Polémica con los euros de Estonia

Polémica con los euros de Estonia

Estonia es un país al que tengo especial cariño porque estuve en Tallín 15 días en un curso de BEST sobre economía, lo cual no fue más que una excusa para que un 30 universitarios de todas parte de Europa (entre organizadores y alumnos) estuviésemos dos semanas seguidas de partuza descomunal en una ciudad con 22 horas de sol al día. Al acabar el curso no había aprendido absolutamente nada de economía pero de licores nórdicos y de saunas mixtas podría haber escrito una tesis doctoral. Luego yo por mi parte prolongué la fiesta una semana más por Letonia y Lituania adquiriendo, eso sí, toda la cultura báltica que en tan poco tiempo se puede absorber.

Pero el blog no va de partuzas, sino de monedas.  La cuestión es que, como todos ya sabréis porque se ha dado muchísima publicidad, el uno de enero de 2011 entró Estonia en la zona euro. En este caso el diseño de los euros es el mismo para todas las monedas, es decir el mapa del país, un diseño que me parece muy acertado. Hay que decir también que las monedas (acuñadas en Finlandia por la empresa Soumen Rahapaja) tienen muy buena calidad y casi parecen PROOF las piezas de circulación normal.

La polémica viene porque las fronteras del mapa que se muestra en las monedas no coinciden con la frontera actual de Estonia, sino con las fronteras que Estonia reclama como propias y que supondrían la anexión de un territorio actualmente ruso.  Esta noticia ha aparecido en multitud de medios (y también se ha discutido en el foro de Imperio Numismático), pero no he visto ninguno en el que se explique realmente el por qué de la confusión de las fronteras. Para ello hay que recapitular un poquito de historia estonia, que ahora voy a resumir desde una perspectiva personal.

Básicamente Estonia ha sido un territorio que durante los últimos siglos han conquistado muchas potencias extranjeras: polacos, letones, suecos, daneses, rusos… todos pasaron por allí, gobernaron el tiempo que pudieron y los estonios llegaron a acostumbrarse a estar dominados por potencias extranjeras hasta el punto de que no les es ninguna vergüenza reconocerlo. De hecho, en el centro de Tallín tienen monumentos que conmemoran victorias de tropas foráneas (como la caída del cielo de la bandera danesa durante la batalla de Lyndanisse). No fue hasta bien entrado el siglo XIX cuando los estonios, al igual que otros muchísimos pueblos europeos, tomaron conciencia de sí mismos como nación y quisieron un autogobierno independiente de quien les estaba dominando en aquellos años, que no eran otros que los rusos.

Los estonios aprovecharon la debilidad del comienzo de la Unión Soviética para alzarse en armas en 1918 y, apoyados por otras potencias europeas como Inglaterra, Finlandia o Suecia, ganar lo que después se vino a llamar la Guerra de la Independencia Estona.  La desorganizada Rusia de la época y el medio-vencido ejército rojo no controlaron a tiempo la revuelta y se firmó la Paz de Tartu, declarando a Estonia independiente de la Unión Soviética y definiendo unas fronteras que son exactamente las que se muestran hoy en día en las monedas de euro estonas.

Como pasa casi siempre la alegría dura poco en casa del pobre y en septiembre de 1939, recién comenzada la Segunda Guerra Mundial, el ejército rojo entró sin piedad sobre Estonia y el resto de países bálticos. Posteriormente, en enero de 1941 fue el ejército nazi quien invadió Estonia y mantuvieron el poder hasta el otoño de 1944, cuando Rusia volvió a invadir Estonia. Os podéis imaginar que entre tantas conquistas y reconquistas quien realmente salió perdiendo fue el pueblo estonio, uno de los más castigados durante la Segunda Guerra Mundial. Una vez acabada la guerra, y sin una aparente razón de peso, el gobierno de Stalin anexionó unos territorios del este de Estonia a la RSFS haciendo caso omiso al Tratado de Tartu, que ya por aquél entonces era papel mojado. El gráfico de abajo muestra los territorios bálticos anexionados a RSFS.

