El punto de vista de la casa de subastas

El punto de vista de la casa de subastas

La entrada que se publicó la semana pasada reflexionaba sobre el valor añadido que proporcionan las casas de subastas y cómo éste no es igual en unas empresas que en otras. La entrada, como tantas otras, es totalmente subjetiva, puesto que me limito a dar mi opinión, y parcial, ya que yo soy cliente de la mayoría de las casas de subastas en España pero solo como comprador. Mi visión se completó con vuestros comentarios, como siempre tan interesantes o más que la propia entrada; en ellos se pudo ver que el tema de las falsas sigue siendo la mayor preocupación de quien adquiere monedas. No obstante, el rol del subastador y del vendedor seguía sin aparecer.

Por ello es muy de agradecer que se haya puesto en contacto conmigo María Teresa Sisó, directora de la firma Aureo & Calicó, y nos proporcione una visión distinta de eso mismo que comentábamos la semana pasada. Como la de cualquier otra persona, la opinión de Teresa Sisó es parcial, pero creo que refleja la opinión desde dentro de la casa de subastas, que bien puede ser extensible al resto de casas españolas. Aquí os dejo lo que me escribió:

 

Estoy totalmente de acuerdo con lo que se supone que debe ofrecer una casa de subastas, y creo que todas procuran cumplirlo con mayor o menor fortuna; nosotros, desde luego, nos esforzamos en lograrlo. En cambio, creo que te has olvidado de los propietarios que acuden a la subasta para vender su colección, y que deben tener también sus derechos:
– Información previa y derecho de revisión antes de imprimir el catálogo;
– Que sus monedas sean tratadas como si pertenecieran a la propia empresa; y
Cobrar el producto de la venta en el plazo acordado.
Y hay unas cuantas cosas que a una casa de subastas le gustaría de sus clientes:
– Que no esperara a los últimos días para enviar sus órdenes. Nadie va a aumentar artificialmente sus pujas, y el colapso de última hora es la principal causa de errores;
– Un trato amable también por parte del cliente: no es agradable que te reprochen errores que a menudo acaban siendo suyos, o que se te quejen por no haber recibido un catálogo que ha extraviado la mensajería. Por otra parte, aceptamos siempre las devoluciones incluso si creemos que el cliente no tiene la razón.
– Aparte de las subastas monográficas, procuramos mantener en apartados coherentes las colecciones que nos consignan. Ponemos en ello mucha ilusión, y naturalmente nos resulta muy agradable cuando alguien reconoce el esfuerzo.

 

Ya veis que las normas de convivencia básicas no solo son apreciadas por los clientes, sino también por las empresas. Si se exige amabilidad lo mejor es empezar dando esa amabilidad. No obstante, quisiera pararme un poquillo más en el cuarto de los punto detectados.

Todos dejamos las tareas para el último día. Es normal, los seres humanos somos así y eso es algo que nos trae de cabeza a los del gremio de la informática. Pero dejar las pujas para el último día quizá no sea la mejor idea porque con las prisas no la podremos estudiar debidamente y porque no es un proceso totalmente automático. Es decir, que al introducir la relación de pujas no se incluyen éstas directamente en su base de datos, sino que hay un proceso de revisión (“curación“, como decimos los que gestionamos datos) en el que el personal de la casa de subastas revisa que las pujas sean correctas. Quizá nos hayamos confundido y donde queríamos poner “200” pusimos “2000”. En ese caso, la casa de subastas nos avisa de que pudo haber un error. Ya me pasó una vez y es muy de agradecer. Pero si lo dejamos todo para el último día no van a poder hacerlo porque en esa tarde pueden recibir otras 300 pujas, y por ello nosotros corremos más riesgo de errores. Además, quien puja antes tiene preferencia en caso de que varias personas hayan ofrecido la misma cantidad por un lote.

Sin más, quisiera volver a agradecer a María Teresa Sisó su disponibilidad y recordar que el blog está abierto a todo el mundo, tanto en los comentarios como en las entradas.

Las monedas de las imágenes pertenecen a la subasta de Aureo del 30 de mayo de 2012. Se tratan de un precioso dínar bilingüe con el anverso en árabe y el reverso en latín y un florín del Papa Alejandro VI acuñado en Ancona. Aquí se pueden encontrar comentarios sobre los remates de estas monedas y del resto de la subasta.

2 Comentarios

  1. Antonio 6 años hace

    Muy buena entrada y magnífica aportación de la Sra. Sisó.

    Es muy de agradecer que los compradores sepamos también la opinión de las casas de subastas. Yo creo que todos nos habíamos olvidado de los vendedores porque los que comentamos en el blog somos compradores. Al fin y al cabo, se trataba de decir qué pedimos nosotros.

    Estoy de acuerdo con todo lo que se expone en esta entrada, pero hay veces que no se pueden enviar las pujas al principio. Yo procuro, en la medida de lo posible, estudiar los lotes y mandar las pujas lo antes posible, pero si, por ejemplo, el día 26 se subasta en otra casa de subastas parte de la colección Huntington, y pujo fuerte porque hay monedas interesantes, entonces tengo que esperar a ver a cuánto asciende la factura, para saber hasta dónde puedo pujar en la subasta de Áureo del día 4 de julio. Pocas cosas me gustarían más en la vida que no tener que preocuparme del dinero y pujar en todas las subastas cuanto quisiera…

  2. Autor
    Adolfo 6 años hace

    Estoy de acuerdo que cuando viene una tanda de subastas seguidas es difícil anticipar mucho las pujas. Yo no voy a pujar nada para las dos subastas que hay en julio hasta esperar si me llevo algo en la de Vico (habrá que dedicarla una entrada también). Pero en la medida de lo posible hay que intentarlo; al menos está bien ser consciente de sus ventajas.

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