Una colección como plan de pensiones VI: si hay que especular, fijémonos en los americanos

Una colección como plan de pensiones VI: si hay que especular, fijémonos en los americanos

A estas alturas supongo que todos tengamos claros dos conceptos básicos: que una inversión numismática no es más que comprar una moneda con el propósito de venderla en un futuro (nosotros mismos) por más dinero y que una ese tipo de inversión no es más que pura y dura especulación. El que entienda la frase anterior ya sabe de inversiones numismáticas más que la mayoría de los que dicen invertir en numismática.

Es absolutamente imposible poder predecir qué monedas van a subir o bajar de valor en las próximas décadas (por eso digo que “invertir en monedas” no es más que especular). A lo mucho podemos analizar, y no con poco esfuerzo por el difícil acceso a los datos, las monedas que subieron de precio en las décadas pasadas. Parece bastante claro que la tendencia general ha sido primar las altas calidades, por lo que todo el mundo (un ejemplo y otro ejemplo) aconseja comprar moneda de alta calidad en vez de rarezas. Pero, en mi opinión, nada nos garantiza que esta tendencia vaya a seguir durante las próximas décadas: quizá dentro de 50 años se prime las rarezas en vez de la alta calidad, como se hacía hace 50 años, por otro lado.

Ahora bien, un patrón que veo bastante claro en el mercado numismático desde la Segunda Guerra Mundial es que los yankis llevan la batuta. Si nos fijamos, cuando algo ocurre en la numismática de Estados Unidos al cabo de unos años empieza a ocurrir en Europa (como en tantas otras cuestiones económicas y sociales, por otro lado). Esto se debe simplemente a que en Estados Unidos hay muchos más coleccionistas y se mueve mucho más dinero que en el resto del mundo. Y mi explicación es que ocurre algo como lo siguiente:

1.- X se pone de moda entre los coleccionistas de moneda americana.
2.- Como consecuencia, las monedas que cumplan con X suben de precio.
3.- Los coleccionistas americanos se acostumbran a pagar más por X porque quieren X en sus monedas.
4.- Los coleccionistas americanos que no (solo) coleccionan moneda americana buscan X en el resto de piezas (europeas, clásicas…).
5.- Los precios de las monedas europeas o clásicas con X suben de precio y eso se nota en las casas de subastas europeas.
6.- Los coleccionistas y comerciantes europeos aprenden a apreciar X.

Un ejemplo de X es la diferencia de precio entre las monedas de baja calidad, calidad media y calidad alta. Hoy en día la diferencia entre un duro en MBC, EBC y SC es mucho más grande que hace 30 años, y eso se debe al tirón de los americanos. Por otra parte, todos estamos de acuerdo en que una moneda en SC seguramente sea mejor inversión que 30 monedas en MBC-, y como lo dice todo el mundo nos creemos que es verdad (me recuerda a un antiguo dicho entre ingenieros). Digamos que en este aspecto se ha cumplido el ciclo de seis pasos que he propuesto antes.

Otro ejemplo de X es la diferencia de precios que ocurre por sutiles matices de calidad que el ojo humano es casi incapaz de apreciar. Los yankis están acostumbrados a pagar cinco veces más por una moneda en MS-65 en vez de MS-64, y yo me sigo llevando las manos a la cabeza por algunos remates de subastas en los que las monedas se disparan de precio mucho más de lo normal debido a su gran calidad. Dudo mucho que ningún coleccionista español pague los 10.620 euros que se pagaron por un 8 escudos de Santiago de 1751 en la Gaspar de Portolà: por muy SC que esté, esa pieza vale tres veces menos a ojos de un europeo. Digamos que en esto de las diferencias entre altas calidades nos encontramos entre el punto 5 y 6 de la lista anterior.

También es cierto que hay ciertos aspectos en los que no se cumplen todas las etapas. Por ejemplo, con el tema de las graduaciones llevamos tiempo estancados entre el punto 3 y el 4. Hay quienes opinan que se acabará cumpliendo todo el ciclo y otros creen que no. En mi opinión, hay ciertas características de las monedas europeas anteriores al siglo XVIII y clásicas (fundamentalmente que su graduación es mucho más complejo que analizar su desgaste), y ciertas características del mercado europeo (muchos mercados pequeños “de taifas” en vez de uno grande como el americano) que hacen muy complicado la introducción de este tipo de sistemas en Europa. En mi opinión, este tipo de sistemas solo tendrían sentido para billetes y para monedas del siglo XVIII para adelante; y siempre que la empresa de graduación sea como mínimo a nivel europeo.

