Cómo se forjó la colección Caballero de las Yndias

Cómo se forjó la colección Caballero de las Yndias

Si hay una empresa numismática en España que no necesita presentación, ésa es Aureo & Calicó, y si hay una persona que tampoco lo requiere es María Teresa Sisó, su directora. Como todos recordaréis, durante 2009 Aureo subastó en tres sesiones la colección Caballero de las Yndias, que es la mejor colección de moneda de oro española jamás subastada. No obstante, hasta la fecha poco se ha podido saber sobre el proceso seguido para poder llevar a cabo esa subasta.

Como ya os dije hace un mes y medio que estuve en Barcelona y pude conversar con María Teresa Sisó. Entre otras cosas me comentó los detalles de cómo pudo acceder a la colección y el trabajo que supuso llevar a cabo la subasta. Fue ella misma la que me sugirió que lo publicase en el blog. Considero que esto es una oportunidad para todos los coleccionistas y para esta bitácora todo un honor por poder hacer pública una información que ya quisieran muchos medios. También me gustaría recalcar que más allá de la evidente lección de numismática que el siguiente texto supone, se muestra un amor por el trabajo bien hecho con el que yo me siento plenamente identificado. Creo que somos unos afortunados quienes nos sentimos orgullosos de nuestro propio trabajo; quienes no madrugamos todos los días solo por dinero, sino por la satisfacción que nos da nuestro propio trabajo; quienes encontramos en nuestro oficio un lugar donde afrontar nuevos retos, donde superarnos a nosotros mismos y donde enriquecernos personalmente. Somos afortunados, pero no por casualidad.

Recomiendo también, para que a nadie se le pase, leer el comentario que el propio Caballero ha dejado en la entrada. En él se dan detalles de cómo su padre pudo montar la colección y cómo lo vivió él desde niño.

Quisiera agradecer la disponibilidad de la casa Aureo & Calicó y, sin más, transcribo lo que ella me contó de esta subasta. A partir de ahora la voz es de María Teresa Sisó.

Cuando Aureo llegó a la casa Calicó, nosotros sabíamos que existía una gran colección pero que había que ganársela. Es decir, que no iba en el «pack» de adquirir la firma Calicó.

Aquí tenían unos ficheros con unas fichas que describían las monedas. Las fotos de monedas de cuatro o cinco décadas atrás eran horrorosas, y las de esas fichas no eran mejores; como esta de 8 escudos que te enseño [la de la foto inferior]. Sin embargo, con esas fotos, yo entusiasmé por la colección y empecé a hacer una valoración de las 2200 monedas que la componían. Muchas de esas piezas ni siquiera sabía lo que eran; otras, por la foto, no me podía aclarar porque ya se ve que la calidad es bastante mala. Pero con el fichero pude empezar a hacer una valoración, y sobre todo, me enamoré de la colección.

Xavier Calicó, que es quien mantenía relación con el propietario de la colección, nunca se había acercado a un ordenador. Entonces hacía que Ramón [el encargado de la casa Calicó] contestara los e-mails de Caballero en un estilo muy formal. En el plan de: «Espero que al recibo de la presente te encuentres bien y patatín, patatán». Xavier Calicó es así, muy formalista.

Poco a poco yo empecé a suplantar a Xavier Calicó: primero yo escribía los correos y se los enseñaba. Y me decía cosas como: «bien, pero no te olvides de dar recuerdos para la tía no-sé-qué y no-sé-cuántos». Y nosotros lo escribíamos. Luego fui animando a Caballero a visitarnos o a encontrarnos donde él estaba. Finalmente, me contestó que vendría a Barcelona; eligió el día de Sant Jordi, en que Barcelona se convierte en un pandemónium.

Yo fui a recibirle y estaba como un flan, como te puedes imaginar. Llegaron dos de los tres hermanos propietarios (hijos del coleccionista que había forjado la colección Caballero) uno de los cuales, el mayor, es el que ha llevado todo el asunto. Esta persona era más o menos de mi edad y desde el principio hubo «buen rollo»: enseguida nos entendimos y se estableció una muy buena comunicación. Yo les tenía preparado un dossier con la tasación de las monedas y con detalles acerca de cómo podría salir toda la colección. Y a partir de ahí fue sorprendentemente fácil. La colección era una herencia importante y dos de los hermanos querían venderla, aunque el mayor, que es quien se ocupaba de la negociación, no lo deseaba. A pesar de ello había mucha unión en la familia y no se planteó disensión alguna sobre la operación.

