedas circulantes pero la diferencia es sustancial en cuanto al valor facial de unos y otras y, aunque dichas monedas sean acuñadas en metales viles, siempre se tratará de metal y no de papel o, en este caso de plástico. Tengo algunos billetes en Marcos alemanes, Francos suizos, Franceses, Belgas, Liras Italianas, Escudos Portugueses, Dracmas griegos, etc. Todos ellos, creo, canjeables por euros… no se, algunas veces me dan ganas de convertirlos en € y a su vez convertirlos en metales monetizados. Bueno… no, los conservaré para que adornen con sus colores y dibujos las separaciones entre paises de mis albunes. Salvo mejor criterio. Equus.

  6. Autor
    Adolfo 3 años hace

    @jose ramón, menudo mundo en el que vivimos: la vida es de Dios y el dinero del Estado. ¡¡Vaya chufa de neoliberalismo este en el que estamos metidos!!
    :D

    Por otra parte, es claro que el valor intrínseco de las monedas es una ventaja para su coleccionismo/acaparación en comparación con los billetes. En eso creo que estamos todos de acuerdo, incluyendo @athalbert y @equus. Los billetes y las monedas actuales son una inversión nefasta justamente porque se deprecian con la inflacción. Pero su coleccionismo es sencillo, muy barato y puede ser divertido; ya lo hemos dicho muchas veces.

    @Vtraque, no tenía ni idea del problema con la electricidad estática.

  7. Autor
    Adolfo 3 años hace

    Me ha escrito por privado un lector que es coleccionista de billetes de polímero pero que prefiere pasar por anónimo. Me ha detectado un par de errores en la entrada:

    – Los billetes de polímero SÍ que se ven afectados por el fuego. Se arrugan como si fueran una botella de plástico.
    – Los billetes de Costa Rica y Haití que sacaron en los años 80 fueron billetes mixtos de papel y polímero, siendo “más papel que polímero”.

    Procedo a modificar la entrada para quitar esos errores.

    También me ha comentado que los billetes de papel, aunque tienen una vida teórica de 3 años, los que de verdad circulan suelen tener una vida de entre 6 meses y un año. Una chufa eso de los billetes, como veis. Seguro que no os gustan nada, así que podéis mandar a mí todos los que tengáis :D

    Saludos,
    Adolfo

  8. Juan Luis 3 años hace

    De todas maneras yo tendría cuidado con la subasta de las eléctricas y comprobaría la factura no sea que afecte a la hora de que te encuentres con un apartado llamado “polímeros”.
    Saludos

  9. Ramón Ruiz 3 años hace

    Digo yo que ni la numismática ni la notafilia se basan al cien por cien en el valor intrínseco de los objetos coleccionados. ¿Acaso no son fiduciarias casi todas las emisiones desde hace mucho tiempo? Como aficionado al coleccionismo de billetes, me sorprenden mucho las reacciones de los numismáticos ante la notafilia. De hecho, ojalá me dieran un dólar Morgan con pátina irisada por cada vez que me han dicho que los billetes no se revalorizan. Sí lo hacen, claro, cuando son escasos o cuando se encuentran en buenas condiciones. Es decir, prácticamente igual que las monedas.

    De todas maneras, la revalorización nunca es el único objetivo. Hay que entender los billetes como una moneda que tuviese un campo mucho más extenso con posibilidades de diseño infinitas. El polímero puede ser el último grito, «de lo que se habla ahora», pero la emoción que he sentido yo al adquirir, por ejemplo, un assegnat francés del siglo XVIII en estado plancha no tiene nada que envidiar al que pueda sentir un numismático al encontrar un buen real de a ocho, por decir algo. Además, siempre está lo que une a ambas pasiones: el saberse poseedor de un objeto que ha sido testigo de la Historia. ¡Que hubo gente hace siglos que tuvo estas «cosas» en sus manos! :)

    • Autor
      Adolfo 3 años hace

      Bueno, matizo las palabras que se han dicho más arriba a este respecto:

