Pasarse de listos VI

Pasarse de listos VI

En este blog se montó una buena con respecto a las supuestas pruebas de 50 pesetas conmemorativas de Franco en calidad PROOF. En mi opinión, quedó bastante claro que las principales casas de subastas españolas (Áureo y Cayón, entre otras) las consideran monedas falsas, y quienes las consideran auténticas no tienen ninguna prueba documental que lo avale. También se estuvo comentando en esa misma entrada que algunos especímenes las estaban vendiendo en eBay y alrededores.

Daba la casualidad que uno de estos individuos era un conocido mío. No es que le conociese de demasiado, simplemente le había comprado una moneda de muy poco valor unos meses atrás. Estaba vendiendo la moneda con exactamente la misma descripción del correo que recibí, donde se indicaba explícitamente que “en la Selección de Áureo de 2005 se subastó una con una salida de 5.000 euros”, que “se tratan de pruebas oficiales” y que “la perfección técnica […] hace que sea imposible de falsificar”. Su precio de salida en el anuncio de eBay era de 999 euros, el doble de lo que pedía el que hacía phishing.

Como le consideraba una persona honrada, pensé que estaba vendiéndola como auténtica porque no sabía que esas supuestas pruebas eran todas falsas, así que le mandé un mail con el enlace de la entrada donde lo comentábamos. Su respuesta fue la siguiente:

bueno no se que decirte, certificado no tengo, pero falsa tampoco es, como habras leido la polemica es fuerte, cada uno que deduzca, yo no engaño a nadie el precio esta puesto, y quien quiera puede pujar-saludos y gracias por la informacion

Yo estaba alucinando con la respuesta, pero le insistí diciéndole que las casas de subastas españolas no la reconocen como buena y que no había sido subastada por Áureo, sino que se había retirado el lote. Entonces me respondió:

gracias por todo, lo malo o bueno, es que nunca sabemos la verdad, yo tengo varias obras escultoricas originales una en madera y otra en bronce de Juan de Avalos, firmadas, y hablando con la Fundacion de Juan de avlaos(son sus hijos, que no se llevan bien entre ellos)no lo reconocen como del autor, la de bronce dice uno que si y el otro que no y la de madera, no dicen nada, dicen que puede ser, a que te atienes, pues te quedas como estas, el propietario pues quedara satisfecho o no depende lo que pague, como siempre el valor lo pone el que compra, miestras no sea engañado-saludos

No diré nada de las faltas de ortografía y gramática porque ya sabéis lo que pienso. Pero si yo fuese profesor de retórica propondría estos textos a mis alumnos para que analicen falacias de la argumentación. Yo detecto las siguientes: onus probandi, ignoratio elenchi y argumento de falsa analogía. El propio Aristóteles estaría sorprendido de cómo se pueden cometer tantas falacias en una argumentación tan escueta.

Traduciéndolo, lo que me viene a decir es que en realidad no podemos saber si son falsas o no. Parece ser que no le parecen suficientes motivos que las casas más importantes de España las consideren falsas, mientras que él no aporta ninguna prueba documental de que esas supuestas pruebas PROOF hayan salido de la FNMT. En otras palabras, él se está apoyando en que yo no puedo demostrar que sea falsa para considerarla auténtica. Pero eso es algo ridículo: yo sólo podría demostrar que es falsa si grabo al falsario falsificándola; pero para poder considerar una moneda como auténtica lo mínimo es que la supuesta emisión de esas monedas exista y esté documentada, y no es el caso. Por esa regla de tres podría  decir que una chapa de cerveza que me he encontrado enterrada es de época romana: absolutamente nadie podría demostrar lo contrario; pero nadie me creería hasta que demostrarse que los romanos fabricaban chapas de cerveza.

Pero donde ya me mató es con lo de la escultura de Juan de Ávalos (que por cierto también vendía una en eBay por menos de 1000 euros). Resulta que tiene una pieza de uno de los mejores  escultores españoles, pero tiene el pequeño detalle de que la fundación del autor no la reconoce como auténtica. Su conclusión es que en ese caso no sabemos si es auténtica o no. Ya se sabe que no hay más sordo que quien no quiere oir.

Esto es un ejemplo clarísimo de un chollero crónico; es decir, un tipo que va por la vida buscando ejemplares rarísimos a precio de chollo para, en este caso, venderlos más caros, pero que sigan estando a muy buen precio. Entonces le pasa lo que les pasa a todos los cholleros: se las meten dobladas, básicamente porque es absolutamente imposible que alguien venda una moneda por 10 veces menos de lo que sale a subasta. Y si alguien lo ofrece será falso 99 de cada 100 veces.

