La evolución de la afición a la numismática

La evolución de la afición a la numismática

En la entrada anterior comentaba cómo los aficionados van madurando en sus aficiones y las diferentes etapas por las que se pasa en las mismas. Esas etapas no son las mismas para todo el mundo y hay que saber disfrutarlas todas, que es lo bonito. Ponía como ejemplo la música porque es una afición que comparte casi todo el mundo y que seguro que los lectores más novicios encuentran más cercana que la propia numismática. Pero vamos a ver cómo se suele madurar en la numismática.

La primera etapa es común a casi todo el mundo, y es entender la numismática como un coleccionismo. Sin más, como el que colecciona cromos, pero cromos un poquillo más caros y que, al contrario que los de la Liga de balonpié, seguirán siendo interesantes al cabo de unos años. Lo normal cuando se empieza es empezar coleccionando euros, ya que es lo que tenemos en el bolsillo. Hace unos años lo normal era colecciona pesetas. Además, el coleccionismo de euros tiene múltiples ventajas para los novicios: son baratos, son fáciles de adquirir, hay mucha bibliografía (incluso excelentes catálogos gratuitos), hay muchos coleccionistas con los que intercambiar opiniones, van saliendo cada mes varias novedades para que no nos aburramos, es muy sencillo graduar esas monedas… estas características hacen que a mí no me guste coleccionar moneda actual, pero entiendo perfectamente que son una excelente forma de iniciarse gracias a su sencillez. Digamos que coleccionar euros es como escuchar música de los 40 Principales: es lo más sencillo y lo que primero se propone. Igual que vas a un bar y escuchas música por la que después quizá te intereses, un día abres la cartera y encuentras monedas (o billetes) por las que quizá te intereses. Pero eso no hace a esas monedas ni mejores ni peores que otras. Hay diseños de euros realmente preciosos.

Al cabo de un tiempo, el que siga interesado en la numismática se replantea su colección. “¿Realmente me gustan los euros más que cualquier otra moneda?” Esa es la pregunta a responder y no es una pregunta sencilla. Algunos se quedan en los euros, otros se van a por otras épocas u otros lugares. Los saltos más normales es coleccionar monedas bimetálicas del mundo,  moneda española más antigua (generalmente duros de plata o el Centenario de la Peseta) o irse a la moneda antigua y empezar con los denarios. Si os dais cuenta son series de monedas muy abundantes, vistosas, que se pueden comprar por relavitamente poco dinero y de las que se cuenta con mucha bibliografía. Así que son geniales para coleccionar, e ir comprando bastantes monedas. Generalmente importa poco la calidad de la moneda y lo que se prefiere es mucha cantidad, comprando casi a lo loco o de forma ansiosa.  Es muy normal en esta etapa contar con un álbum en el que colocar las monedas y así se tienen “huecos que completar”, sin importar mucho si se completa con una moneda de calidad o no. Aunque suele ser también normal que en esta etapa el coleccionista ponga ciertas condiciones a las monedas que entran en su colección, aunque suelen ser condiciones muy simples. Por ejemplo, “se tienen que ver las estrellas” o “me olvido de las monedas que cuesten más de 100 euros”.

A partir de aquí los caminos son totalmente divergentes, aunque yo diría que se pueden dividir en dos grupos no excluyentes: la vía académica y la vía inversora. Los que siguen la vía académica suelen estar interesados en las cuestiones históricas y artísticas que rodean a la numismática. ¿Cómo y por qué se acuñaron así esas monedas? ¿Qué repercusión tuvieron en la sociedad? Para ellos la numismática es un vehículo de acercarse a la historia y como es un vehículo que se repite en diferentes sociedades y épocas muy diversas, se puede aprener un montón sin más que entender el contexto histórico de ciertas emisiones. Esto se puede compaginar con coleccionar ciertas monedas, pero suelen ser cuestiones más concretas que una colección de euros, y en relación a sus intereses históricos. Un clarísimo ejemplo es la magnífica colección de moneda medieval catalana de Crusafont. Pero hay otros casos en los que la numismática se independiza por completo del coleccionismo y el estudioso invierte su dinero en libros de numismática, historia, arqueología e incluso química, para entender el contexto que concierne a ciertas monedas. Algunos incluso van más allá de una simple lectura y publican blogs (como Darío o Rubén) o incluso hacen tesis doctorales (como Darío, Antonio Roma o Manuel Mozo).

La otra vía es la de la inversión. Esto se da de forma natural cuando uno va adquiriendo cierto gusto y empieza a no satisfacerle tanto adquirir 20 monedas corrientes como adquirir una moneda exclusiva, que generalmente se traduce como cara. Entonces el aficionado prefiere adquirir monedas muy buenas aunque sólo compre dos piezas al año. Pero claro, a lo mejor en esas dos piezas deja su sueldo de un mes, y la pregunta es bastante evidente: ¿voy a ser capaz de recuperar la inversión si necesito vender las monedas? Entonces comprar una moneda deja de ser un acto con el que “tapar un hueco” para pasar a ser una adquisición de un joya que alegra la vista y que, es de esperar, que si se vende al cabo de diez años al menos se  recupere lo puesto.

