Crónica de la convención de Valladolid

Crónica de la convención de Valladolid

Hoy mismo he estado en la convención que se ha celebrado en Valladolid. Una convención de las normalitas pero de la que, como siempre, se pueden aprender cosas. Esta vez, y por primera vez en mi vida, me he puesto al otro lado de la mesa invitado por un amigo. La intención no era vender (al fin y al cabo yo no tengo más que las cuatro repetidas de mi colección) sino hablar con los comerciantes de manera más directa. Os resumo mi día:

Llegamos al hotel donde se celebraba la convención a eso de las 9:30 y ya teníamos una mesa asignada.  Pusimos lo que teníamos para vender y entre mi colega y yo no llenábamos ni la mitad de la mesa, a diferencia de los comerciantes que tenían pilas de álbumes que tapaban todo el tapete. Nosotros teníamos poco y además diferenciado: yo llevaba monedas baratas y mi colega billetes de calidad y onzas de los borbones. Así en caso de que se mezcle la mercancía era fácil saber de quién era cada pieza.

Nos íbamos turnando de forma que cada rato estaba uno detrás del mostrador y el otro podía ir a otros puestos y hablar con otros coleccionistas y comerciantes, que es lo más interesante. De hecho, no se acercaron muchos a mirar mis monedas y a los pocos que compré, vendí o cambié alguna ya los conocía de antemano, así que por parte de los coleccionistas a mí me hubiera dado lo mismo tener el puesto o no. Pero lo interesante es porder hablar y tratar con los comerciantes y que ellos te distingan de los coleccionistas «normales». Eso hizo que pudiese hacer cambios con dos comerciantes: yo les di unas monedas que me sobraban y que a ellos les interesaban (supongo que porque para ellos tendrían venta directa) y ellos me dieron piezas de un valor semejante que encajan en mi colección. Eso es algo que normalmente no suelen hacer con un coleccionista de a pie, como soy yo.

Como siempre, todos los personajes típicos de la flora y la fauna de los mercadillos estaban presentes: tanto aficionados como profesionales.  Desde comerciantes de un trato más que agradable (les comprases algo o no) hasta idiotas perdidos maleducados que convierten la compra de una moneda en una mala experiencia; desde gente pesada que no hace más que marear y son incapaces de comprender que una moneda en SC no se la puedes dejar al precio de un MBC+, hasta coleccionistas más que amables con los que intercambiar unas palabras siempre es un placer. La mejor de todas, sin ninguna duda, fue una niña de unos 8 años a la que le llamaron la atención algunas de las monedas que tenía. Le estuve explicando un par de monedas y como seguía con interés le hice una propuesta: si adivinaba ella sola cuántos euros había en una cartera de 2006 se llevaba un regalo. Consistió en un lote de 25 billetes, bajo la promesa de que iba a descubrir de qué países eran todos.

A la hora de comer mi compañero y yo fuimos con unos cuantos comerciantes (¡menudas comilonas que se meten los tíos!).  Luego por la tarde, también como siempre, la convención se vació: más de la mitad de los comerciantes ya se habían ido y apenas hubo visitantes. Ese tema es importante porque a las convenciones siempre hay que ir por la mañana, y preferiblemente a primera hora. La mayoría de los comerciantes lo que busca en una convención es hacer tratos con otros comerciantes. Os podéis imaginar que nadie viene desde Galicia (por poner un origen) hasta Valladolid (por poner un destino) para vender media docena de monedas de 30 euros. Pero si un comerciante le vende a otro tres onzas peluconas, ambos ya han amortizado el viaje. Por eso muchos están por la mañana y recogen a la hora de comer.

Por la parte del «termómetro económico» yo  creo que hay dos tipos de comerciantes claramente diferenciados: los que venden moneda buena y los que venden moneda corriente. Los primeros están aprovechando la crisis y están sacando mucha pasta a día de hoy, mientras que los segundos están pelados. La razón es que los primeros tienen contactos de alto nivel económico, algunos de los cuales necesitan vender sus monedas, mientras que a otros les va mejor económicamente y siguen comprándolas como valor refugio; los segundos, en cambio han basado su negocio en la venta de monedas pequeñas a la clase media, y con la que está cayendo la clase media no está para muchos caprichos numismáticos y su negocio se resiente mucho. Los comentarios de unos y otros dejaban claro a qué grupo pertenecía cada comerciante.

Otra cuestión que me hizo mucha gracia es que si alguien iba a venderles unas 25 pesetas alfonsinas (o cualquier otra moneda cuyo precio sea básicamente su valor intrínseco de oro) les decían eso de que el oro ha bajado mucho en estas últimas semanas que ahora hay que comprarlas con más margen porque seguramente siga bajando. En cambio, si alguien se interesaba por ellas se las ponían más caras que el precio en oro y les decían que «cuando suba un poco más el oro ya es como si la hubieras comprado a peso».  Obviamente no son más que métodos de persuasión para convencer al otro de que suba o baje el precio, pero no deja de hacerme gracia la poca coherencia del discurso de algunos comerciantes.

Las fotos de la entrada representan dos monedas que va a subastar Künker el próximo día 31. La primera es un enorme doble ducatón de amberes, y la segunda una preciosa onza sevillana.

36 Comentarios

  1. David 7 años hace

    Buen relato Adolfo, y excelente el gesto con la niña. Has conseguido una nueva aficionada para el coleccionismo numismático. La verdad es que en las convenciones hay comerciantes que son como la noche y el día: con unos pasas un rato agradable hablando con ellos y otros te tratan con un desprecio que dan ganas de no volver a comprar una moneda en la vida. No sé que negocio pueden hacer estos últimos.
    Avisa cuando te pases por alguna convención de por el sur.

    Un saludo

  2. Autor
    Adolfo 7 años hace

    Echando cuentas entre lo que he cambiado y lo que he gastado en la convención (comilona incluida), he perdido 10 euros. Si fuese un comerciante me parecería una convención horrorosa porque hubiese supuesto tirar un día de trabajo para no sacar nada. Pero como yo he ido a pasármelo bien, pues más barato imposible. Y he metido una moneda en la colección :)

    Por otra parte, ya me lo habéid dicho muchos, pero tranquilos que informaré debidamente de mis viajes numismáticos dentro y fuera de la Península.

  3. JUAN LUIS 7 años hace

    No se hicieron charlas sobre alguna moneda en particular?.Tengo la sensación de que es una especie de rastrillo que llaman convención salvo que a la primera pregunta haya respuestas positivas.Evidentemente, cada uno hace lo que quiere pero creo que el coleccionismo y la venta,o así creo, se puede inspirar en conversaciones donde un buen conocimiento del producto motivará al interés por el artículo que sea.Yo, particularmente, prefiero amplias explicaciones sobre el producto y sentir cierta motivación.
    Un estudioso que te ofrece una moneda siempre será muy barato lo que te venda y en este caso lo pequeño importa.
    Por cierto había movimiento filatélico importante?.Y por último- nunca perderás dinero-por informar sobre algo que otros no podemos acudir tenlo siempre en cuenta por los que te agradecemos tu trabajo.
    Saludos y recupera los kilos que te pondrás pellejudo.

