Relaciones win-win

Relaciones win-win

Una de las paradojas más grandes de la economía capitalista es, a mi parecer, las relaciones win-win. Son relaciones en las que todos ganan y nadie pierde, se dan muchas veces y son muy deseables. Se suele dar la extraña circunstancia de que cuando se realiza una relación comercial todo el mundo gana y nadie pierde. Eso es algo que yo no me creo porque es evidente que no puede ser así: si alguien gana “de más” alguien tiene que perder “de menos”, otra cosa es que sea consciente de esa pérdida y otra cosa es que quien pierda haya tomado parte en esa transacción. Este es un tema peliagudo que daría para muchísima discusión.

 Salvando las diferencias, pero guardando las mismas apariencias, creo que cuando se hace algún trato de compra-venta de monedas entre particulares, lo más deseable es que ambos salgan ganando en la medida de lo posible. Es decir, que si una moneda vale alrededor de 100, pero la hemos podido comprar a 80, creo que es preferible pedir por ella 90 y así dejar cierto margen de ganancia a quien nos la compre por si quiere deshacerse de ella, o al menos ponérselo fácil para que no pierda dinero. A esto que acabo de decir se le pueden poner muchísimas pegas: no es sencillo tasar una moneda, el precio de una moneda más que una cifra es un margen razonable, en algunos casos el precio es muy volátil, en otros puede variar con el precio de los metales preciosos… lo que queráis, pero creo que todos tenemos en mente lo que significa dejar cierto beneficio a quien compre la moneda.

Proceder de esta manera me parece bastante razonable porque si un particular quiere vender una moneda y ganar algo de dinero con ella, es también de esperar que quien la compre quiera poder ganar algo de dinero, o al menos no quiera comprarla cara. Por otro lado, si se procede de esa manera es muy probable que la relación con ese otro particular sea muy duradera y fructífera. Al fin y al cabo, crear esos vínculos de confianza con otros coleccionistas es de lo mejor que se puede hacer en este mundillo. A largo plazo se aprende mucho de esos vínculos y también pueden llegar monedas a buen precio a través de ellos.

Un detalle que quisiera resaltar es que estoy hablando de relaciones entre particulares. Es evidente que si se compran monedas a un profesional no es lo mismo, ya que el vendedor ofrece un valor añadido que exige que sus márgenes sean mucho mayores. Por ejemplo, la garantía que da un profesional no es la misma que la que podemos dar los aficionados y también dan un mayor asesoramiento. Además, un profesional debe velar por el bien de su negocio, que es el que le da de comer.

Tampoco hay que olvidar que en algunas transacciones hay más de dos personas involucradas, ya sea porque hay intermediarios o porque una de las partes esté asesorada por un tercero. En esos casos hay que recordar que esas terceras partes también se deberían llevar parte del pastel. Si alguien ayuda a otra persona a sacar un dinero, es justo que se lleve una parte; más aún si ha sido indispensable para que se complete la transacción. Otra cosa es que exista una cadena de favores y se aplique la internacional regla de “hoy por ti y mañana por mí”, cuando ya se tiene mucha confianza entre las partes, pero la norma general es que todos tienen que ganar si no se quiere quedar mal. Claro está que hay gente a quien no le importa quedar mal o que no valora el esfuerzo de los demás, pero el tiempo pone a cada cual en su lugar: por cada uno con el que quedes mal tendrás, al menos, una persona menos con quien tratar. Pásate de listo (1 y 2) y vas a ver lo pronto que te quedas solo.

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