Finalmente, otro aspecto que últimamente veo que está despertando pero que todavía no valoramos mucho, es la trazabilidad (o “pedigree“) de las monedas. Cada vez aparece con más frecuencia en los catálogos de subastas lo de “ex-…”, indicando por qué otras subastas ha aparecido ese mismo ejemplar o de qué otras colecciones formó parte. Muchos libros anglosajones incluyen los pecios más importantes de donde se extrajeron ciertas monedas o las principales colecciones (públicas y privadas) de ciertas monedas. Esto genera un conocimiento y un interés en los coleccionistas americanos, algunos de los cuales incluso quieren tener en su colección una moneda de cada pecio, antes incluso que tener una moneda de cada año o cada ceca.

Digamos que monedas de 2 escudos de Santa Fe de Felipe IV hay muchas, pero que hayan pertenecido a la Colección Caballero solo hay una (la de la primera foto, el resto son de la misma subasta). Eso la hace especial y se notó en el remate de la colección de Oro Macuquino en la que apareció el pasado diciembre. Alguien podría decir que eso de valorar la trazabilidad es una auténtica estupidez porque al final se está valorando que durante 40 años esa moneda haya estado guardada en una caja fuerte en vez de en otra. No le falta parte de razón, pero también se puede ver de otro modo: se está valorando el aura de la moneda y se con ella, además, se tiene una garantía extra de autenticidad. Es igual que cuando subastan los zapatos que llevó no sé qué actriz en no sé qué rodaje. Es poco más que fetichismo numismático, pero si la gente lo empieza a valorar, lo empezará a pagar.

13 Comentarios

  1. jose ramonNo Gravatar 4 años hace

    Dichosos yankis, desde pequeño me metieron en la cabeza que las cosas valen lo que te paguen por ellas, el arte es adivinar por donde andaran los tiros en unos años.
    s2

  2. Alberto CerveraNo Gravatar 4 años hace

    Yo creo que tendríamos que estudiar la mentalidad numismática china si es que queremos anticiparnos al futuro…

  3. IgnacioNo Gravatar 4 años hace

    Entonces, todos somos especuladores. Yo tengo mi coleccion/plan de pensiones con la que disfruto, aprendo y es mi hobby. No pasa por mi cabeza vender mi coleccion de morgans, por ejemplo (aunque todo tiene un precio ;-) ). Sin embargo como plan de pensiones mi idea es venderla a largo plazo si necesitara el dinero. Y que la heredaran mis hijos si no necesitara el dinero.
    Así lo entiendo yo.
    Especular seria, compro barato y cuando suba vendo. Y busco todo lo que considero que puede subir.
    Yo no se -aunque espero- si ganare dinero al vender alguna pieza, pero las condiciones, el escenario que preveo es que los metales se revalorizaran y las piezas historicas de calidades buenas por lo menos se mantendran, “a grosso modo”.
    No es algo que me preocupa ahora y si le preocuparia a un inversor.
    De la misma manera creo que una coleccion de euros no estará tan apreciada como una coleccion de duros centenarios. Puede ser que una pieza me cueste 180 ahora y de aqui a 20 años la venda por 120? Pudiera ser, pero no lo creo. Puede que un morgan que me haya costado 50 euros, lo venda 20 años despues por 30 euros? Pues tampoco lo creo, pero bueno, esa es la apuesta que hago. Una coleccion que me gusta y que ‘algo’ valdrá si algun dia debo deshacerme de ella…

  4. dosmundosNo Gravatar 4 años hace

    La diferencia de precios entre una moneda MS-60 (MBC), MS-63 (sin circular) y MS-65 (FDC) puede ser grande en Europa también. Sin embargo, ese sistema de graduación no le atribuye nada a coleccionistas de monedas medievales o de emergencia, porqué la calidad de acuñación puede variar mucho entre monedas de la misma serie, y eso puede hacer una gran diferencia. Y monedas medievales y de emergencia hay muchos más en Europa que en los EE.UU.

    Pero sí es seguro que coleccionistas (o sus herederos) que se fijaron mucho en calidad en sus compras en los años 1950-1980 ahora están recojiendo una ganancia enorme en la venta de sus monedas.