    • Topo 7 años hace

      Se nota que coleciona usted sellos. Charlas desas que usted pregunta sobre moedas yo solo conosco las dela ANE y las delos congresos dela SIAEN. Anque los congresos para lo que sirven es para que los univeristarios hagan curriculum que para ilustrar a nadie. Dese usted cuenta de que el colecionista de moedas de a pie non tiene nada que ver com el filatelista especializado. Aqui non hay necesidad de investigar nada para ter uma colecion. Tampoco hay asociacionismo alguno nin grandes exposiciones de competicion. Aqui saver de algo mas que de cuanto cuesta non es indispensable nin para ser vendedor nin para colecionar. Lo mas que hay son personas individuales que hacen difusion delo que aprenden hasta que se aburren o terminan hablando del cuanto cuesta.
      Gracias.

    • Jose Luis 7 años hace

      Yo no lo llamaria mercadillo, no se como sera en alla pero aqui en Barcelona, el año pasado fue el primer año que asisti a la convencio y los euros salian de todos los lados, nunca habia visto tantos billetes de 500 juntos, en una trasaccion entre aureo y un cliente. al menos en el mercadillo de Sabadell no corren tantos billetes de 500

  4. Autor
    Adolfo 7 años hace

    No hay charlas ni nada por el estilo en una convención. No creo que haya interés ni por darlas ni por recibirlas, en general.

    Puedes decir que es como un rastrillo, pero la principal diferencia es que si alguien hubiera querido comprar 200.000 euros en onzas lo hubiese podido hacer. En cambio en un rastrillo no.

    saludos,
    Adolfo

  5. Xavi 7 años hace

    Buenas!

    Interesante experiencia y buen gesto con la niña.

    Sobre lo que comentas de los comerciantes que hay de varios tipos, desde mi punto de vista, lo que debemos hacer los coleccionistas es adquirir nuestras monedas con aquellos vendedores que mejor nos hagan sentir, mejor trato nos den y está claro, entren los precios dentro de nuestro presupuesto, si no pasan esas tres reglas y en ese orden, no se le compra, así de claro y contundente, aunque esa moneda que tenga nos falte o sea mejor o yo que se magnetismo nos atraiga hacia ella… pero de esta forma el tiempo hará que cambien su modo de vender (o de ser…), si un tipo de esos «idiotas» que comentas se pasara un mes sin vender…ya veríamos si cambiaba su quehacer…

    Ya que cada uno puede poner los precios que estime oportuno, unos suben más y otros menos, por lo menos que los coleccionistas podamos «controlar» un poco el tipo de comerciantes que existan, si a esos tipos desagradables, timadores, etc… nadie les compra, su propia idiosincrasia les hará caer…

    Un saludo!

    • Luis 7 años hace

      Nunca entenderé a los vendedores que son bordes, prepotentes o, en general, desagradables con los coleccionistas. Mejor forma de tirar piedras contra el propio tejado no se me ocurre, la verdad.
      Cierto es que hay gente muy pesada (no tanto en convenciones como en mercadillos) que se acercan a los puestos a hacer perder el tiempo a los numismáticos sin tener la menor intención de comprar nada. Gente, por otra parte, de la que hay que estar pendiente pues al menor descuido te pueden levantar una moneda (si yo os contara…), impidiendo así al vendedor que concentre toda su atención sobre el auténtico comprador potencial. No obstante para «ahuyentarles» suele bastar con un «silencio asertivo + vigilancia» sin que sea necesario, ni de lejos, ponerse borde con ellos.

      • Xavi 7 años hace

        Cierto Luís, no todo son vendedores desagradables… me imagino que coleccionistas también los hay… y aquellos que sólo van a curiosear o sacar información de la moneda que tienen en casa… pues bueno… todos empezamos de alguna manera (yo empezé por mi abuelo… ehhh?? ejejejej) pero un buen trato puede hacer que un cliente de por vida se pierda… pero de esos que van a birlar unas monedas ni te cuento lo que pienso… pero vaya, en ese caso se pueden aplicar otras normas más legales, y tipo borde que llegue a comprar, tipo que pasas de él…

        Lo que pasa que en esos casos, tanto unos como otros les pesa más el «negocio» que el buen hacer y debería ser al revés… creo yo vamos, está claro que el coleccinismo bueno se revaloriza con el tiempo y el coste de una buena pieza hay que pensarlo y mirarlo bien, pero a ver si con el tiempo se puede limpiar la idea que tiene la gente sobre el coleccionismo de monedas y sobre todo ese lado oscuro que se cree firmemente de «si voy con mi moneda a venderla seguro que me engañan» y como ejemplo contrario que sirva el trato de Adolfo con la niñita.

        Un ejemplo, a mi me apasiona desde niño la egiptología y también la estudio y cuando tenía los 20 y pocos años hice mi mochila y me fuí solo a visitar Egipto, reconozco que con cierto temor, una sociedad, cultura y religión diferente de la cual no llegan buenas noticias a occidente… así que un día en Luxor voy de paseo, vi una figurita que me gustó y bueno, allí es obligado el regateo, así que yo bajo… el sube, así unos minutos y cuando acordamos el precio va el tio y me regala la figura… me quedé de piedra (como la figura ejejje), nos dimos las manos, nos dijimos «shokran» y salí alucinando del tenderete. Cuando tengo ocasión le pregunto a un egipcio, oye, me ha pasado esto y él me contesta: Ya…es que el Islam nos obliga hacer una buena acción diaria con un desconocido, así que esa persona, al ser muy religiosa y cumplir con su religión te escogió a tí ese día…

        Y eso te lo cuento por que estoy convencidisimo que esa niña nunca olvidará el gesto que se tuvo con ella y si alguien habla mal de los «vendedores numismáticos», aunque fuera un vendedor ocasional : ) ella alzará la voz en favor de ellos y explicará su experiencia y toda esa publicidad es de por vida… y todo por un simple gesto altruísta que al vendedor no le supone casi nada…

        Un saludo

  6. equus 7 años hace

    Para empezar, me apunto desde ya para cuando haya alguna convención por las tierras del sur, icluida comilona.
    Por otro lado, lo de los comerciantes antipáticos, haberlos haylos, quizás más de los deseables. Personalmente también me los he topado, por supuesto conmigo no volvieron a negociar por los siglos de los siglos, faltaria más. A este «ganado» y sin intención de justificarlos, lo que les ocurre es simplemente que tienen mucha prepotencia y arrogancia por eso de que ellos «siempre saben más» sobre todo cuando tratan con coleccionistas humildes. En muchos casos son personajes con mucho recorrido en el mundo de la numismática y suelen venir de vuelta, con sus correspondientes «quemazones» de tratar con unos y con otros. Pretenden «encasquetar» cosas de baja calidad a novicios cobrando desorbitadamente por ello y suelen humillar al incauto que no sepa retirarse a tiempo y entre en batalla improductiva con ellos. Se vanaglorian y presumen de tratar solo con «coleccionistas de alto standig» y normalmente no te suelen dar información precisa, cuando lo hacen, o te engañan o te dicen medias verdades, y siempre, en caso de que te vendan algo, si no es una buena venta (venta sustanciosa)te suelen dar enseguida la espalda y tienes la sensación de que casi te han hecho un favor. Son gente patética y lo son (en muchos casos) porque suele ser gente montada y sin apuros económicos, etc. Si encima son vendedores o coleccionistas «pobretones», la cosa ya clama al cielo y no tiene sentido. Repugnante en ambos casos, pues no cuesta nada ser amables, cordiales y educados. Podriamos estar comentando este tema (del cual ya se ha hablado más de una vez en este blog) eternamente y creo que no merece la pena. De todas formas, no nos engañemos, si continuan en el «combate» es porque tienen adeptos.
    A propósito, lo de la niña es elogiable. Por mi parte ya he logrado iniciar a dos pequeñuelos en esta «locura» que es la numismática, uno es un sobrinito de 11 años (le regalé un albun, con sus hojas para cartoncillos, un buen surtido de cartoncillos, una lupa y un lote «apañao» de monedas internacionales y nacionales circuladas), otro es uno de mis alumnos del coro, aunque este ya tenia algunas cosillas. Salvo mejor criterio. Equus.