Por otro lado, teníamos un problema técnico que me solucionó mi fantástico asesor fiscal, Daniel Rey, y es que ellos tenían que pagar una tasa de un 7% que al final acabó pagando el coleccionista. Yo comencé unas negociaciones con el Estado Español para facilitar el asunto, diciéndoles que aquella colección podría venir a España e indicando que suponía un gran beneficio. Pero hablar con la Administración Pública es absolutamente imposible. Al final conseguimos solucionar el tema y fuimos a por las monedas, que estaban en Estados Unidos. La importación se hizo en forma totalmente legal. Tuvimos que pagar una cantidad importante, porque el Estado te cobra el tanto por cierto del IVA considerando la máxima tasación posible.

Pero lo mejor fue justamente cuando fuimos a Estados Unidos a por las monedas. Nos pidieron que fuésemos nosotros a empaquetar la colección. Llevábamos el archivo de Calicó, ordenado por cecas, pero el coleccionista lo tenía por reyes, y dentro de cada reinado, por cecas. Estuvimos cuatro personas (Eduard [Domingo], ellos dos y yo) ocho horas en la caja fuerte de un banco de Estados Unidos con un agobio terrible y sin poder ir al lavabo, sin beber un vaso de agua, sin comer nada… Las monedas estaban en unos álbumes preciosos, pero cada moneda estaba protegida por una capa aislante protegida con cinta adhesiva ¡”Celo” de cuatro generaciones! Pero si yo ya estaba prendida de la colección, después de aquella sesión salí muchísimo más enamorada: era mucho más hermosa de lo que jamás me hubiera imaginado. Yo me esperaba encontrar monedas como la de la primera foto… y lo que encontré fue la Caballero.

Lo dejamos todo preparado y volvimos en el mes de agosto a recogerla, teniendo que pasar por tres aeropuertos con ella. Vino después un trabajo de valoración muy importante, que evidentemente tiene que ver con lo que se pagó por la importación de la colección a España. Yo conocía muy bien las cecas españolas, pero las europeas nos dieron más trabajo. Con todo lo que era el Imperio yo me manejaba, pero me ayudaron algunos particulares y clientes que se portaron muy bien. También algunos colegas de otras casas de subastas nos echaron una mano con las cecas europeas, aunque hubo otros que no nos ayudaron para nada. Tampoco faltó quien nos «desayudó» dándonos información falsa… hubo de todo. El trabajo casi nos desborda, pero al final seguimos para adelante con el proyecto y yo estoy muy orgullosa de cómo se hizo, porque aquí éramos prácticamente «mujeres y criaturas» (aparte de Eduard, Lluís [Lalana] y Ramón).

Yo preparé la colección con un precio total de salida de 7 millones de euros y estimé que se remataría por el doble. No me equivoqué: acerté en la diana, que es algo que suele ocurrir cuando se conoce bien el mercado. A pesar de ser monedas raras cuyo precio es bastante volátil, hice un promedio. Digamos que justamente por ser valores erráticos tienen también una base segura. Evidentemente, los precios de salida estaban puestos para que las monedas fuesen vendibles, y para ello hace falta afinar la tasación. ¡No te puedes imaginar la de horas que metí a esa tarea! Fines de semana enteros.

Funcionó como un reloj la primera, la segunda y la tercersa sesión. Todo fue perfecto. Vendimos el 100% de la colección y, como te dije, acabamos doblando el precio de salida. Disfrutamos todos mucho todo el proceso y terminé teniendo una verdadera amistad con Caballero. De hecho, ya he conocido a toda la familia e incluso quiere enviar a su hija a hacer un cursillo de numismática con nosotros, que ya veremos si lo llevo a cabo o no.