      Las monedas de oro y plata tienen un valor intrínseco que obviamente no tienen ni los billetes, ni las monedas de cobre ni las de latón. Eso da cierta seguridad puesto que en caso de desastre total siempre valdrán algo. Al menos hay un mínimo. Por ejemplo, imagínate que nos gastamos 400 euros en 20 duros de plata maluchos. Resulta que dentro de un mes nos hace falta la pasta, los queremos vender y sabemos que como poco nos darán su peso en plata, que viene a ser unos 220 euros. Ya tenemos al menos un mínimo. Obviamente ese mínimo no lo tendríamos en un billete.
      Claro que me puedes decir que si en vez de comprar 20 duros de plata malos por 400 euros nos compramos uno en SC por ese mismo precio, tenemos que el mínimo serán 11 euros y eso es una chufa. Y en eso te doy la razón. Pero llegado el caso de un desastre total y absoluto de la economía capitalista en el que todas las divisas se fuesen al traste (escenario en el cual yo me intentaría ir a vivir a algún lugar de la Antártida porque posiblemente fuese donde más seguro se estuviese) al menos se podría comprar algo con ese duro. Quizá mucho más que con 400 euros ya que para entonces esos euros serían papel mojado.

      Por parte de la revalorización, te vuelvo a dar la razón plenamente. La gente se cree que todos los billetes han bajado de precio porque todos los corrientes lo han hecho. La burbuja que se preparó hace unos años ha hecho mucho daño a este tipo de coleccionismo. Pero vete a buscar ahora una colección buena de billete clásico. A ver dónde la encuentras y a ver lo que pide por ella el que la tenga. Lo de siempre: lo que se revaloriza es lo excepcional.

      En cuanto a lo de los sentimientos y a que la revalorización nunca es el único objetivo no puedo más que darte la razón. Hay un sentimiento que nos une a todos los coleccionistas de objetos históricos, sean monedas, billetes, libros… ese áura del que alguna vez he hablado. Una cosa mágica, mística pero metafísicamente cierta. De eso no me cabe ninguna duda.

      Saludos,
      Adolfo

      • Ramón Ruiz 3 años hace

        Muchas gracias por tu respuesta, Adolfo. Leo el blog desde hace mucho y casi nunca participo. Me cuesta comprender por qué me he llevado un voto negativo, pero bueno, quizás con la comparación florida con el dólar Morgan haya parecido un poco chulesco. :D No era mi intención.

        Por si no te lo dice nadie, conozco a más de dos y más de tres coleccionistas que leen el blog como yo y que están encantados de que de vez en cuando haya un pequeño espacio para la notafilia.

        Gracias y un saludo.

        Ramón

        • Autor
          Adolfo 3 años hace

          Sí que sé que hay unos cuantos coleccionistas de billetes que me siguen desde hace tiempo, lo que pasa es que mis conocimientos sobre notafilia son muy limitados y por eso no he podido escribir hasta ahora. Pero con el asesoramiento del personal de ICG ya sí que me atrevo a escribir de vez en cuando :)

          En cuanto al voto negativo, no lo des más importancia. Simplemente significa que alguien ha leído tu comentario y no está de acuerdo contigo. O simplemente que alguien ha entrado a tocar las narices.

          Por cierto, sentiros libres de proponerme algún tema notafílico. Eso no hará falta decirlo.

          Saludos,
          Adolfo

      • Andres 3 años hace

        En cuanto a lo del valor intrinseco de las colecciones esto quizas tenga un efecto psicologico mas que practico pues es muy dificil que de golpe una pieza pase de tener una cierta demanda a tener demanda 0. A veces a algun comerciante no le podran interesar en caso que las vendas, pero a otro si. tal vez este aspecto psicologico es lo que haga sentirse seguros a muchos coleccionistas, pero no a todos. en este aspecto hay que tener en cuenta, por ejemplo que muchos de los precios mas altos alcanzados por monedas en el mundo no son precisamente de oro o siquiera de plata, citando el centavo norteamericano de 1793 -en cobre-, o los 5 cent liberty de 1913 -en niquel- ambos vendidos en varios millones de dolares. perdon que me haya salido de la notafilia, pero esto tiene intima relacion con el tema tratado.
        un saludo a todos
        Andres

  10. Ema 9 meses hace

    Hola, soy el muchacho que comentó en la introducción a la numismática inglesa. Quería comentar que en Argentina tenemos la misma serie de billetes circulando desde 1992. Por supuesto que se han renovado y producido nuevos billetes, pero es muy común ver un billete de $100 de 1992 aún circulando (se los reconoce porque tienen una leyenda que dice Convertible de curso legal, que se quitó, creo, en 1994).

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