  7. Javier Sánchez 7 años hace

    El sábado pasado por la mañana estuve cerca, visitando el Museo de la Ciencia de Valladolid, pero salimos tarde y me supuse que más allá de las 13:30 horas no quedaría nadie en la Convención a la que me hubiera gustado acercarme. La niña de 8 años, supongo que acertó la adivinanza y se llevó de regalo los billetes. Es bonito imbuir a los niños y a la juventud el mundo de las monedas mediante regalos.

  8. Autor
    Adolfo 7 años hace

    El tema del trato al cliente ya lo hemos hablado más de una vez. Yo no estoy aquí para dar lecciones a nadie y menos a profesionales que llevan en el gremio mucho más tiempo que yo como aficionado, pero es obvio que las normas mínimas de comportamiento en sociedad son aplicables en la numismática como en cualquier otro contexto. No hay nada peor que convertir la compra o el interés por una moneda en una mala experiencia. Es la forma más rápida de echar a alguien de la afición, y cuando eso ocurre me da mucha pena.

    Mi experiencia me dice que los vendedores indeseables suelen ser prepotentes. Esta prepotencia puede deberse a dos cosas:

    – El vendedor no tiene ningún don de gentes.
    Los hay que parece que los han sacado de un zoológico, de un museo de historia antropológica o de algo así. Son gente indeseable con los que da asco hablar y que por casualidades de la vida han acabado en la numismática. Obviamente gente así lo hay en todos los gremios y en todos los estratos sociales. Lo bueno es que esos suelen vender más bien poco y siempre andan sin un duro.
    Había uno así en la convención (al que tengo manía por otras historia que no vienen al caso contar) que no hacía más que decir a los clientes que «esto es una oportunidad y no lo sabéis apreciar» porque «a Valladolid no vienen los comerciantes más que una vez al año». Lo gracioso es que las monedas que traía eran más que corrientes (plata de El Centenario en MBC-, monedas de Franco baratas y cosas así) y se puede encontrar cualquier día preguntando a cualquier comerciante de Valladolid. Luego, cuando se iban sin comprar (casi todos), les decía a los comerciantes de al lado que ese tipo era gilipollas. Creerse a sí mismo una oportunidad y considerar que su clientela es gilipollas es la peor manera de vender algo.

    – No eres el cliente objetivo de ese vendedor.
    En la numismática hay muchos tipos de clientes y un vendedor suele centrarse en unos. El cliente que compra una moneda de Franco de 4 euros no es normal que compre una pelucona de 4000, y viceversa. Por tanto, hay muchos comerciantes que se van a por un tipo de clientes (generalmente los de pasta) y directamente se olvidan de los otros. No hay nada mejor para olvidarte de un cliente que haciendo que ese cliente te rechace y no vuelva. Pero ese rechazo se puede hacer de manera brusca y ofensiva o de manera más amable y que el cliente no se lo tome a mal (no es fácil hacerlo).
    Otros comerciantes mucho más inteligentes hacen caso a todo el mundo, aunque hacen ver a su «clientela menuda» que los que les dan dinero tienen prioridad; si se explica bien eso es de cajón. Al cabo de unos años muchos de esa «clientela menuda» seguirán siendo menudos, otros lo habrán dejado y a otros no les dará miedo gastarse 3000 euros en una pieza. ¿A quién creéis que se la van a comprar?

    En mi caso particular la mayoría han sido buenas experiencias aunque nunca faltan idiotas. Lo bueno que tengo es que al ser joven y vestir de cualquier manera no aparento que vaya a gastarme 500 euros en una moneda si ésta lo merece. Por eso a algunos los calo antes de que ellos me calen a mí.

    En cuanto a lo de la niña, tampoco hay que darlo más vueltas. Llevaba unos tacos de 25 billetes en SC que vendía a 5 euros y tenía uno extendido en la mesa para mostrar a la gente los billetes que eran. Claramente ese taco extendido ya dejaba de estar en SC y su valor comercial es prácticamente nulo. Pues fue el que se llevó la niña que vino a última hora cuando estábamos recogiendo. Entiendo también que esto lo puedo hacer yo que no me dedico a ello. Un comerciante no lo debería hacer porque entonces da a entender que su género se regala, y tampoco es eso.

    saludos,
    Adolfo

  9. Luis 7 años hace

    Vamos a ver: Tratar hay que tratar bien a todo el mundo que se acerca a tu puesto o mesa. Yo no creo que haya excepción a esta regla (salvo casos de intento de robo o similar). Tampoco es que cueste tanto, jolín. Es por ello que le doy la razón a Adolfo en lo de que hay vendedores sin don de gentes.
    El tipo 2 (no eres cliente objetivo de ese vendedor), bueno, yo creo que hay tiempo para todo (ni en convenciones ni mercadillos se producen aglomeraciones de coleccionistas en las mesas peleándose por comprar) por lo que todo el mundo con un interés numismático legítimo puede y debe ser atendido. Cierto es que no se le va a dedicar el mismo tiempo al que viene dispuesto a gastarse 2000 euros contigo, pues es coleccionista que te suele comprar, que al que lleva sólo 50 euros y además tiene intención de mirarse todas las mesas antes de decidir. Como bien dice Adolfo, es de cajón y de hecho la gente raramente se molesta por ello (a mí de hecho no me ha pasado nunca).
    Yo aconsejaría a los coleccionistas que tuvieran siempre cierta moderación. Cuando un coleccionista te mira un montón de monedas cuatro domingos seguidos, preguntando, pidiendo precio, etc y en ningún caso se lleva nada, al quinto domingo ya se le hace menos caso, al sexto (si sigue con la misma tónica) aún menos y así hasta limitarte a darte los buenos días y ya está. Incluso llega a molestar su presencia pues te distrae, hay que vigilarle, remueve las monedas, impide que las vean otros (si las tiene él en la mano no las puede ver otro coleccionista), etc. El coleccionista con habilidades diplomáticas compra a los profesionales que le interesan con, al menos, la suficiente regularidad para que éstos no empiecen a pasar de él.
    Otra mala práctica que he detectado con excesiva frecuencia en los coleccionistas es la de manifestar interés, preguntar novedades, pedir que te enseñen monedas, etc y luego, a la hora de hablar de posibilidad de compra, salir por la tangente con frases tipo «es que no llevo dinero», «es que no hoy no quiero comprar nada», «es que no me he traído el catálogo y no sé si esta moneda me falta», etc. Naturalmente que de vez en cuando se puede hacer (puedes querer saber que monedas tiene un profesional de cara a comprarle la semana siguiente, por ejemplo) pero cuando se repite con excesiva frecuencia este patrón, el profesional te cala (tenemos buena memoria para esas cosas) y ya no se esfuerza en enseñarte ni explicarte nada ya que, total, lo más seguro es que no te lleves nada. Yo, en general, cuando voy a comprar y llevo poco dinero no distraigo demasiado a los vendedores. Eso me asegura que el día que de verdad lleve pasta el profesional, que por supuesto nota el cambio de actitud, esté mucho más dipuesto tanto a atenderme con precisión como, y esto es muy importante, a ser más flexible con sus precios ante la perspectiva de ganancia.