Todo este asunto acaba cuando a finales de los 80 se da la idealizada “revolución de las canciones” en las que el pueblo báltico se une contra un enemigo común: la URSS. Entre las diferentes manifestaciones que se daban en el cada vez más abierto régimen soviético la más famosa, sin ninguna duda, fue la cadena báltica (abajo una foto), en la que ciudadanos estonios, letones y lituanos formaron una cadena humana que cruzaba los tres países. Al final el 22 de agosto de 1991, Estonia declaró su independencia conservando las fronteras que tenía ese momento, es decir, las del Tratado de Tartu menos los territorios que había anexionado Stalin a la RSFS. Esos territorios fueron reclamados en su momento y siguen siendo formalmente reclamados, si bien a Moscú por un oído le entra y por otro le sale.

Llegados a este punto me imagino que todos nos habremos hecho una pequeña idea de por dónde viene el asunto. A esto hay que añadir que hoy por hoy la sociedad estona es totalmente europea y europeísta, mirando con malos ojos casi todo lo que venga de Rusia (es una de las diferencias más notable con los letones, donde hay mucha más cantidad de población de origen ruso). Los estonios tienen una mentalidad totalmente emprendedora, uno de los factores que ha ayudado a que en los últimos años haya experimentado un enorme crecimiento económico, mucho más que sus vecinos del sur. Por otro lado, no olvidan su pasado comunista dejando algunos símbolos de la corrupción que allí hubo. Por ejemplo, en el centro de Tallín, que está totalmente reconstruido, hay un retrete que los rusos construyeron presupuestándolo en unos 150.000 euros (de los años 80); allí lo dejan con una plaquita como testimonio de la corrupción vivida. No obstante, yo mismo estuve con una rusa un viernes a las tantas de la mañana cantando el himno ruso en plena zona de copas de Tallín, y nadie nos dijo nada. Eso es exactamente lo que yo considero un “nacionalismo sano“, puesto que se consideran un pueblo y una nación independiente pero no están en contra de nadie.

Dicho todo esto, ya sólo me queda argumentar por qué opino que toda la polémica es una pantomima:

Lo primero es porque no me creo que quien haga las monedas, por muy finlandés que sea, no se haya dado cuenta de las fronteras actuales de Estonia. Es más, aún en el caso de que se trate de un error humano, antes de sacar una versión oficial se harían muchísimas pruebas que verían cientos de personas y digo yo que alguno conocería el mapa de su propio país. Así pues, el gobierno estonio está claro que conocía el “error” antes de emitir las monedas.

Igualmente, la emisión de una nueva moneda no es un secreto de estado como para que no se hubiese filtrado su diseño al gobierno ruso antes de tiempo.

Estonia ha salido beneficiada con toda esta historia porque por un lado ha dado publicidad a una reclamación histórica de la que seguramente no nos hubiéramos enterado de otra manera y por otro lado le ha permitido hacer más publicidad de sus propios euros y así vender más. Sin ir más lejos, va a sacar 50.000 ejemplares de la cartera de euros de 2010, lo cual es más del doble de la tirada de un país como España, bastante mayor y con miles de coleccionistas más.

Todas las imágenes están sacadas de Wikipedia excepto la penúltima que está sacada del foro de Imperio Numismático.

14 Comentarios

  1. dani_v8 8 años hace

    Ahora a ver que hacen en 2011 si modifican el mapa o lo dejan asi, la verdad como bien dices les ha servido para publicitar a bombo y platillo sus reclamaciones politicas y darle publicidad a sus euros.

  2. Carlos 8 años hace

    Buena jugada de los estonios… je, je… Supongo que en el Kremlin les dará absolutamente igual, pero el paripé lo tienen que hacer sí o sí; unos airean el asunto, y los otros sacan musculo nuclear implicito y su alma imperial (que jamás ha perdido, aunque he de admitir, que comparados con otras potencias europeas, los rusos nunca han sido especialmente belicosos si exceptuamos el episodio estalinista).

