Consulta sobre los 8 escudos madrileños de 1729

Consulta sobre los 8 escudos madrileños de 1729

Hoy he recibido el siguiente mail de un coleccionista de onzas y lector del blog. Por lo pedagógico del mismo, y de la respuesta, lo reproduzco con permiso del autor:

 

Buenas tardes Adolfo
En primer lugar pedirte disculpas por robar un poco de tu tiempo.Te mandó este Mail para pedirte tu opinión sobre una onza que va a subastar Aureo en la selección de la próxima semana,es concretamente la onza de Felipe V de 1729 con número de lote 192 [foto de la entrada] la cual me gustaría pujar por ella pero me hecha un poco para atrás las hojitas que tiene tanto en el anverso como en el reverso ,aunque viéndola en vivo ,no parece tanto como en la web per lo cierto es que ahí están ,para bien o para mal.Yo soy de la opinión que siempre hay que elegir el mejor estado posible y por eso dudo,pero también hay que considerar que es una onza muy escasa o eso creo yo,en mi ignorancia,pues tampoco hay un censo de estas piezas.bueno,dicho todo esto,mi pregunta es,¿qué crees tu,merece la pena pujar por ella o no?¿Será un handicap a la hora de venderla en un futuro?.

Bueno Adolfo ya te he soltado el rollo.Te agradezco de antemano tu amabilidad.

Un saludo.
XXXXXXX

 

Creo que todos estaremos de acuerdo en que esta onza es un auténtico PIEZÓN. De esos que se escriben con mayúsculas. A ver a quién no le encantaría tenerla en su colección. También supongo que sea bastante claro que siempre que alguien piense gastarse tanto dinero en una moneda es muy buena idea ir personalmente a ver la pieza o, si no se tiene tiempo o los conocimientos suficientes, contratar a un experto de confianza que lo haga en su nombre.

En cualquier caso mi respuesta al mail fue la siguiente:

 

Hola.

No te recomiendo pujar por esta moneda. No ya por las hojitas, que es una pega (no importa qué moneda sea, cualquier comprador te empezará a poner pegas para bajarte el precio), sino porque de entrada ves en ella fallos. No recuerdo ninguna subasta en la que haya aparecido una onza madrileña de 1729 con valor en anverso, pero el año pasado se remató una de 1728 (algo más corriente de rara) en MBC+ por 10.000 euros. Así que este ejemplar, incluyendo comisiones, raro será que baje de 15.000 euretes. ¿Te vas a dejar ese pastón por una pieza que no te acaba de convencer del todo?
Mi recomendación es que tires de paciencia y compres una pieza, quizá no tan rara, pero en mejor calidad por ese dinero. Por ejemplo, puedes intentar adquirir la onza de 1729 que no indica valor.
Saludos,
Adolfo

Estoy seguro de que ni yo ni la inmensa mayoría de los lectores nos plantearemos en nuestra vida comprar una pieza de semejante calibre. Ahora bien, es muy probable que la mayoría tengamos en nuestra colección algunas “joyas” que la coronen. Esas “joyas” son los mejores ejemplares y los que el coleccionista suele lucir con orgullo porque le han costado un esfuerzo. Hay casos en los que su precio son de decenas de miles de euros, otros que son de miles de euros, otros de unos pocos cientos y hay veces que esas “joyas” no llegan a 50 euros. Es igual: lo importante es que si son las joyas de la colección el propietario debe verlas con orgullo y considerarlas preciosas, tanto ahora como dentro de 30 años.

Ya que se hace un esfuerzo económico en la compra de una moneda hay que estar seguro de que siempre se apreciará. Por eso creo que no es buena idea hacer ese esfuerzo en una moneda a la que de entrada se la ven fallos que no gustan. Si alguien tuviese una colección de El Centenario muy corriente y se quisiera dar un caprichazo de 350 euros dudando entre comprar una de 10 céntimos de 1870 en sin circular riguroso o una de 1 peseta de 1869 España bonita pero con un golpe feo, mi consejo sería que claramente se quedara con la primera: cada vez que vea la peseta la disfrutará pero se acordará del golpe; cada vez que vea los 10 céntimos los disfrutará sin peros.

12 Comentarios

  1. jlucas 4 años hace

    Hola, una vez más tengo que darte la razón.
    Gracias a la lectura de un ” montón” de entradas de tu blog, me he aclarado y he llegado a la misma conclusión: lo más importante es disfrutar de sus monedas, independiente de su valor de mercado.
    Me gustan las monedas antiguas por la “carga” de historia que conlleva, pero por no saber diferenciar una auténtica de una estafa y tampoco tener presupuesto para adquirir una auténtica lechuza de Atenas, pues disfruto con mis céntimos y pesetas del Estado Español (en calidad SC, las más comunes están dentro de mi presupuesto).
    Y de nuevo, gracias por tu blog.