    • equus 7 años hace

      Todo eso está muy bien, pero desde la perspectiva de un comercial puro y duro. En todo tipo de asuntos comerciales la primera regla es: «El cliente siempre lleva la razón». No se trata de seguir al pie-juntillas esta tónica, pero vamos, una aproximación.
      Por supuesto que existen compradores pesados, molestos y arrogantes, si encima te hacen perder mucho tiempo sin beneficio alguno, el asunto está claro. Con una mínima diplomacia se le dan largas y a paseo. Esto no es nada dificil, sobre todo cuando se supone que se tiene experiencia en el sector comercial.
      Cuando nos referimos a las malas artes de bastantes vendedores, no es hacia el pesado pesadisimo porculero que nunca compra nada, estos son muy pocos. Lo que ocurre es que cualquier coleccionista humilde (que son la inmensa mayoria), suele tener un presupuesto limitado, ahorrado a base de miles apuros y que en vez de sacar a la familia a cenar lo emplea en pedacitos de metal, por ello lo minimo que exige es un poco de comprensión y paciencia, sobre todo por parte de quien va a recibir ese dinero y por ende, una ganancia.
      En el mercadillo de mi ciudad (Granada) suelen ponerse una docena de puestos, de los cuales solo unos 2 o 3 tienen algo interesante. Uno de ellos es un tio estupendo, nunca intenta engañar a nadie, atiende al «rico y al pobre», se ahorra dar demasiadas explicaciones porque ya viene preparado para ello al exponer su mercancia con todo lujo de detalle (incluso ley metalifera). Lo he visto vender una docena de cartoncillos para grapara de 6 diametros distintos a un abuelillo, con una exquisitez y amabilidad, que ya quisiera un 10% para mi. Este mismo mercader vendió en cierta ocasión (fuí testigo presencial)alrededor de 1.500€ entre alfonsinas y algún que otro escudo de a
      uno y otro de a 2, y no por ello entró en protocolos chupoctiferos de partes bajas hacia este cliente, que por otro lado era habitual en su puesto, como también lo soy yo. ¿Sabeis quien vende mas, incluso se forma cola en su puesto todos los domingos (siempre que no llueva)?. A esto es a lo que me refiero cuando hablo de vendedores o de imbéciles. Salvo mejor criterio. Equus.

      • Luis 7 años hace

        «protocolos chupoctiferos de partes bajas hacia este cliente»
        Nadie ha hablado de esto, eso lo has dicho tú. Allá cada cual con lo que considere un protocolo de ésos. Pero que se trata con más interés al que compra 1500 con frecuencia que al que compra 50 cada dos meses está claro y no creo que se tenga que rasgar nadie las vestiduras por ello.
        Que hay que tratar bien a los dos de acuerdo y lo he repetido varias veces en esta conversación, sin éxito a lo que veo.
        Y lo de que son pocos los que se acercan a los puestos a curiosear, charlar, toquetear las monedas e incluso «mangar» de eso nada. Numericamente son muchísimos más que los que vienen con intención de comprar (aunque luego no lo hagan por no encontrar lo que buscan). Quien no me quiera creer que no me crea pero es así. Pues incluso a ésos hay que tratarlos bien.

  10. Autor
    Adolfo 7 años hace

    Tal y como se dice una cosa hay que decir la otra: hay clientes para todo. A mí personalmente no me importa demasiado lo del tiempo porque para mí es una afición, pero hay que entender que un profesional no está ahí para pasar el día. En ese aspecto yo procuro que todos los profesionales con los que trato se lleven algo de mi parte. Eso no significa que les compre o les venda todos los días, pero sí de vez en cuando. Y, desde luego, si quiero comprar algo y sé que lo tiene un profesional con el que tengo confianza no me ando con historias de que no sé quién me lo deja tres euros más barato.

    Otra cuestión que también veo fatal es cuando la gente no va de cara, aunque viendo el debate que preparamos aquí parece que a muchos lectores les parece bien la zorrería: http://blognumismatico.com/2012/05/10/pasarse-de-listos-v/
    Ejemplo: me vino una señora a la mesa, cogió un duro de Alfonso XII casi en SC y me pregunta que cuánto cuesta. Le dije el precio y entonces saca de su bolso un duro de Alfonso XII en BC+ y me dice que cuánto le doy por él. Si uno costaba 400 euros ella esperaba que el suyo costaría 350 porque es incapaz de diferenciar la calidad de uno y de otro. Cualquiera que le ofrezca 16 euros, que es lo que vale, va a quedar con ella como si quisiera engañarla. Yo le dije que no me interesaba a ningún precio y ella se fue con cara de agria.
    Muchas veces preguntamos precios simplemente por curiosidad o por irnos enterando del precio de algunas monedas. No hay ningún problema por eso y no creo que a ningún comerciante le parezca mal siempre y cuando de vez en cuando les compremos algo. Pero hay que decirlo. Mi coletilla favorita es «simplemente por curiosidad», de tal manera que dejo claro que no la voy a comprar pero que quiero saber su precio por si algún día me animo. Lo que no se puede es pedir a un vendedor (de monedas o cualquier otra cosa) que sea honrado con nosotros sin serlo nosotros con ellos.

    saludos,
    Adolfo

    • equus 7 años hace

      Eso es cierto. Como dicen en mi tierra: «hablas como un libro abierto». Una sola coletilla: En todo caso, el que se pone a vender tiene que saber a lo que se expone y no pretender que todo el monte sea oregano, al fin y al cabo el comercial es quien oferta y vocea su mercancia. Lo de la zorrona que nos cuentas son los/as tipicos que haberlos los hay, por desgracia, pero esto va junto al pastel y tal y como te reaccionaste es aplicara la normativa diplomática. En vez de ofrecerle 15 o 20 €, se le dice que no interesa por tenerla repida, etc, y punto, no se hieren sensibilidades y pejiguera al canto quitada del medio. Salvo mejor criterio. Equus.

  11. Xavi 7 años hace

    Buenas!

    Yo creo que hay una diferencia sustancial entre un vendedor de numismática y un vendedor «normal», y es que al primero nos atrevemos a regatear el precio, mientras que al segundo ni se nos pasa por la cabeza, no conozco a nadie que después de llenar la cesta intente regatear en la cola del super… pero eso sucede por una cosa muy evidente, con el primero existe desconfianza (hay que pensar el porque?) y con el segundo no, somos capaces de meternos algo en la boca sin mirar si está caducado…(también hay que ver el porque?), y esa distancia es la que hay que acortar entre ambos tipos de vendedores.