Teníamos pensado que en el último volumen se publicase la historia de la familia junto con unas fotografías de la hacienda familiar. Se trataba de la familia de un vasco emigrado a Cuba. En Cuba él tuvo una hacienda con una fábrica donde incluso llegaban las vías del tren. Allí hizo una fortuna y mantuvo una muy buena relación con la casa Calicó; fue un coleccionista extraordinario. Aquí tenemos toneladas de papeles de las cartas que se escribían unos a otros. Fue una historia muy bonita por la amistad y el carácter familiar de la colección. Además, hay multitud de anécdotas; por ejemplo, a Caballero casi le cuesta la separación haber dejado a la mujer en Barcelona para irse él a buscar una pieza a Boltaña, en el Pirineo aragonés, con las comunicaciones de la época.

Pero finalmente se decidió no publicar el nombre, y no por falta de agradecimiento, como he leído en algunos medios. La razón fue un tema de seguridad: vive en un país de Sudamérica donde los secuestros están a la orden del día. Los tres hermanos tienen hijos entre 14 y 20 años y la posibilidad de que hubiera algún problema es lo que les echó para atrás. Fue una pena, porque hubiera sido algo muy bonito. De todas formas, yo a veces creo que la gente se hubiera quedado fría como un témpano, ya que muchos hubieran esperado que la colección fuese de alguien importante o conocido. Sólo hubiera satisfecho la curiosidad de la gente si hubiese sido la colección de la Casa de Alba, de Emilio Botín u otro nombre rimbombante. Pero decir un apellido vasco, de alguien absolutamente desconocido, no hubiese trascendido y además seguro que alguno habría creído que no era cierto. Sólo hubiese tenido sentido si hubiera ido unido a las fotografías y demás; algo que, por otro lado, a mí me hacía mucha ilusión.

La repercusión de la colección fue impresionante. Por un lado, me dio la posibilidad de ver y estudiar unas monedas extraordinarias, sabiendo además que irían a parar a manos de otros coleccionistas capaces de valorarlas. Por otra parte, nos dio capacidad para afrontar retos muy superiores a los que habíamos superado hasta entonces. Desde luego, nos vimos muy bien económicamente. Por otra parte, Aureo & Calicó adquirió un prestigio que la puso a la altura de las mejores casas europeas.

 

33 Comentarios

  1. Josean 8 años hace

    Muy buen artículo. Ante una gran colección como esta siempre tienes curiosidad por saber su origen y el proceso de preparación para la subasta.

    Se agradece especialmente la disponibilidad de Áureo & Calicó para dirigirse a los aficionados a la numismática.

    Una vez más queda constatado que tu blog, Adolfo, es ya una auténtica referencia en la numismática española.

  2. J. Mir 8 años hace

    Que decir? Solo se me ocurre que conocer la experiencia de un acontecimiento de esta naturaleza solo puede producir admiración, que Teresa es un encanto de persona, que Aureo & Calicó es una empresa muy profesional y seria, y que se ha convertido en una de las casas de numismática de referencia en el mundo, no solo por esta, que supuso el salto cualitativo, también la Crusafont e Imagines Imperatorum, han contribuido lo suyo.

    Una abraçada Teresa.

  3. David 8 años hace

    Excelente, una gozada haber leído esta entrada, me estaba dando hasta pena terminarla a medida que se acercaba el final, jejeje. Muchas gracias a Aureo&Calicó por su cercanía con el coleccionista, especialmente a Teresa, y gracias a ti Adolfo por ofrecernos este rinconcito numismático donde tanto y tanto aprendemos.
    Un saludo

  4. Autor
    Adolfo 8 años hace

    Me alegro mucho de que os guste. Comparto vuestros agradecimientos a Aureo & Calicó y a María Teresa Sisó, así como vuestra visión sobre ellos: a la vez que son la principal casa de subastas numismáticas de España (pocos lo pondrían ya en duda), son personas muy cercanas al coleccionista, independientemente de su poder adquisitivo. Pocas empresas saben lidiar con esa aparente contradicción.

    También supongo que Caballero antes o después leerá esta entrada. Si se quiere animar a escribir algún comentario (en esta o en cualquier otra) le estaríamos enormemente agradecidos. Puede hacerlo y mantenerse anónimo, no voy a andar mirando IPs ni localizando a nadie.