  2. Ignacio 4 años hace

    Hola,
    Es una onza muy escasa y aqui los márgenes se amplian mucho. Y más entre inexpertos… Puede ser un negocio redondo y una inversion genial, o perder dinero en la operacion… es dificil de saber.
    Y posiblemente cada numismatico veria una pelicula diferente…
    Eso si, es para bolsillos holgados… a mi me encantaria. La pieza es por lo menos un MBC+ generoso, con algunos defectos, golpes y hojillas
    saludos

  3. Centen 4 años hace

    Atractiva pieza, pero veo más interesantes los reales de ocho de ceca Segovia para los humildes y los cincuentin es para los pudientes. No obstante lo bueno si breve dos veces bueno.
    Saludos desde Segovia .

  4. jorge 4 años hace

    Buenos días,

    A mi se me ocurre otro debate.Si parto de que estoy dispuesto a pagar 15 000 € por esta pieza con sus hojillas y su defectos, ¿que es mejor, buscarse ota más “corriente” por ejemplo un cara de rata sc- por ese precio(Me guio por remates de subastas Aureo Selección) o esta?¿Cual tiene mayor revalorización?
    Saludos

  5. Juan Luis 4 años hace

    Con lo que vale esa pieza compraría una buena colección de libros de numismática y bastantes monedas económicas para su estudio.
    Hay mucho territorio en esto de aprender con la numismática.
    Evidentemente, volvemos siempre a lo mismo o como diría Serrat…Cada loco con su tema
    contra gustos no hay disputas:
    artefactos, bestias, hombres y mujeres,
    cada uno es como es,
    cada quién es cada cual
    y baja las escaleras como quiere.etc,etc.
    Saludos

  6. vicente 4 años hace

    Si tienes capital para una pieza como esa, lo prioritario es que guste la moneda. Como inversión ya se ha profundizado bastante en este tema , tras la comisión e impuestos, su potencial de revalorazación es como poco discutible.

    • carlos(bcn) 4 años hace

      Hola,

      El tema de la revalorización que apunta Vicente y otros compañeros para ésta y otras piezas similares es muy interesante.
      – Estoy de acuerdo en que estimar una revalorización al alza de éstas piezas a corto-medio plazo es tarea muy árdua sino imposible. Se trata de piezas muy exclusivas, afectadas en gran medida por la demanda de clientes con una demanda a veces explosiva pero por lo general poco continuísta.
      – Adolfo ha acertado de pleno en exponer éste ejemplo. La persona interesada no duda tanto de la pieza por si le gusta o no a él, sino por si será posible venderla “bien” en caso de necesidad. Y es que el perfil de cliente para este tipo de piezas me temo que prioriza más la estética que la importáncia histórica de la pieza. Va a costar venderle este tipo de pieza a alguien que sólo vea los defectos (defectos, las hojitas, que son habituales…).
      – Y un último comentario en relación a la pieza y la subasta: Aunque el precio de éste tipo de piezas es siempre fluctuante, y no parece seguir las tendencias al alce o a la baja del mercado, es verdad que puede ser un buen momento para comprar una pieza así dadas las cuyunturas económicas generales y la caída que está pegando la numismática en general. Por contra, no sé si éste tipo de subasta tan… “selectiva”, sea el mejor lugar al que ir a buscar una pieza así: hay mil ojos puestos, y ojos con mucha capacidad de gsato, por lo que es más probable que el precio se disparé absurdamente…

      un saludo,

  7. Autor
    Adolfo 4 años hace

    Veo que no todos compartimos la misma filosofía de colección y que no todos gastaríamos ese dinero en una onza. Personalmente hay cosas que me llaman más que las onzas, pero para gustos los colores.

    Por el tema de la revalorización, por lo que te cuesta este ejemplar uno se puede comprar dos caras de rata buenísimas. Adquirir una cosa u otra es más cuestión de gustos que de otra cosa porque ambas están en “el mismo barco” de revalorización y previsiblemente suban de precio en la misma proporción. Daos cuenta de que esta onza está en una conservación excelente y si no es el mejor ejemplar conocido, lo normal es que no se vea uno mejor en los próximos años/décadas (en la selección de 2009 apareció una de 1728 en EBC+ y se remató en 26000 euros a pesar de estar estimada en 40000). Así que tanto esta onza como una cara de rata en altísima calidad son monedas que van a ser queridas siempre y siempre va a haber demanda. Su dueño siempre va a tener una oferta por esas piezas.

    ¿Quién las comprará? Pues el cliente final claramente será alguien que tenga pasta, no la “clase media” (o al menos una “clase media pudiente”). Esa gente sortea las crisis mucho mejor que los curritos. Por eso las empresas que se dirigen a ellos tienen unas ventas mucho más estables que las que se centran en el grueso de la población. Por eso, sería razonable que en 10-15 años una moneda de este calibre doblara su precio*. Pero todo esto no son más que conjeturas, ya que ni yo ni ninguno de nosotros tiene datos estadísticos que apoyen nuestras opiniones. Animaría a las casas de subastas, que son quienes tienen los datos, a que hagan públicos estudios al respecto. Seguramente así animarían a sus clientes más pudientes a pujar por unas piezas o por otras.