Al igual que me pasa a mí con la música, la afición por la numismática tiene sus más y sus menos. Se puede completar una colección, dejar el álbum en la estantería y que pasen años hasta que se vuelva a retomar. Y cuando se retome quizá hayamos cambiado y no nos interese tanto ver las monedas como leer un libro de historia; o puede que nos interese otro tipo de monedas. También puede ser que no se vuelva a retomar nunca  y sean nuestros hijos los siguientes que abran el álbum, ya sea para continuar con la colección o para vendérsela a un comerciante. ¿Quién sabe? Lo importante es que con cada moneda que tengamos, o con cada libro que leamos, disfrutemos. Quizá esa misma moneda o ese mismo libro (¿o ese mismo blog?) no nos hubiera interesado lo más mínimo si nos hubiéramos topado con él diez años antes o diez años más tarde, pero en ese preciso momento de la vida nos hizo pasar un buen rato. Justamente eso es lo importante, que para eso es una afición y hay que disfrutarla.

Las imágenes muestran los anversos y los reversos de dos preciosos denarios de Augusto que se han rematado en la última subasta de Gemini por 2750 y 7000 dólares respectivamente. Cuando los miráis ¿qué es lo primero que veis? ¿un ejemplar para coleccionar? ¿un documento histórico a partir del cual comprender la historia? ¿una obra de arte? ¿un objeto de estudio? ¿una oportunidad de inversión? ¿todo a la vez? Esa es la cuestión en esta entrada.

8 Comentarios

  1. Darío 6 años hace

    Hola Adolfo,

    Excelente entrada, como siempre.

    Creo que describes muy bien las distintas etapas por las que uno transita a medida que se adentra en el mundo de la numismática y adquiere el conocimiento necesario para ir profundizando su relación con la misma. Debo decir, sin embargo, que en mi caso el camino fue muy particular. Si bien siempre me interesaron las monedas (de todas las épocas y lugares) y he coleccionado unas cuantas, fue el estudio de la historia antigua el que me llevó a profundizar cada vez más en el ámbito especializado de las monedas de Grecia y, sobre todo, Roma. En un principio me aproximé a ellas sólo con un interés académico, pero pronto me apasioné por todos los ángulos posibles: el del coleccionista, el del inversor, el del vendedor profesional, etc.

    Personalmente, creo que la única característica común en la evolución de la afición numismática de todas las personas, es que con el paso del tiempo y a medida que aumenta nuestro conocimiento, el placer que se obtiene de la afición crece exponencialmente.

    Aprovecho para felicitarte por el nuevo diseño del blog (es que yo te leo en Google Reader y no lo había mirado todavía en profundidad).

    Saludos,

    Darío

  2. Javier 6 años hace

    En mi caso, comencé coleccionando monedas de Franco y de Juan Carlos I, hacia 1975-1980, y también por un familiar de fuera coleccionaba monedas extranjeras, pero, a la vez, ya me interesaba la moneda anterior, pues mi abuela ( ¡sí, las abuelas, como en muchos!) me regaló unas monedillas del Centenario y de épocas anteriores ( del siglo XVIII y de Fernando VII e Isabel II). Estas últimas son las que realmente me fascinaban más, imaginándome las manos por las que podían haber pasado, y cómo podían haber llegado de generación en generación hasta finales del siglo XX. En definitiva, me atraía su relación con la historia, sin desdeñar el valor económico que tuvieran ( más bien escaso). Tras unos cuantos años olvidada la colección por motivos de trabajo en varios destinos, a principios de este siglo ahondé en la moneda medieval castellana (debido a mi pasión por la historia de Castilla), sin dejar de lado Reyes Católicos, Austrias y Borbones.En los denarios romanos de la entrada, veo primero una fantástica obra de arte y un documento histórico.

  3. Rafael Dicora 6 años hace

    Leyendo tu entrada de ayer, llego a la conclusión que que, evidentemente, yo no soy un coleccionista “normal”. No empecé coleccionando euros, me parece un coleccionismo simple y tengo la experiencia de cuando coleccionaba sellos y periódicamente iba a la ventanilla del Servicio Filatélico “a por las novedades”. Barato sí, pero un sacacuartos. Tampoco he coleccionado nunca pesetas, carecen de interés como moneda de colección.
    El centenario de la peseta, para mi, pobre de contenido numismático que no sea el mirar
    las estrellas, salvando algunas excepciones, como las del Gobierno Provisional y dos o tres de la República. El interés de la numismática española, para mi al menos, termina con la “gloriosa” de 1868
    Respecto de los caminos divergentes, yo ya tengo escogido el primero, la ilustración a la que te puede llevar (siempre que se tenga interés en ilustrarse) la trayectoria histórica de las monedas que posees o que buscas. Las naciones de su acuñación, las modificaciones de sus sistemas monetarios (por ejemplo la Unión Monetaria Latina), la diversidad de estados emisores hasta su unificación (Italia, Alemania, Suiza) la diversidad monetaria de las monedas del Reino Unido… En fin una amplitud de posibilidades de coleccionar por temas enorme.
    El otro camino, como bien dices, no excluyente porque la búsqueda especializada de monedas te lleva a coleccionar piezas, que si bien no son valiosas en sí, pueden ser raras, pero si solo compras dos bonísimas monedas al año, estás dejando de coleccionar, te aburres, matas la inquietud.
    Saludos, Rafael