    Un saludo,
    Adolfo

  5. dani_v8 8 años hace

    Como dice «Josean» es un detallazo poder leer un poco mas sobre como se forjo esa colección ya mitica en la numismática española. Siempre me he quedado con la espinita de querer saber algo hasta que he leido esta entrada.

    Tanto María Teresa Sisó como el resto del equipo de Aureo creo que estan haciendo meritos para colocarse a la cabeza en España (Caballero de Yndias, Anastasia de Quiroga,Imagines Imperatorvm…) y ya no solo las subastas espectaculares. Ademas como bien decis dan buen trato al coleccionista y una sensación de cercania que no dan otras casas.

    Excelente entrada Adolfo.

  6. Javier Caballero 8 años hace

    Adolfo…
    Muy buen aporte y agradecido que mi amiga Teresa haya compartido nuestra historia con ustedes.
    La amistad Caballero-Calico se remonta a la epoca de los cuarenta. La coleccion Caballero fue posible por la gran relacion de amistad que se forjo entre las dos familias. Hacer la coleccion represento mucho sacrifico economico por muchas decadas. Recuerdo de joven muchas veces que no se podia hacer una cosa u otra por no haber recursos, pues estos, a espalda de mi madre, se estaban invirtiendo en comprar monedas. El mayor problema era como decidir que comprar cuando varias rarezas aparecian al mismo tiempo…entiendan que ya para los noventa todo lo que aparecia era bien raro…todas las monedas corrientes ya estaban en la coleccion, por lo que cualquier ofrecimiento representaba un golpe de miles de dolares.
    Anecdotas hay muchas…cuando Caballero encontro el Centen de Felipe III en Nueva York, en manos de un cambista Judio que lo habia comprado en un remate de los bienes de una viuda, Don Xavier Calico le aseguro a Caballero que esta pieza era falsa y que no podia existir, y que lo habian estafado al pagar por ella $11,000.
    Cuando Caballero se reunio en Gibraltar con Don Xavier y este pudo revisar la pieza en persona quedo estupefacto.
    No quisera acabar sin decirles que efectivamente fue muy dificil sacar a la venta esta maravilla…pero desde joven siempre escuche a Caballero repetir una y otra vez que no habia mayor tristeza para el coleccionista que cuando un museo compraba una pieza rara, pues esto le quitaba la oportunidad a miles de coleccionistas de poder
    ingresarlas en sus colecciones personales.
    Si bien en su tiempo Caballero-Calico forjaron una relacion de amistad increible, me atrevo a decir que despues de las tres subastas del 2009 la relacion simbiotica de Caballero-Aureo quedo establecida…si bien Caballero consolido la posicion de Aureo como la mejor casa de subastas del pais, de no haber sido por Teresa y su equipo profesional, dudo mucho que al dia de hoy la coleccion hubiera salido a remate.
    Gracias Teresa, y gracias a todos ustedes los amantes de las monedas.

    • Autor
      Adolfo 8 años hace

      Caballero, muchísimas gracias por responder.

      Muy poca gente puede montar una colección como la que montó tu padre y los que lo hacen tienen que dedicar buena parte de su vida a ello. Pero nosotros, los coleccionistas de a pie, nunca hemos tenido la oportunidad de leer cómo se puede montar una colección del calibre de la Caballero.

      Por eso hay gente que se cree que lo hacen «millonarios a los que les sobra el dinero», como si fuesen a llamar a la puerta de tu padre con un centén todas las mañanas y tu padre lo comprase como quien compra el periódico. Creo que ha quedado claro que la familia, la amistad y el esfuerzo personal son tres ingredientes esenciales sin los que no se hubiera podido nunca llegar a tener la colección Caballero. Eso la hace mucho más especial todavía.

      Gracias por haber hecho pública la colección. Sin duda fue una fiesta para la numismática española. Yo aprendí muchísimo sin más que leer los catálogos y los estudios que se desarrollaron a partir de esa colección (como el de Mozo y Retuerce). Gracias también por participar en el blog.

      Un saludo,
      Adolfo

  7. M.A. 8 años hace

    Desde hace tres años he recopilado todo cuanto aparecía sobre la Colección Caballero de las Yndias. Era tan poco que siempre te quedaba un cierto desánimo al no poder averiguar más sobre ella.