    Creo que otra cuestión está en lo que comenta Adolfo, si vendo una moneda o un cartucho o lo que sea en numismática, o sea «que me convierto en proveedor automáticamente», pero si lo hago a un profesional debo conocer y saber que esa persona debe ganarse la vida y entre los beneficios sacar el porcentaje de impuestos, locales, luz, etc…por lo que el precio de catálogo convencional no sirve para nada, bueno.. para saber que si saco la mitad de lo que marca debo estar satisfecho. Es como si el que lleva la carne al super pretende dejarla al precio que lo venden los demas super sin contar que el señor del super debe ganarse la vida…

    Y otro problema es que cada uno valora el estado de una moneda como prefiere, lo que para uno es un BC, para otro es un MBC y todos sabemos que la calidad de una y de la otra distan mucho en su precio. Por eso creo que lo mejor es ver (muchísimas veces) que es un MBC para una casa de subastas numismática (no para una tienda), que es un BC, etc… y una vez aprendido eso se puede dar un valor aproximado, y como coleccionista hacen falta ver muchas monedas…, un coleccionista puede aprender eso en años, y un profesional… pues es su oficio y lo aprende 10 veces más rápido y eso se debe considerar.

    La verdad es que es un cuestión de mentalidad, si vendo un piso a un particular lo venderé más caro que si lo dejo en una inmobiliaria y ellos se encargan de venderlo, lo que sucede que ahí si aceptamos por mentalidad que no vamos a ganar tanto como que si lo vendemos a un particular… en numismática pasa lo contrario… existe la mentalidad que si compro una moneda de aquí 20 años valdrá más y cuando vamos a venderla se obvia el beneficio del vendedor (que en inmobiliaria o un super no pasa) y muchos pretenden que el numismático guarde 20 años la moneda para sacar beneficios… lo mejor es saber que si pago 200 y de aquí 20 años vale 400, si me dan 200-225 € he recuperado el dinero y encima (y dijo encima) he disfrutado de un objeto histórico durante 20 años!!

    Pero bueno, supongo que poco a poco y con iniciativas como este blog pues las cosas vayan tomando su cauce normal y exista menos distancia entre la confianza de un vendedor y un comoprador de monedas, pero eso debe ser lo conozcas o no, eso debe ser norma general, como en cualquier otro negocio donde damos la confianza de entrada sin conocernos. La pregunta es ¿por que existe esa desconfianza en este mundo del coleccionismo numismático?

    Un saludo!!

  12. Luis 7 años hace

    En muchos mercados se regatea, Xavi. En realidad creo que el no hacerlo propio del mercado orientado al consumidor final (sobre todo cuando es venta al detalle: Carrefour, tiendas, etc) es más la excepción a la regla que una generalidad. Por ejemplo, si vas a un concesionario y eres un negociador duro puedes sacar el coche más barato que otra persona que no esté acostumbrada a negociar. Obviamente dependerá no sólo de tu habilidad sino también de factores como lo necesitado que esté de vender el concesionario y similares. El caso es que se puede hacer y de hecho se hace. Todo depende de la cantidad de dinero a gastar en proporción al volumen de ventas de ese negocio: en un negocio puedes hacer fuerza diciendo que te quieres gastar 1000 euros, en otros te mirarán con ironía pues lo normal es que sus clientes se gasten de 10000 para arriba. Yo no lo he hecho nunca pero estoy seguro de que si un tío se presenta en un corte inglés (no digo ya en un super de barrio) con cien mil euros para gastar de un golpe y pide un porcentaje de descuento se lo hacen, vaya que se lo hacen.
    Todo este tocho viene al objeto de argumentar que el motivo del regateo no es la «desconfianza» que pueda haber sino el hecho de que: 1) es un uso propio de ese mercado y 2) el dinero del comprador medio es lo suficientemente representativo dentro del volumen de venta del vendedor como para que a este le convenga no ir de «duro» y avenirse a modificar el precio vía regateo. Claro está, cuanto más le compre ese comprador más fuerza tendrá su dinero y más conseguirá con el regateo. Lo que no se puede hacer es llegarle a un vendedor profesional al que no conoces o le compras de higos a peras y pretender entablar una batalla campal (de regateos se entiende) por una moneda de 50 euros: el vendedor no te la va a aceptar, momento en el que más de uno te puede calificar de borde o prepotente si es de esa gente que se la «coje con papel de fumar».
    La confianza entre compradores y vendedores tiene que ser mútua. El comprador necesita estar seguro de que lo que compra es auténtico y a un precio razonable (que no necesariamente barato: cuidado con deslizarse hacia las procelosas aguas del chollerismo), el vendedor necesita estar seguro de que el comprador le va a ser «razonablemente» leal (comprarle si tiene lo que él busca y no intentar escaquearse por sistema con la primera excusa que le venga a la cabeza) así como que no va a intentar regatear más allá de un cierto punto. Si todo esto se da, ambas partes estarán contentas y la relación puede perfectamente prolongarse a lo largo de los años. Es a este tipo de compradores a los que los vendedores cuidan con todo cariño y no porque compren caro precisamente (son coleccionistas con conocimientos que saben pelear sus precios) sino porque repiten con cierta frecuencia, asegurándo así la continuidad de un negocio. El comprador que vaya totalmente de mercenario, siempre al acecho de la oportunidad, nunca recibirá el mismo trato que esos otros coleccionistas. Y que conste que no me parece mal esa actitud, es legítima, pero, claro está, tiene sus puntos negativos y ésos son una peor consideración por parte de los vendedores.

    • Xavi 7 años hace

      Hola Luís,

      Estoy contigo en lo que dices y lo de regateo como culpable de la desconfianza creo que no me he explicado bien, no digo que el regateo sea el culpable, digo que es un factor más a tener en cuenta, ya que es en el elevado baile de precios entre comerciantes lo que genera la desconfianza. Quizás la mayoría de numismáticas se asemejan más a un comercio pequeño que a un concesionario de coches donde cada cliente que tienen como mínimo se deja entre 6.000 y 10.000 euros (y al escribir antes he pensado en este ejemplo) pero ¿cuántas monedas de 6.000-10.000 euros vendes al año? Si alguien quiere un coche y lo mira en dos o tres concesionarios, el baile de precios oscila entre un 5-10% del precio inicial (si no es que todos coinciden una vez hecho el regateo) bueno, la diferencia no es mucha al valor del gasto.

      Si yo miro en un numismática el valor de unos euros del vaticano del 2012 a 95 € y en blister y entro en internet y los encuentro iguales a 45 € + 5 de envío y lo recibo en casa… aquí se crea la desconfianza. Hay dos mercados paralelos haciendose la competencia, el de las tiendas físicas y el de las tiendas virtuales sin gastos de local, luz, etc… y si uno puede bajar tanto el otro sube demasiado… Claro que también te he dicho que no tenemos en cuenta los gastos y beneficio del comerciante, pero picar el doble (un 50%!!!) creo que es una pasada y ahí es donde se genera la desconfianza, creo yo. Existe un doble mercado.

      Hay varias cosas que hacen que se genere esa desconfianza, y en absoluto es el regateo en si mismo, para mi es el baile de cifras existente después del regateo entre el mismo producto y entre comerciantes del sector.