Pero al chollero crónico se cree que eso no le pasa porque cree que ÉL es el más listo. ÉL compra las cosas por 20 veces menos de lo que vale porque nació especial. Y cuando le dicen que lo que tiene es falso no se lo cree, porque para eso ÉL es listo. No importa que las personas que más pueden saber de esa materia a nivel internacional opinen lo contrario y le presenten 20 argumentos, ÉL tiene derecho a opinar lo contrario. Y por supuesto, ÉL también tiene derecho a poner un anuncio en el que se diga que “es una prueba oficial” y que “en la Selección de Áureo de 2005 se subastó una con una salida de 5.000 euros” (esto sería denunciable) y luego considerar que él “no engaña a nadie”.

Lo peor es que esta gente siempre encuentra a quién vender la mercancía. Esa moneda que se podía comprar como una pieza no auténtica en la Numismática LLamas por 150 euros la está vendiendo como una prueba oficial por 1000, y antes o después la conseguirá encalomar a otro chollero que pretenda venderla por 2000 euros (en cuyo caso no me da ninguna pena) o a un novicio que no sepa bien con quién está tratando, que es justamente a quienes pretendo alertar con esta entrada.

Las fotos que ilustran la entrada son de las que dan envidia: se trata de uno de los dos ejemplares auténticos de las 50 pesetas conmemorativas de los 25 años de paz que existen (ambos en manos privadas), además de la prueba de reverso que se puede ver en el museo de la FNMT. Pertenece a un coleccionista madrileño que es lector habitual del blog. En una de mis últimas visitas a la capital estuve en su casa y me permitió admirar esta joyita e incluso fotografiarla. Hasta la fecha es la moneda más valiosa (que no la más rara) que ha estado en mi mano.

 

11 Comentarios

  1. Miguel Ibáñez 5 años hace

    Enhorabuena por la entrada Adolfo. Me parece que con estas piezas existen dos filosofías: una es la del chollero y otra es la del vendedor honrado, como Antonio LLamas, que te avisa de que esa pieza es dudosa, pero que por un módico precio te llevas una réplica bastante conseguida de un ejemplar casi único de la numismática española. Es el mismo caso que los 10 céntimos de 1938. Se puede decidir comprar una réplica, que lógicamente tiene un precio porque hacerla cuesta dinero, que uno no es la FNMT con sus máquinas y personal a pleno rendimiento, y tener relleno un hueco difícil.

    Por lo que respecta al cuño del Museo de la FNMT, no me extrañaría nada que un día, tal y como están las cosas, les dé por hacer reacuñaciones oficiales…

    Saludos

  2. WF 5 años hace

    Estamos en España, país de la picaresca… El que no corre, lo intenta…

    El reverso de esa moneda es muy bonito, no debe ser fácil conseguir que resalten las letras entre los diferentes relieves. Y el valor y fecha, a pesar de estar un poco “arrinconados”, no dan sensación de estar puestos en cualquier sitio.

  3. Salva 5 años hace

    La verdad es que hay demasiados intereses contrapuestos, y si a esto le unes que es rentable… solo la información te puede sacar de comprar algo que no es lo que buscas
    Seguimos observando el blog Adolfo! un saludo!

  4. Autor
    Adolfo 5 años hace

    Al final, con las ventas se puede ser o no honrado. Yo creo que lo mejor es ser honrado, más que nada porque así se gana más dinero a la larga.

    Por parte del diseño de la moneda, la verdad es que a mí me gusta el collage que han montado en el reverso.

    Y no creo que la FNMT vaya a hacer copias de monedas porque no sacaría apenas nada de ellas y sería durísimamente criticada.

    saludos,
    Adolfo

  5. Ignacio 5 años hace

    Estupenda e interesantísima entrada. Confirma mi pensamiento de comprar sólo de vendedores honestos o estar en guardia en todo momento si tienes un capricho en otro sitio… Supongo que la avaricia puede con algunas personas, pero yo no podria vender una moneda que se que puede ser falsa, sin todas las advertencias; y menos en este caso, que es clarisimo…

  6. CarlesCQ 5 años hace

    Enhorabuena por el blog, Adolfo.
    Soy un aprendiz a aficionado a la numismática que descubrió hace unas semanas el blog y antes de comentar quería leerme todas las entradas anteriores. He tardado un poco pero al final os he atrapado. He aprendido mucho leyéndote y navegando por los enlaces que nos brindas.
    Respecto a la entrada, qué se puede decir. Llamarlo picaresca es quedarse corto. La gente así frena mucho a los que comenzamos en esto, pero también ayuda a pensar. Cuando ves cosas que atentan al sentido común, lo mejor es investigar, analizar y comparar. Y con eso se aprende muchísimo.
    Felicidades de nuevo por un trabajo bien hecho, Adolfo.