  5. MiguelNo Gravatar 4 años hace

    Parece razonable fijarse en los estadounidenses a la hora de plantearse coleccionar monedas como inversión. En parte es un país que vive por y para el comercio y los negocios y que llevan la batuta en ese aspecto. Se habla de calidades como MS-65 que puede costar cinco veces más que MS-64, etc. pero es que entonces, a la hora de imitarles si hubiera que hacerlo, tendríamos que tener un sistema de graduación igual que el suyo o el suyo propio. Esto implica enviar a graduar y autenticar nuestra colección a ¿PCGS, NCG? ¿Que nuestras monedas estén encerradas en su caja-ataud sin poderlas tocar? No se… la única ventaja que veo es la autenticación.

  6. pedroNo Gravatar 4 años hace

    Hola a todos: Quizás, precisamente, si nos limitamos a imitar a los norteamericanos, no nos aprovecharemos de todo lo que éstos nos pueden enseñar: formación, experiencia, acumular capitales, tradición de negocios, trabajo constante, iniciativa, haber tenido su oportunidad…y también suerte.

    Respecto al comentario de Alberto Cervera sobre los chinos…los mercados emergentes pueden ser de gran interés. Seguramente, se basarán en la numismática que predomina hoy pero -probablemente- desarrollarán gustos con peculiaridades propias.

    En cuanto a lo que dice Miguel,…desde luego, podrá ser una gran moda y rentable, pero a mí tampoco me gustan las monedas encerradas en una “caja-ataúd” (me ha gustado el término, !qué expresivo!)

  7. LuisNo Gravatar 4 años hace

    Meter una moneda antigua, romana, griega, ibérica, etc en una caja-ataud con la graduación que le ha puesto un señor basándose en sus criterios subjetivos (pues no son monedas industriales donde todos estamos de acuerdo en qué es calidad y que no) me parece un atentado contra la raíz básica del coleccionismo numismático: el placer de sentir la Historia en nuestras manos.

    • CarlitosNo Gravatar 4 años hace

      De acuerdo desde la M hasta el .

    • carlos(bcn)No Gravatar 4 años hace

      Buenas Luís,
      Me gustan casi siempre tus comentarios y creo aportan mucho al blog de Adolfo, pero en esta ocasión lo veo tangencialmente distinto, me explico:

      A mi me gustaría que todos los coleccionistas tengamos más acceso a empresas de graduación, con costes asumibles, tiempos de espera razonables, que no sólo existieran una pocas sino muchas empresas y que éste servicio lo ofrecieran, por ejemplo, las Asociaciones de Numismática oficiales, contratando a numismáticos de verdad. Estoy plenamente convencido de que esto aportaría mucho dinamismo comercial a un sector en el que desgraciadamente escasea la transparencia. Es comprensible que la opinión que dé sobre una pieza una empresa en la que pueden trabajar más de medio millar personas y acumula una experiencia estratosférica sea muy superior a la que me pueda ofrecer un único comerciante de monedas. Por supuesto que es subjetiva la graduación de monedas (nada nuevo bajo el sol!) pero esta se reduce (y puede llegarse a estimarse sus límites) cuando se sistematizan técnicas y métodos en los procesos de evaluación, y sobretodo, cuando se internacionalizan o globalizan (término de moda) y se comparten protocolos. Y esto es algo que no me lo da ninguna opinión particular.

      Para mi esta clarísimo porqué algunos comerciantes de monedas se niegan a aceptar la propuesta de graduaciones externas: tienen miedo de perder uno de los valores que dicen tener, dicen ser numismáticos, o tener conocimientos numismáticos, pero no es cierto. La descripción de las piezas (en la que no sólo considero graduación, sino identificación, reconocimiento de características y errores de producción, así como efectos de su conservación como mínimo) forma parte de la numismática, pues para reconocer muchos de éstos aspectos es necesario un conocimiento más global, que abarca desde las normativas que rigen la producción de las piezas, el proceso técnico de producción o la difusión de las piezas en cada época, entre otros aspectos…). Los comerciantes de monedas describen las piezas no en base a éste conocimiento que se ha obtenido a partir de investigaciones en el ámbito de las ciencias sociales y disciplinas afines, sino que, habitualmente, describen las piezas por comparativa “acumulativa”: “si ésta pieza es x grado, esta otra que me parece mejor y de forma subjetiva le llamo x+1 grado”. Ésta claro que si un comerciante pretende vender una pieza a X precio, le irá mucho mejor si fija él mismo la graduación que si se la fija un tercero. Y esta claro que veas problemas en graduar piezas “pre-industriales” pues como hay menos referentes y la heterogeneidad de los procesos de producción son más amplios los comerciantes individuales tenéis pocos y válidos referentes para decir si una moneda es x o x+1.