      Los numismáticos tendrían que aunar esfuerzos y hacer dos catálogos para vender al cliente, uno como los actuales con «el precio de VENTA» y otro con el «precio de COMPRA» (por parte del numismático), ¿usted quiere vender? compre este catálogo, mire precios y hablamos, ¿usted quiere comprar? compre este catálogo y hablamos. Pero ¿por que existe tanta difererencia de precios de un Catálogo Cayón a uno convencional de 13 €? Personalmente me vaso mucho en catálogos tipo Cayón, Aureo, etc.. para saber el valor aproximado de una moneda y el convencional para saber que comprar entre esos dos precios es lo justo.

      Un saludo!

      • Autor
        Adolfo 7 años hace

        A los comerciantes que se andan con carteras de El Vaticano a 90 euros la Web les está haciendo polvo. PERO el vende una onza de José Bonaparte le da igual venderlo por la web, en una tienda física o subido a un árbol: el precio va a ser el mismo. Y el que vende denarios, aunque sean baratos, puede jugar la baza de que viéndolos en mano se tiene más confianza en la compra.

        • Luis 7 años hace

          Yo me refiero más a esto que dice Adolfo: «el vende una onza de José Bonaparte le da igual venderlo por la web, en una tienda física o subido a un árbol: el precio va a ser el mismo» que a esos que hablais que venden una cartera del Vaticano a 90 cuando se pueden conseguir a 45. En mi opinión esta última práxis tiene los días contados en el mundo numismático y me parece bien. Sin embargo la moneda de alto valor numismático oscila siempre en un rango de precios determinado y el que va buscando comprarlas por debajo del límite inferior de ese rango (esto es más barata que «barata») tiene un nombre: CHOLLERO.

      • equus 7 años hace

        Estoy totalmente de acuerdo contigo Xavi. Mi experiencia me ha hecho siempre comparar todo lo posibles debido a estas prácticas. Nadie es tan cándido como para no saber que todo comerciante tiene que ganar dinero, pero tampoco se debe de tomar el pelo a la gente. Tu ejemplo es genial, pues se trataria de un producto con pocas variantes de calidad. Si un vendedor te puede ofrecer una cartera del Vaticano por 45, partiendo de que algo debe ganarse, el listillo que queria 95 te estaba tomando el pelo, por muchos gastos corrientes que diga que tiene que sufragar. Por lo visto hoy nos hemos encontrado con dos versiones chocantes de la numismática: el que compra y el que vende.
        Luis, no te conozco, por ello no tengo nada personal contra ti. No he pretendido en ningún momento molestarte. Por lo leido, creo que eres comerciante, tus razones tendrás para defender una y otra postura, pero, y esto es una opinión personal, cuando noto que alguien solo me escucha, me habla, o mira proporcionalmente al grosor de mi billetera, huyo a toda velocidad. Un cordial saludo a todos. Equus.

        • Luis 7 años hace

          Mira eqqus, un comerciante no va a un mercadillo o pone una mesa en una convención para «entretener» a la gente sino para ganar dinero. Si tú te acercas a una mesa y te tiras media hora distrayendo al comerciante sin tener la menor intención de comprarle nada estás obrando mal. Una vez lo puedes hacer y dos también pero cuando se convierte en costumbre te acabarás encontrando que el comerciante pasa de ti. Si tú en ese momento te ofendes ya que «solo me escucha, me habla, o mira proporcionalmente al grosor de mi billetera» y decides huir «a toda velocidad» pues no creo que nadie vaya a salir a retenerte.
          En cuanto al ejemplo de marras de la cartera del Vaticano, vender a 90 lo que otros venden a 45 teniendo exactamente la misma calidad pues lógicamente está mal. Pero esos casos son pocos. Lo que suele pasar más habitualmente es que llega uno, compra un denario en MBC- en ebay por 35 euros y luego ve el mismo denario en EBC- en un mercadillo por 100 euros y pone el grito en el cielo «¡Sinverguenzas!, ¡Ladrones!, ¡si es la misma moneda!», pues no, no es la misma, y en este blog se ha dicho eso por activa y por pasiva. Vuelvo a repetir lo de quien quiera creerme que me crea pero esto que digo es la realidad basada en muchas, muchas miles de horas de trabajo numismático tanto como vendedor como comprador pues nadie debe olvidarse que un vendedor nunca deja de ser comprador ya que esta mercancia, las monedas, no se puede fabricar: hay que comprársela a otros. A mi juicio, el entender como funciona este mercado es fundamental para que un coleccionista disfrute realmente con su afición. No hace falta un enorme presupuesto para hacerse con una colección curiosa pero sí algo de habilidad.

  13. Autor
    Adolfo 7 años hace

    No creo que sea tanto el problema de si el dinero del comprador es suficientemente representativo o no. Al final todos los negocios tienen una clientela característica y los comerciantes deben comprenderla para sacar dinero. Por poner un ejemplo, los programadores (que no se dirigen al cliente final) también tienen que aguantar un montón: http://www.youtube.com/watch?v=rQCsHE8EZ98

    Yo creo que al final cuando hay confianza entre las partes y acuerdos tácitos relacionados es cuando se proporciona un mayor valor añadido para ambos. Ejemplo: en el pueblo donde vivo hay dos pescaderías. Hay señoras mayores que no tienen nada que hacer en toda la mañana y se van a una pescadería, parlan con unas y con otras, miran precios… luego se van a la otra, hacen lo propio y al final compran el lenguado que cuesta 5 céntimos menos el kilo. Como comprenderéis yo no estoy para esas historias. Cuando quiero pescado llamo por teléfono a uno con el que tengo confianza (suele ser más caro pero tiene buen género), le pregunto qué tiene y él me lo dice. Le digo lo que quiero y le digo que me lo prepare cuando pueda. Dejo pasar un par de horas y a lo largo de la mañana me acerco a la pescadería. Él me tiene la bolsa preparada con pescado, se lo pago (no espero cola) y me marcho.
    El pacto es que yo le compro a él el pescado siempre, no le regateo y le permito que me lo prepare cuando tenga la tienda vacía. A cambio él es honesto conmigo y nunca me da nada que no esté bueno; si alguna pieza no le convence me lo dice y yo ya veré si la compro o no. Además mi ahorro de tiempo es considerable. Los dos salimos ganando con la confianza mutua.

    Yo creo que en la numismática y en cualquier otra relación cliente/vendedor que se pretenda sostener en el largo plazo se debería intentar llegar a esa situación.

    • Xavi 7 años hace

      Que bueno el vídeo!!! Tiene una gran lectura… ¿a que es extraño en según que negocios intentar regatear?? y si además le añadimos que se trata de un negocio donde ese regateo o precio final varía de uno a otro en un 50%…ahí tenemos un grieta tremenda…

      Y otra cosa es el comerciante numismático que vende peluconas y otro el que se centra en Franco, el rey y de rasqui toca el centenario o más antiguo y esos creo que son la gran mayoría, por decirte que he visto alguna tienda en Barcelona sólo dedicada al euro… y los bailes de precios con monedas tan recientes son espectaculares!!

      Y si… creo como tu que es fundamental la confianza, por eso expongo posibles causas de la desconfianza que existe en general, tanto derecho tiene a ser confiado una persona que hereda unas monedas y quiere venderlas como el coleccionista que compra cada mes… por mucho que uno sea fijo y otro casual, debería recibir el mismo trato de confianza y la misma honradez en la venta o la compra.