  7. carlos(bcn) 5 años hace

    Hola Adolfo,
    De nuevo felicitarte primero por el blog, ya son unos años siguiendote y la verdad es que te superas con el tiempo.

    Me ha encantado esta entrada, tanto por el el tema que comentas relativo a la picaresca (yo diría directamente intento de estafa) que hacen algunos personajillos dentro del panorama numismático nacional, como por el sujeto de fondo como ejemplo.
    Ciertamente la pieza de los 25 años de Paz es ya un mito para los que coleccionamos Estado Español. Recuerdo la subasta de Cayón en que salío a la venta alquel ejemplar (desde que controlo subastas nacionales, principios de los ’90 no la había visto a la venta nunca, sino que sólo referenciada en algunos manuales). Y recuerdo también la pieza que salío a subasta en Aureo en la sección de 500 piezas seleccionadas de Marzo. En este caso hubo la polémica sobre su autenticidad, basada básicamente en que no sólo el cuño de reverso era totalmente fantasioso sino que el propio anverso reproduce el oríginal de una forma burda y se observa claramente que es una imitación.

    Pero mi intervención no va en este sentido, pues en verdad lo que yo sabía de esta pieza ya lo has apuntado tu en estas dos entradas, y fenomenalmente expuesto.
    Mi comentario va dirigido hacía otro tema y que creo que puede ser extensible a otras piezas que circulan de Estado Español recientemente en subastas y transacciones privadas importantes (me refiero a piezas consideradas pruebas, o incluso los propios *51 y *52):
    A mi personalmente, y cuando se trata de evaluar la autenticidad de una moneda o otra siempre me pregunto sobre su procedencia. En el caso concreto de la pieza de los 25 años, y aceptando que se conozcan sólo 2 ejemplares, ¿de donde proceden?, ¿como llegaron a manos de coleccionistas privados? Si fueron pruebas, y quiero suponer que no fueron robadas de la FNMT ni extraviadas, tuvieron que salir vía concesión a alguien en particular, como obsequio, como “prueba” de proyecto,… Pero ¿quienes fueron estas personas que recibieron estas pruebas y porque? Nadie habla mucho sobre este tema pues tratandose de pruebas hechas durante la dictadura nadie quiere poner en relación su vinculación personal (¿ministerial?)con la FNMT. Pero creo que esto podría aclarar muchas de estas discusiones sobre la autenticidad de una u otra pieza. Además, sobra decir que me gustaria pensar que la FNMT tiene los archivos de las donaciones de estas piezas, a que personas, que tirada, características, etc… ¿No os habeis preguntado nunca como acaban saliendo al mercado numismático los míticos duros *51 y *52? Si la pieza de los 25 años fue una prueba real de la FNMT (como así parece que fue dado el estado de conocimiento que tenemos), ¿como acaba en el mercado privado?

    Creo que la investigación sobre este tema podría arrojar mucha luz sobre estas piezas (su autenticidad, su tirada, sus caraterísticas; y por tanto poder valorar de forma más correcta su precio en el mercado privado). En mento tengo ahora por ejemplo la cantidad de pruebas de la II Republica que han aparecido en los últimos 20 años en subastas nacionales, de las que tenemos en realidad muy poca información.

    Bueno,
    Espero poder debatir mucho más este tema,

    un saludo Adolfo, y de nuevo felicidades por la entrada

    • Miguel Ibáñez 5 años hace

      Enhorabuena por este gran comentario Carlos. Creo que el tema que tratas se hace tan interesante como la entrada misma. Yo también he pensado muchas veces en la aparición de esas pruebas y su misterio. Secundo completamente lo que comentas. Habría que evaluar también el estado del coleccionismo numismático en esta época para situar en su contexto las piezas de *51 y *52. Es en estos años cuando aparecen los primeros estuches de coleccionista, si bien se plantean inicialmente también para regalo de autoridades. Me refiero al estuche de la II Exposición Nacional de Numismática y a las Pesetas de Barcelona, que se entregaban con la compra de la entrada de la exposición. Posteriormente se inicia la elaboración de los estuches y carteras, ya centradas específicamente en el mercado numismático. Es posible, por tanto, que el seguimiento de las tiradas de estos productos puedan dar una estimación de la situación de nuestra afición en dicha época.

      Es sencillamente un enfoque hacia una hipótesis sobre la valoración en sí de esas pruebas que se tuvo en aquella época. Si eran realmente cotizadas entonces o simplemente preliminares de diseño (como los bocetos, en la arquitectura) que muchas veces se destruyen por no considerarse importantes en el proyecto (los planos definitivos cobran más importancia). Si eran valoradas, o se sabía que iban a valer, o se las podía quedar el mismo responsable de su ejecución porque tan sólo valían el precio del metal.