      Cuando compro una moneda a un comerciante me cuesta mucho entender el plus que debo pagarle por la compra-venta que él ha hecho. Me cuesta porque me incluye en el montante también los conocimientos numismáticos como valor añadido y, sinceramente, yo no los recibo. Si el comerciante ejerciera sólo de comerciante (que es lo que son la gran mayoría de comerciantes de monedas en el Estado Español) y no me hiciera pagar por un valor que ya de entrada sé que no me puede dar, yo no tendría tantos problemas. Cuando compro una moneda graduada puedo valorar que parte del plus corresponde al comerciante (por los costes que haya tenido en conseguir piezas, transporte, pagar impuestos, mantener un negocio en este maldito país…) y cual al tercero que la ha valorado de la forma más objetiva posible (o menos subjetiva posible). Sería más claro para todos.

      Sobre el toque romántico allá cada uno con su opción…, en todo caso si se quieren sobar las piezas siempre se pueden abrir los cofres herméticos y sobarlas tanto como uno guste, eso sí, una vez compradas pagando al comerciante un valor más comprensible.

      un saludo,

      • IgnacioNo Gravatar 4 años hace

        Carlos,
        No estoy muy de acuerdo con lo que dices. Si un numismatico es simplemente un comerciante, no trates con el. TRata solo con los que entiendan de monedas y te puedan certificar que la moneda es buena y tiene ese precio. Puede que algunos consideren que debes pagar 20 euros mas por ella, por razon x, y otro te dira que esos 20 euros de mas estan de sobra. Tu tendras que decidir por cuales te dejas aconsejar.
        Hace poco no compre un columnario por estar encapsulado. No veia bien el canto y no me gustaba no verlo. Supongo que la pieza era buena, pero ese detalle no me convencio. Creo que tocar las monedas es fundamental en nuestra aficion, con cuidado, por supuesto, pero si no puedes “disfrutarlas”, pues vaya… otra cosa es una cápsula, pero no quiero “ataudes”… me ha gustado esa palabra…
        saludos

  8. Autor
    AdolfoNo Gravatar 4 años hace

    Ya digo en la entrada que yo lo de encapsular monedas anteriores al siglo XVIII no lo veo nada claro… ni nada útil. Pero por una finalidad práctica, no por el romanticismo de “tocar la historia”. Un cuadro también es un documento histórico y una obra de arte, y está claro que los cuadros no se tocan.
    Por mi parte entiendo ambas posturas al respecto: los tocones y los no-tocones, aunque parecen tribus eternamente enfrentadas.

    En cualquier caso, no es necesario encapsular una moneda para que haya esa diferencia de precios entre piezas de una conservación semejante. El ejemplo que he puesto en la entrada es bastante ilustrativo: una onza de Santiago de 1751 en calidad sin circular pero con el típico vano en el escudo que traen el 95% de las onzas de ese año, se viene a pagar en unos 3000 euros. ¿Tiene sentido pagar más de 10.000 euros por un ejemplar que no tenga ese vano en el escudo? Pues a mí me parece que no, pero yo creo que un americano diría que sí.
    Daos cuenta de que este ejemplo es real y la moneda no estaba encapsulada.

    Saludos,
    Adolfo

  9. Rullan R. WintersNo Gravatar 4 años hace

    Hola Adolfo! Muy buen tema! NGC y PCGS tienen gran aceptacion aqui en U.S.A. porque:1._ No tenemos los conocimientos para saber si una moneda es Fine o Extra Fine (esto ocurre entre los coleccionistas jovenes),mas transparencia y confianza en las compras, y en las ventas.2._ The Registry Set,(nos gusta competir.) 3._ PCGS tiene True View (el secreto mejor guardado).Los coleccionistas expertos,por ejemplo, los coleccionistas del reinado de FelipeII, no necesitan pagarle a PCGS para que les digan algo que ellos ya saben. Rullan.

  10. AlejandroNo Gravatar 4 años hace

    Para mi modo de ver las cosas no es tanto la calidad o la rareza que me marque una etiqueta, yo me acostumbre a pagar en consecuencia a lo satisfecho que me deja la pieza.
    No creo que pase por lo raro de la moneda, el la “Baja”, “Media” o “Alta” calidad, hay monedas raras que para mi no tienen el atractivo que otras comunes.
    Y del punto de vista antropológico, el desgaste de una moneda es su verdadero atractivo, porque esto? muy fácil. Para mi manera de ver la numismática tiene mas valor la historia como tal.
    Pero bueno, esa es la diferencia entre la Numismatica y el Coleccionismo.
    Es solo mi punto de vista.

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