      Un saludo y muy bueno el vídeo, lo tendré en cuenta como ejemplo para más de un cliente mio!

    • Luis 7 años hace

      «Como comprenderéis yo no estoy para esas historias. Cuando quiero pescado llamo por teléfono a uno con el que tengo confianza (suele ser más caro pero tiene buen género), le pregunto qué tiene y él me lo dice. Le digo lo que quiero y le digo que me lo prepare cuando pueda. Dejo pasar un par de horas y a lo largo de la mañana me acerco a la pescadería. Él me tiene la bolsa preparada con pescado, se lo pago (no espero cola) y me marcho.
      El pacto es que yo le compro a él el pescado siempre, no le regateo y le permito que me lo prepare cuando tenga la tienda vacía. A cambio él es honesto conmigo y nunca me da nada que no esté bueno; si alguna pieza no le convence me lo dice y yo ya veré si la compro o no. Además mi ahorro de tiempo es considerable. Los dos salimos ganando con la confianza mutua.

      Yo creo que en la numismática y en cualquier otra relación cliente/vendedor que se pretenda sostener en el largo plazo se debería intentar llegar a esa situación.»

      Ahí es donde yo quería ir a parar. Muy ilustrativo el ejemplo del pescado. Y sí, vuelvo a repetir: siempre se tratará con más cariño al coleccionista que ha llegado contigo a este acuerdo tácito de confianza que al que unas veces te compra, otras no, según sople el viento. Del mismo modo que también se llevará más mimos éste último que el que no te compra nunca o casi nunca. Es humano y muy fácil de entender.

      • Xavi 7 años hace

        Pues… no se que decirte Luís…, claro eso es lo que se hace normalmente y desde hace muuuucho y parece que como siempre le compro al mismo comerciante eso lleva implícito recibir un trato de favor, la pregunta es si eso debería ser lo normal???, por esa regla de tres podemos dejar que los políticos practiquen el tráfico de influencias…porque como era mi cliente y antes de ser político yo… él me compraba a mi… pues ahora le asigno una subvención del carajo y los demás que se fastidien y se crean que tienen las mismas posibilidades cuando entren a concurso…eso es lo mismo, exactamente lo mismo que tu encuentras normal, pero subiendo de nivel y si nos quejamos continuamente de esto también nos podemos quejar de lo que pasa en la numismática. Debemos de dejar de ver las cosas con doble rasero y medir a todos con el mismo, incluso el nuestro, no podemos quejarnos de una cosa y después practicarla nosotros mismos en pequeña escala…

        Y no es que esté defendiendo al político chorizo de turno, al contrario, me quejo como todo el mundo, pero me quejo de estas prácticas cuando son a lo bestia y a nivel político o cuando se hacen en el pequeño negocio…

        Mira, cuando era niño tenía un vecino de puerta, nosotros el 1 y ellos el 2, y este hombre tenía un Asador de pollos y cuando ibamos siempre recuerdo que le decía a mi padre que por que no le llamaba y encargaba los pollos y así evitabamos la cola y mi padre le decía que era igual que tampoco era tanto esperarse 10 minutos para comprar un pollo… Un día le pregunté a mi padre que por que haciamos cola si podiamos llamarle y su respuesta fue muy simple, «por que no somos más que ninguno de los que está en la cola». Ahora reflexiona en esa frase y date cuenta de todo lo que lleva implícito, igualdad, no favoritismos, no enchufismos… etc… Humanamente es más cómodo encargar algo y pasar por delante de los demás por que como tengo más dinero que ellos me importa poco si me cobra 5 € más…, lo que debemos pensar y si humanamente eso es bueno… no sólo si me conviene a mi, si no si eso es conveniente como sociedad? Dejemos de mirarnos el ombligo… los demás también tienen uno.

        un saludo!!

        • Autor
          Adolfo 7 años hace

          Xavi, no estoy para nada de acuerdo contigo.

          La comparación con el tráfico de influencias en la política no es adecuada. Mientras que en una parte se utiliza dinero privado en la otra se utiliza dinero público. Un político en su casa, con su dinero, puede hacer lo que le dé la real gana, exactamente igual que un numismático con su negocio. Ahora bien, un político con dinero público QUE NO ES SUYO no puede tener favoritismos. Creo que la diferencia es fundamental.

          Seamos serios: aquí no está nadie por hacer un bien social y tú bien lo sabes porque tienes un negocio. La gente trabaja para ganar dinero, y eso es una obviedad tan grande que no haría falta decirla. Y, nos guste o no, en cualquier empresa se cuida especialmente a los clientes que permiten al empresario llegar a fin de mes. Eso lo hace desde Telefónica (con su departamento «Grandes clientes») hasta la panadería del barrio. Y yo, sinceramente, no lo veo injusto porque todos ganan.

          Te pongo un ejemplo: el Señor Caballero habló con Xavier Calicó para encargarle la compra de unas monedas importantes. Calicó se las estudio y se fue al otro lado del mundo a participar en una subasta en la que se dejaría un auténtico pastizal. Ahora llama a cualquier casa de subastas españolas y diles que tienes un millón de euros para gastar en monedas y que hagan lo mismo contigo. Vas a ver dónde te mandan. ¿Por qué? Muy sencillo: no existe la confianza requerida.

          Ya sabéis que yo no soy vendedor, pero alguna vez algún conocido me ha pedido que le encuentre alguna pieza. Cosas baratillas de 30 o 40 euros. «Ya que vas al mercadillo de Madrid, mira a ver si me encuentras las 5 pesetas de 1957*63» o cosas así. ¿Crees que eso se lo haría a cualquiera? Pues obviamente no, porque mucha gente te dice eso y cuando se la traer te viene con que es que es muy cara, que se lo ha pensado mejor, que si mi abuela tiene almorrana… ese tipo de tratos de favor solo se hace con aquéllos con los que confías.

          Xavi, en tu negocio ¿dedicas tanto tiempo al primero que entra por la puerta que a un cliente que lleva 5 años trabajando con vosotros y paga rigurosamente?

          • Luis 7 años hace

            Un grave problema que he notado siempre yo en las conversaciones por internet es que se llega en las argumentaciones a exigir o cuanto menos pedirle a los demás un nivel de «ética» muy, muy pero que muy superior al habitual en la vida diario aún en el mejor de los casos.
            Si tan difícil es entender que yo vivo de lo que vendo y que no puedo jugarme el pan de mi familia yendo de cruzado por la vida, en plan San Francisco de Asís, pues poco más tengo agregar. Soy muy mala persona por tratar con más cariño a los que con sus compras permiten que no caiga en la miseria que a los que no me compran nada y que desde luego no derramarían una sola lágrima si el banco me embargara la casa.
            Una reflexión para los lectores objetivos y realistas: ¿entienden ahora porque los numismáticos nos tenemos que buscar las mañas para vender? si explicas las cosas eres un egoista, un insolidario y el mundo va como va por gente como tú. Pues entonces ¿para qué explicarlas? se atiende bien a quien compra y al que no, buenos días y gracias. Ya me las entenderé con Belcebú cuando baje a los infiernos en castigo por tan terrible pecado, pero por lo menos lo haré sabiendo que los míos no han tenido que pasar hambre a cambio de que mi subida al cielo.
            Con esto cierro mi intervención. Tengo mejores cosas que hacer que perder el tiempo de este modo.