      Un saludo

  8. Autor
    Adolfo 5 años hace

    @Carles, bienvenido al blog. Menuda tanda de lectura que te has tenido que meter, porque en estos tres años hemos escrito mucho, y si también has leído algunas de las referencias… en fin, que contamos contigo a partir de ahora!!

    @Carlos, la pregunta es interesantísima.
    En épocas del tío Paco algunas de estas monedas de escasísima tirada se las quedaron los altos cargos del gobierno. Según tengo entendido (creo haberlo leído en un catálogo de subastas de Cayón) eso es lo que pasó con los duros de *51 y *52, que se emitieron en una cantidad muy pequeña solo para cumplir la ley de emisión y los ejemplares se los repartieron los del gobierno. Me imagino que con los dos ejemplares de los 25 años de paz ocurra algo semejante.
    Efectivamente, conocer su trazabilidad (las manos por las que ha pasado) permitiría poder distinguir su autenticidad sin ningún tipo de dudas. El problema está en que esa trazabilidad no está a disposición de todo el mundo ya que los coleccionistas prefieren pasar por anónimos para evitar problemas. Quizá alguna casa de subastas fuerte pueda saber qué clientes tienen qué monedas importantes, y luego si se las vuelven a mandar podrían saber si son buenas o no. No obstante, para que ese conocimiento llegase al coleccionista es indispensable que quien lo tenga lo comparta, y eso es algo muy sensible que nadie va a hacer (además de que sería ilegal en muchos casos).

    Un buen ejemplo de todo lo contrario son los míticos Liberty Head nickles de 1913. Se conocen solo 5 ejemplares y cada uno tiene nombre propio (el del primer coleccionista que los tuvo). Se puede trazar muy bien la historia de cada ejemplar: http://en.wikipedia.org/wiki/1913_Liberty_Head_nickel
    Pero eso es solo posible en los EEUU, donde para bien o para mal, el mercado es muchísimo más grande.

    saludos,
    Adolfo

  9. Topo 5 años hace

    Muy buen articulo dom Adolfo y muy juiciosa la argumentacion que hace. Este tema se discutio por estenso en foro imperionumismatico e no parescia que quisiera naide entender que a demas de falsas son burdas. Non resiten comparacion alguna con autenticas nin con otros produtos del mismo fabricante.
    Mas quiero hacer le uma puntualizacion sobre las autenticas que es que em realidad non son monedas nin siquiera poderiamos llamarlas pruebas no adotadas. Realmente son ensayos no oficiales. Y digo las que estan em Museo de la FNMyT. Pues em realidad no hay encargo alguno que se sepa nin se emitio nada similar con otro diseño. Paresce que son una iniciativa da FNMyT que non devio gustar aos responsables de emision porla tematica.
    Mas ahi tambem hay mucho desto que es el mercado numismatico que valen mas por llamarlas monedas o non digamos prueba no adoptadas que llamarlas ensayos. Non es que sean raras es que non existen como monedas sino como proyeto no oficial como sem duda devieron hacer muchos otros que non llegarian a fase de cuñacion nin a manos de colecionista alguno e de esos non se habla. Por ejemplo das 20 pesetas de oro del gobierno provisional.
    Con eso se esplica como llegan a manos de particulares. Non siendo monedas nin proyeto oficial alguno es natural que al menos el artista dom Fernando Jesus se quedara con alguna.
    Deso que dice usted de las chapas de epoca romana puedo decir le que si que puede demostrarse si lo son o non. Tengo un hijo que es arqueologo anque tenga dedicarse agora a otras cosas. Y el dize que um objeto es de tal epoca em dos supuestos. El primero es que aparezca em un nivel del terreno perfeitamente cerrado por ejemplo debajo de una baldosa que si sea romana. Mas lo corriente es el otro caso que es por estadistica. Si aparesciesen muchas chapas de cerveja em niveleis romanos se dice que son romanas e la cultura romana se caraterizaria por sus monedas sus ceramicas y sus chapas. Mas creo no es el caso.
    Gracias

    • Autor
      Adolfo 5 años hace

      Una postura muy interesante.

      Técnicamente hablando, el ejemplar del FNMT es una “prueba de reverso” y los dos ejemplares que existen son “pruebas”. Se llaman “pruebas oficiales” porque las hace la FNMT, no porque haya un real decreto detrás que ordene su creación, como ocurrió con los ejemplares de oro de Amadeo o con las 50 pesetas *51 y *52.

      saludos,
      Adolfo

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