  4. Autor
    Adolfo 6 años hace

    Cada aficionado traza su propio camino, por eso cada colección refleja en cierta manera la personalidad de quien colecciona. Ya veis las diferencias entre los tres que habéis opinado…

    Rafael, date cuenta que tú no pasaste por la etapa de “coleccionista” porque ya experimentaste esa etapa con los sellos. A mí me pasó lo mismo con las botellitas. En cuanto a que si sólo compras dos monedas al año te aburres, no tiene por qué ser así: puedes haber pasado un montón de horas estudiando libros. Ya te digo que hay auténticos aficionados a la numismática que hace años que no compran ninguna. Para ser un entendido de las emisiones de oro romanas no hace falta tener un aureo en casa.

    saludos,
    Adolfo

  5. Miguel 6 años hace

    Enhorabuena por la entrada, me veo claramente reflejado en ella!!Creo que es muy acertado, como has mencionado Adolfo, empezar “coleccionando”. Te ayuda a tener rigor y disciplina en la materia que has comenzado, algo que me parece esencial para no caer en el vicio o la obsesión. Esto no es raro que suceda en un hobby, y más en uno como el nuestro que no tiene fondo. Para evitarlo hay que empezar poniendo algún tipo de orden en el asunto. por ejemplo, empezar coleccionando las pesetas de Juan Carlos I como se ha comentado. Es una buena opción (yo particularmente sólo reuní tipos, no años), está perfectamente acotada y es fácil hacer un presupuesto del conjunto y dividirlo en la cantidad de dinero que deseemos gastarnos. Eso ayuda a poner límites en nuestras adquisiciones y nos “entrena” para esas posteriores etapas que ha comentado Adolfo. Es más, reúne hasta tres sistemas monetarios, lo que nos permite comparar tipos y en cierta manera apreciar la evolución histórica y artística de la numismática en esta etapa de cambios. Para mi personalmente ha sido todo un campo de entrenamiento para seguir. En este sentido, a mi entender, no tiene sentido gastarse el dinero en un duro del centenario en un EBC+ o un SC-, por ejemplo, si no somos capaces de apreciar lo que tenemos entre manos. Como también ha dicho Adolfo, estudiar una época es gratutito y para mi más interesante que comprar una moneda de la que desconozco su historia. Por cierto, Rafael, yo también tengo gusto por la Unión Monetaria Latina, la evolución de la moneda en Reino Unido y la evolución de algunos sistemas monetarios europeos. Creo que basta con dar con una caja de esas donde algún familiar tuyo ha ido guardando moneda extranjera de sus viajes por si regresaba algún día y no las quiere para nada. Es gratis y, al igual que si fuese una muestra de laboratorio, puedes analizar lo que ha pasado en un país durante 20 años y cual ha sido la relación entre unos y otros. Muy interesante!
    Un saludo!!

  6. tx94 6 años hace

    También me veo reflejado en esa descripción. Yo actualmente me veo en la fase de empezar a centrar mi colección y dejar de comprar chatarra.

  7. Indianas 5 años hace

    Yo creo que soy el típico coleccionista que está pasando por todas las etapas que comentas. Empecé con euros, luego añadí Juan Carlos I y ahora también Franco (y seguiré bajando jeje). Como mi presupuesto no es infinito, llevo un tiempo planteándome dejar de coleccionar euros para empezar a retroceder en la historia española, pero no me decido. Es mucho el dinero invertido y me da pena cortar así de repente una colección que yo considero ya grandecita (más de 2000 monedas de euros diferentes).
    La verdad es que leyendo esta entrada, el resto del blog y los comentarios que la gente pone, me acabo de decidir y voy a cortar los euros ahora.
    Me llena más coleccionar pesetas del centenario. Igual dentro de unos años me pongo a coleccionar denarios romanos, ¿quién sabe? :)

    • Autor
      Adolfo 5 años hace

      Me alegro mucho de que el blog te haya servido para reflexionar sobre tu colección, tires después a por pesetas de plata o a por otro tipo de monedas. Y, por supuesto, que cuento contigo como comentarista a partir de ahora :)

      saludos,
      Adolfo

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