    Este artículo viene a llenar un poco ese vacío. En cualquier caso sería fantástico poder seguir en un futuro conociendo más datos sobre como se forjó.

    Por último, se habla mucho de algunas de las colecciones que ha sacado en los últimos la firma barcelonesa, citando las: Imagines Imperatorvm, Crusafont, Caballero… Pero me parecería muy injusto no recordar dos ventas que a mi juicio representaban una oportunidad histórica para el coleccionistas, la colección Llorenç Balsach y la colección Cataluña. Hablar de ellas no es recordar onzas ni grandes piezas de plata, pero el encanto y el valor histórico que poseían las hacía inigualables.

  8. veradia 8 años hace

    Para mi ha sido una gozada leer de primera mano como se consiguió sacar a subasta pública una colección emblemática y esas anécdotas del Sr. Caballero con tantos años de trayectoria como coleccionista.Gracias Adolfo,Sra. Sisó y Sr. Caballero.

  9. Hayek 8 años hace

    Queria Agradecer a Mª Teresa Siso la posibilidad de este gran articulo, asi tambien agradecer especialmente su intervencion a Javier Caballero.

    Y lo animo, si es posible y esta conforme, a que haga lo mismo y se ponga en contacto con Adolfo para contarle la otra cara de la moneda y las adecdotas que las habra a miles de como se llega a formar ese pedazo monetario.

    Agradecer de nuevo a los tres implicados hacernos llegar este articulo, que tiene un increible interes numismatico.

    Saludos

  10. Javier Caballero 8 años hace

    Buenas a todos y gracias por los comentarios. Una cosa que es muy importante recordar es que en los años cuarenta abundaban en las capitales Latinoamericanas casas de cambio en todos los barrios viejos coloniales. Las onzas corrientes de cecas Americanas se vendian casi a peso de oro ($35 la onza), y las que estaban en EBC para arriba se negociaban en $45-50. Esto permitió reunir una cantidad considerable de monedas con relativamente poca inversion. Eso si, para Caballero la conservacion de la pieza era importantisimo.
    Cuando veo la velocidad con la que los gobiernos estan imprimiendo papel moneda y monetizando deuda hoy en dia nada mas pienso que nuestros nietos reflexionaran en este blog dentro de setenta años que el precio de una onza hoy (€2,000) es comparativamente igual de razonable que los $45 que pagaba Caballeroo en los años cuarenta.

  11. Manuel 8 años hace

    ¿Cómo se forma una colección…? Es el resultado de toda una vida de búsqueda y de selección, de «amor» por lo coleccionado… o del hecho de tener posibilidades económicas, evidentemente.

    Es -creo yo- la analogía de una buena biblioteca, que acaba siendo el resultado de mi mismo… a través de mis libros me conocerás.

  12. J. Mir 8 años hace

    Que maravilla que Javier Caballero participe aquí con nosotros, Adolfo creo que con esta entrada has hecho algo grande. A parte de lo ya dicho, hay algo que se refleja en esta historia que es la continuidad en la relación entre el coleccionista y la casa numismática, Xavier Calicó aparece como el numismático de cabecera, y Aureo & Calicó consiguen mantener gran parte de ese espíritu humano y personal a pesar de ser una operación económica de gran calado. Felicidades a todos.

  13. Miguelf 8 años hace

    simplemente genial!

  14. Javier Caballero 8 años hace

    El porque del nombre «Caballero»…
    Es claro que «Caballero» no tiene nada que ver con un apellido Vasco. Entonces de donde salio?
    En los años cuarenta, cuando Don Xavier Calico visito a mi padre por primera vez en Latinoamerica, le parecio muy gracioso que en todos los restaurantes o clubes los camareros se dirigian a los clientes como «caballeros»…»El caballero que desea tomar», o «Caballeros, pasen a la mesa»…de ese viaje salio el nombre criptico de «Coleccion Caballero».
    Bueno, aqui los dejo con este ultimo cuento. Adolfo tiene mi correo en caso que quiera alguna informacion adicional.