    Por cierto, que desde le punto de vista del coleccionista, como se les ocurra retirar la serie, o simplemente cambiar el diseño para años próximos, estás monedas van a ser muy apetecibles. Por cierto, ¿se las han acuñado los fineses por que carecen de fabrica de moneda propia, o sido un tema de calidad de la acuñación?

    • Pedro 3 años hace

      Te olvidas de la invasión de Afghanistán, orígen de Al Qaeda

  3. Autor
    Adolfo 8 años hace

    Cuando estuve en Estonia me llamó la atención la buena calidad de sus coronas y me interesé por quién las hacía, que no eran otros que los finlandeses.

    Así pues, digo yo que sea que los estonios no tienen casa de moneda propia.

  4. ABEL 8 años hace

    Magnifico! te vuelvo a felicitar una vez mas por esta nueva entrada! me encanta que escribas de numismatica con su contexto historico, no colecciono € pero esta seria una moneda buena para guardar por su curiosidad. A veces las piezas no son importantes o no tienen un valor economico notable pero hay curiosidades detras que las hacen especiales.
    Gracias Adolfo.

  5. Antonio 8 años hace

    De hecho, si la numismática es una ciencia auxiliar de la historia, aquí tenemos un claro ejemplo de ello.

    Es la típica moneda que “nos dice algo”, algo que, más alla de su belleza estética o su valor económico, la convierte en una serie interesante numismáticamente hablando.

    Aunque siempre habrá “coleccionistas”¿? que la comprarán sólo para ver si suben de precio.

    • Pedro 3 años hace

      Sin ánimo de molestar, quiero comentar que la Numismática no es una ciencia.

  6. Autor
    Adolfo 8 años hace

    Me alegro de que os guste la entrada. La verdad es que a mí también me gusta, y me encantaría poder escribir más como ésta. Lo que pasa es que este tipo de entradas no se escriben en 10 minutos (y eso que sobre historia de Estonia ya había leído cosas anteriormente).

    Cuando tengo tiempo me gusta escribir entradas relacionadas con la historia, pero claro, uno no siempre lo tiene.

    saludos,
    Adolfo

  7. Iñaki 8 años hace

    Es la primera vez que me paso por aquí, pero como me ha encantado el articulo, espero convertirme en un habitual.

    Por cierto, durante mi visita a Tallin hice el primo, porque cervezas muchas, pero saunas mixtas, ni olerlas.

    Gracias Adolfo por la interesante reseña historica.

    • Autor
      Adolfo 8 años hace

      Bienvenido, me alegro de que te guste ;)

      La combinación buena se da cuando mezclas ambas cosas: beber cervezas en una sauna mixta :D

  8. Javier 8 años hace

    Es muy curioso, aunque no creo que vaya a generar polémica..
    Por cierto, sabes como se pueden adquirir estas monedas de Estonia en España??
    Gracias Adolfo!!

    • Autor
      Adolfo 8 años hace

      las venden en cualquier numismática o en cualquier mercadillo. Yo las he visto en muchos sitios por unos 7 euros o así.

  9. ketito 8 años hace

    No lo había escrito antes, pero muy interesante, la verdad es que cuando lei la noticia en inglés rápidamente la quise compartir en imperio numismático porque me parecía un tema MUY interesante, este tipo de disputas históricas me fáscinan y señor ruiz calleja lo has escrito de lujo, la verdad es que lo explicas todo muy bien y esto no podía ser menos.

    Para mí, tu mejor netrada.

  10. MCadiz 5 años hace

    Se observa que en la emisión conjunta de los países con referencia al X Aniversario del Euro
    Estonia no aparece en la pagina de wilèpedia de las emisiones de euros ,sin embargo la moneda de 2 euros si se ha emitido pero ha salido al mercado en el 2013 o 2014 creo y mi pregunta es ¿ a que es debido ?

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