          • Autor
            Adolfo 7 años hace

            Creo que el debate ha sido muy interesante hasta que se ha torcido al final, como casi siempre pasa…

            Escribiré otra entrada tomando las mejores partes del debate porque creo que merece la pena darlo más visibilidad. Compostura, por favor, y para ello siempre está muy bien ponerse en el lado del otro.

          • Xavi 7 años hace

            Buenas, pues ya que me haces varias preguntas directas, creo que debo responder Adolfo y que no se elimine el post.

            Desde mi parecer, tanto da que el dinero sea público o privado, es el hecho de hacerlo lo que es la «mala costumbre». Quizás para ti no sea lo mismo matar un corzo en un coto de caza que fuera de él… pero para mi, si lo es, aunque uno pague licencia por matarlo y el otro no lo haga. Así pienso y para nada debemos cabrearnos.

            Sobre lo de mi negocio, como sabes el enlace (si no te lo paso por privado o lo público aquí y que los demás opinen, como veas.), pero puedes ver cual es el enlace que hay arriba a la derecha, debajo del menú… también podrás ver algunos enlaces de gente que se beneficia de ello.

            Pues es evidente que un cliente es un cliente y yo, lo atiendo como a todo el mundo y digo todo el mundo, pero con ese enlace y su contenido te demuestro que tanto me vayas a dejar dinero o no te voy atender con una sonrisa y lo mejor que sepa y encima te «regalaré cosas», está claro, si reunes las mínimas condiciones que solicito y simplemente es que hagas algo por los demás… y ese dinero lo pago yo y lo hago gratis… Llamarme loco, tonto o lo que preferáis, pero muy equivocado anda el amigo Luís con lo de la ética, nunca voy a pedir una ética que yo no tenga, eso es ser hipócrita y creo (eso lo dirán los demás) no lo soy o no pretendo serlo.

            Hay gente que es capaz de ver un poco más allá de su nariz y de su propia familia y hay otros que su ética no les deja… pero no lo digo como algo peyorativo, cada uno es como es o le han enseñado a ser y no soy capaz de abanderar y hacer una llamada a los lectores «objetivos y realistas» cuando acabo de decir que mi propia naturaleza como persona sólo va a preocuparse de mi y mi familia.

            Adolfo: la confianza es esencial y diriamos que si confío en alguien que no conozco parto de «5» y no de «0», pero una confianza durante mucho ya no es exactamente «confianza» es «confianza al cuadrado», : )), no se si me explico bien, entiendo perfectamente tu postura, yo tampoco le traería a nadie una moneda si no lo conozco o sospecho que me la puede dar con queso, pero tu no haces negocio «para tu familia», estás haciendo un favor a un amigo o un buen conocido y eso es admirable y se podría llamar de otra forma, igual que el gesto con la niña. No creo que se pueda comparar tu situación con la de alguien que tiene un comercio y piensa sólo en su bienestar.

            Te agradecería si ahora, puedes responder tu mismo a la última pregunta que me has hecho. Hay locos por el mundo Adolfo.. quizás sea uno de ellos… y mira.. he caído en tu blog… que mala suerte tienen algunos, (es broma) ejejejej y de verdad un saludo y un apretón de manos!! : )

          • Autor
            Adolfo 7 años hace

            Xavi, puedes poner el enlace a tu web si quieres, viene a cuento y no lo considero SPAM.

            En cuanto a la comparativa final, la gran diferencia entre Luis y yo es que Luis vive del comercio numismático y yo no; para bien y para mal. Más arriba digo que si fuese profesional no hubiese regalado los billetes a la niña, igual que ahora no colaboraría en un proyecto de investigación si no me pagan por ello por mucho que me guste investigar.

            Por todo lo demás, asunto zanjado.

  14. JUAN LUIS 7 años hace

    En el poco tiempo que llevo con esto he aprendido unas cuantas cosas.
    1)Siempre compro a mi proveedor habitual por confianza,tranquilidad y GARANTÍA en general.
    2)El tiempo es muy importante.
    3)La dedicación también.
    4)El dinero que gasto se calcula en base a los tres puntos anteriores.
    5)Mi chatarrero sólo tiene chatarra pero me gusta buscar y encontrar piezas inservibles para limpiarlas. No valen nada. Me tomo un café con él.
    6)Cuando uno busca el chollo cae en la tentación( no siempre) del beneficio propio, pero evidentemente como voy a decir a miles de personas como tienen que vivir.
    ESO ES TODO, POR DECIR ALGO, YA QUE VEO QUE EL BLOG CON ESTE TEMA HAY PARA DAR Y REGALAR SOBRE LOS COMPORTAMIENTOS DEL COMPRADOR/VENDEDOR.
    SALUDOS

  15. Xavi 7 años hace

    Buenas Adolfo, creo que muchas veces se aprende mucho en colaboraciones altruístas, sean investigaciones u otra cosa, personalmente opino que si la investigación es buena y realmente merece la pena (ahí cada uno con sus valoraciones), no dejes pasar la oportunidad… quizás el tiempo reconozca tu esfuerzo y si no, eso que has aprendido.

    Hay personas que ese gesto con la niña, o ese «palpito» que te dió con ella, no se lo hubieran ni planteado. Y aquí dejo el enlace, y si alguien puede beneficiarse que se ponga en contacto conmigo, hablamos del proyecto y cambiamos unas monedas!! ejejej

    http://www.seomaresme.com/hosting_solidario.html

    Un saludo

  16. Athalbert 4 años hace

    Bueno…
    Que no llegue la sangre al río que somos NUMISMÁTICOS, no somos políticos.
    Lo del pescadero me parece perfecto, Adolfo consigue su pescado sin perder tiempo en colas y el pescadero puede aprovechar los ratos perdidos en que no tiene clientes para preparar el pedido; todos son beneficiados y no hay ningún perjudicado.
    En cuanto a lo de las monedas…
    Señores, háganse a la idea de que no hay comerciantes numismáticos, más bien son INTERMEDIARIOS numismáticos que compran género a un señor que libremente desea vender y lo ofrecen a otro que libremente desea comprar. En el proceso arriesgan su dinero y «gastan» su tiempo por lo que son merecedores de recibir una ganancia que haga que les merezca trabajar en esto antes que de reponedores de mercancías en el supermercado de la esquina.
    Se mueven en un entorno absolutamente darwiniano en el que los menos aptos rápidamente han de buscarse otra ocupación, se los fríe a impuestos por parte de las distintas administraciones, se les estigmatiza con el cuento de que venden el «Patrimonio Histórico»…
    Y además de todo esto, nosotros los coleccionistas somos los primeros en criticar a nuestros queridos «camellos numismáticos»…
    Un Intermediario presta un servicio al vendedor, pues sin su presencia la venta se dilataría en el tiempo hasta hacerse inviable o habría de hacerse a precios mucho más bajos; pero también presta un servicio al comprador, haciéndole de oteador de piezas con las que ir completando su afición…
    Yo me las pienso mucho antes de criticar a un profesional de la numismática, de hecho a los únicos que critico suele ser precisamente por falta de profesionalidad…

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