  15. César 8 años hace

    Aparte de felicitar al autor de est blog, a la señora María Teresa Sisó y a don José Caballero por esta deliciosa entrada en la que se nos alumbra sobre la creación de una Colección y la gestación de su subasta, tengo una curiosidad como altoaragonés que me intriga, y que no sé si don José o doña María Teresa podrán responderme o hasta dónde, en todo caso, les doy las gracias: María Teresa Sisó dice «… irse él a buscar una pieza a Boltaña, en el Pirineo aragonés, con las comunicaciones de la época», ¿a Boltaña, pero qué moneda se había perdido en una aldea tan remota, y quién era el feliz coleccionista que moraba en tan verde valle?.
    Saludos.

    • Autor
      Adolfo 8 años hace

      Hola César. Me alegro muchísimo que te haya gustado la entrada.

      Claramente no nos van a contar a quién compraron la moneda en Boltaña ni de qué moneda se trataba (en la anterior entrada tienes la razón). Pero eso es lo de menos, la cuestión es que el señor Caballero se percató de que había una moneda en el Pirineo Aragonés que le interesaba y no dudó en dejar a su mujer en Barcelona para irse hasta allí a comprarla. Fíjate que eso es como si nos tocase hoy en día dejar a nuestra parienta en Moscú para irnos a una aldea de los urales a comprar una moneda (yo lo haría sin lugar a dudas :)

    • Autor
      Adolfo 8 años hace

      Me acaba de decir María Teresa Sisó que la moneda que fue a comprar a Boltaña era un triente de Gundemaro de Volotania (actualmente Boltaña). Fue el lote 1280 de la colección.

      • César 8 años hace

        Muchas gracias a los dos. Imaginaba que podría ser una moneda relacionada con Boltaña. Imagino, porque no se me ocurre otra cosa, que el propietario podría ser el médico, el cura…, no sé.
        Un saludo.

        • Javier Caballero 8 años hace

          Sin restarle merito al cuento de Teresa, siento que hay que aclarar una cosa. Si mi mente no me falla, en 1981 o 1982 aparecio la moneda de Gundemaro de Volotania. Volotania era un ceca totalmente desconocida a la fecha, y varios eruditos se lanzaron en la busqueda del proceder de la moneda. Don Xavier Calico publico un articulo interesantisimo en la revista del ANE donde llegaba a la conclusion que la antigua Volotania era la Boltaña actual. Esta moneda NO se compro en Boltaña…pero lo que si es cierto es que mi padre (y yo) nos lanzamos a una excursion para ir a Boltaña para ver el pueblo y tratar de entender como en tal recondito lugar pudo haber habido una ceca Visigoda. Y mi madre formo una de San Quintin por haberla dejado en Barcelona, por nosotros ir a Boltaña, sin ella entender la razon del viaje. Todos ustedes los casados entenderan que la coleccion mucha se hizo a espaldas de la mujer.
          Lo que si es cierto es que muchas veces hubieron pleitos en mi casa porque mi padre se «desaparecia» sin motivo alguno. Quiza el mas famoso fue cuando se fue a Guatemala a comprar la rarisima serie de monedas del Dictador Carrera, estando mi madre casi de parto con mi hermano menor.

          • Autor
            Adolfo 8 años hace

            jajajajajaja

            Yo comprendo perfectísimamente a tu padre y a tu madre.

            Lo dicho: irse a Boltaña para tratar de entender cómo pudo haber allí una ceca… eso es amor por la numismática y lo demás bobadas!!

          • César 8 años hace

            Gracias don Javier, ahora lo encuentro más coherente, no podía imaginar un coleccionista en un lugar tan alejado de los mercados numismáticos, aunque los años 80 no son tan remotos ni los viajes eran a uña de caballo. En cuanto al tipo de moneda que podía haber encontrado, pensé en alguna de los inicios del viejo Reino de Aragón.
            Saludos.

  16. Ignacio 8 años hace

    Me encantan estas historias, y sus comentarios… y las fotos que has puesto…

  17. Javier Sánchez 8 años hace

    Sólo decir muchas gracias a Adolfo, a María Teresa Sisó, a Aureo&Calicó y a «Caballero», por esta interesantísmima entrada sobre la colección numismática «Caballero de las Yndias».

  18. Antonio 8 años hace

    Mi más sincera enhorabuena por esta entrevista con una historia tan bonita.