    En cualquier caso, a pesar de que la onza de la entrada es de primerísimo nivel, mi consejo es que se abstuviera de pujar. No porque en un futuro vaya a subir de precio más o menos, sino porque no le convencía del todo. No es plan de gastarse ese pastizal en una moneda que no convence del todo: es imposible predecir si una moneda va a ser buena o mala inversión, pero sí que es posible saber si vamos a disfrutar siempre de esa pieza por lo que ya estaremos pagados con ella.

    Saludos,
    Adolfo

    * Otra cosa es que quien compre la moneda sea capaz de venderla por el doble de precio dentro de 10-15 años, pero eso ya es otra historia.

    • Athalbert 4 años hace

      Estoy de acuerdo contigo en priorizar el placer personal del disfrute de la pieza frente a la simple expectativa de la revalorización de la pieza…
      Con mi colección no busco hacer negocio…
      …porque si todo va bien yo estaré muerto cuando esas monedas se vendan, busco los buenos ratos que paso clasificando, estudiando e investigando sobre ellas.
      ¿Que son bajos imperios humildes? sin duda, pero son tan testigos de ese momento histórico como los soberbios sólidos de la época (que mientras mi familia tenga el vicio de querer comer cada día no me podré permitir).
      Eso no significa que compre fuera de precios, ni mucho menos, pero no me agobio por no tener ninguna moneda de aquel emperador raro (y caro…) o por no poder permitirme un argénteo.

  8. pedro 4 años hace

    Hola a todos: la entrada y los comentarios dan para reflexionar sobre temas muy interesantes. Ahí van de forma sistemática algunos pensamientos: 1) Fundamentalmente, coleccionamos monedas porque nos gusta (de Pero Grullo). 2) Pero, el gasto que supone esta afición -por lo menos en parte- podríamos recuperarlo en caso de que vendiéramos las monedas (y además en una proporción bastante mayor que, pongamos por caso, el motociclista que se desprendiera de su moto en el mercado de segunda mano). 3) Ahora, se nos presenta la ocasión de comprar una moneda de gran precio: un precio que rebasa mi presupuesto a aficiones (tengo familia y otras prioridades). 4) Casi diríamos que entramos en cantidades que serían más propias para una inversión. 5) Conclusión: de lo que es una afición llegamos a una inversión, por el camino habremos pasado por situaciones intermedias. Pero, para casi todos, esos miles de euros son magnitudes que barajamos en el capítulo inversión. Por lo menos, eso me parece a mí, aunque se trate de una moneda (que desde luego me gusta más que un papel grapado que se llame, por ejemplo, Seguro de Plan de Pensiones o Cartilla de Ahorros). Por consiguiente, la forma de abordar la posible compra de esa moneda sería -en mi caso- más con los métodos y la actitud de un inversor que con la mentalidad de un coleccionista.

  9. lanzarote 4 años hace

    Coincido con Adolfo.

    Yo sólo haría un gran esfuerzo por una moneda que me pareciera realmete atractiva, y más si ese atractivo me parece único. Me ha pasado con la última macuca adquirida en la casa que ahora patrocina este blog. (a otro nivel, claro).

  10. dosmundos 4 años hace

    Respuesta muy rápida (que en realidad aplica a monedas de 150 euros iguál que a monedas de 15.000 euros):

    Si quieres desembolsar tanta cantidad de dinero por una moneda, deberías que conocer esa moneda y su mercado. Si no sabes cómo los coleccionistas de esa serie toman en cuenta las marcas de desgaste que trae, mejor no lo compras, y estudias el mercado un poco más.

    Un ejemplo:
    En el caso de que esa moneda resulta ser la mejor que uno puede encontrar, el precio subirá a niveles que no vas a alcanzar. Es el típico caso de la moneda que sale en una subasta con un precio de salida de, dígamos, 500 euros. Tu pujas unos fuertes 800 euros, y se va en 2,000! En ese momento te das cuenta que hubo por lo menos dos coleccionistas que saben más que tu sobre la rareza relativa de esa moneda. Todo tu tiempo de ver la moneda, deliberar tu puja, buscar resultados de otras subastas, y mover fondos para acomodar el posíble gasto de 800 euros y más, fue un gasto de tiempo.

    En el caso de que la moneda resulta ser inferior al promedio por sus defectos, vas a ganarla, pero muy pronto te vas a dar cuenta que por el mismo dinero podrías haber comprado un ejemplar mejor, o por un poco más podrías obtener un ejemplar sin defectos. En ese momento, la moneda, sin obstante su rareza, ya no va brillar tanto en tu colección.

    Son muy raras las veces que decidí NO comprar una moneda por un defecto u otra cosa que me molestaba, y que despues me haya dado cuenta que mi decición había sido un error.

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