  19. JASI 8 años hace

    Fantástica entrada Adolfo, me gustaria comentar mi experiencia personal.

    Tuve el placer de tener las monedas de la subasta en las manos, los centenes, doblas… todo!!! es una experiencia inolvidable y por supuesto no hay mejor manera de aprender que teniendo las monedas en las manos, sobre todo si son piezas de ese calibre!!!!ç

    Como coleccionista, tengo el placer de que duerman 4 piezas de su colección en mis bandejas. Ciertamente fue algo bastante complicado, ya que no soy ningun potentado, el presupuesto era limitado, y tenia para escoger más de 60 piezas potenciales en mi colección. Muchos meses de ahorro, de no dormir pensando en cual seria mi suerte… y llegó el dia de la subasta, mejor dicho, los dias de mi ansiada espera tocaba a su fin. Y para Barcelona que me fui 3 dias. el dia grande para mí fue el 21 de octubre, mi cumpleaños además. La cosa fue complicada, como he dicho, habia muchas piezas que me interesaban, y el capital daba para poco, así que la elección debía ser acertada. Y lo fue, tuve suerte y compré piezas de la máxima rareza a precios muy razonables, y hasta me pasé de presupuesto…. jajaja. Estoy muy muy contento con las que pude comprar, aunque muchas otras las tuve que dejar pasar…

    En fin, tengo más anecdotas de aquellos dias y aquella subasta… pero solo diré que agradezco muchísimo a Teresa, Eduard… a todo el equipo de Aureo-Calicó la atención que nos dispensaron y que nos dispensan en cada ocasión que les visito.

    Y que sean muchas más.

    Saludos y un placer leer al señor Caballero

    • Autor
      Adolfo 8 años hace

      Estupenda aportación Jasi.

      Yo no pude participar en esa subastas porque por aquellas épocas acababa de acabar la carrera y no tenía mucho efectivo. Si hubiese sido hoy otro gallo cantaría. Pero también me tomé como regalo de cumpleaños la subasta. El mío es el 22 y el espectáculo fue tal que se superó cuatro veces el record de moneda española más cara jamás subastada en esa tarde.

      • JASI 8 años hace

        Puedo decirte que estuve un año ahorrando, que tuve que vender algunas piezas de mi colección… y que la subasta fue brutal, pero el momento del centen fue apoteósico!!!

        Saludos

        • Javier Caballero 8 años hace

          Pues me alegro mucho que piezas de la Caballero esten en buenas manos…como son las cosas yo tambien me deje una pieza por la que nadie tuvo interes, sin duda opacada por los dos 20 Excelentes de Sevilla…curiosamante era la moneda que mas le gustaba a Caballero de la coleccion por su rareza y por ser la pieza grande cuya historia es la mas singular…el 20 Excelentes de Segovia.

          • JASI 8 años hace

            Las monedas de la ceca que yo colecciono evidenciaban por sí mismas su rareza, ya que únicamente las que hoy en día se consideran raras, pero se ven, estaban en conservación de lujo… y subieron como la espuma. Sin embargo, una de las que me adjudicaron, solo se conoce otro ejemplar y aunque me la subieron en la sala, la compré por un precio que se puede considerar más bajo que razonable. Pienso que fue debido a que su conservación no era lujo, y su extrema rareza desconocida por la mayoría… muchas veces pienso que si hubiera tenido una cantidad, tampoco muy exagerada de dinero para lo que és una inversión, hubiera comprado las piezas de mi vida que muy probablemente no tendré la oportunidad de volver a ver…

            Un placer saludarle

  20. M.A. 8 años hace

    Sinceramente, creo que el momento más espectacular de la subasta fue el remate del lote 1735.

    Hubo una lucha encarnizada por ella y se convirtió en la moneda adjudicada a un mayor precio en una venta pública de España. Aunque ese honor solo le duró un día.

  21. Jose David 8 años hace

    enorme Adolfo ¡¡¡¡¡¡¡¡ Me has permitido conocer de pleno la intrahistoria de una subasta mítica. Te doy nuevamente la enhorabuena, un saludo

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  1. Anónimo 5 años hace

    […] […]

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