Cargas en las subastas numismáticas

Cargas en las subastas numismáticas

En el blog ya se analizó que una de las desventajas de invertir en monedas son las altas cargas en comprarlas, venderlas y almacenarlas. Hoy voy a meter un poquito más el dedo en la llaga y voy a calcular las cargas de compra y venta de una moneda en subasta. Para ello, tomaré como ejemplo las subastas de Jesús Vico, de las que ya se ha hablado antes en el blog y en otros.

Para no hablar en términos abstractos, hagamos la cuenta con una moneda concreta, que sea curiosa pero no demasiado cara. Algo que muchos coleccionistas puedan pensar en comprar como inversión: los preciosos dos reales de los Reyes Católicos, con ceca de Sevilla. La moneda presenta, en opinión de Jesús Vico, una buena acuñación, una conservación MBC+ y leves oxidaciones. Ésta pieza fue el lote 591 de la subasta celebrada el día 12 de noviembre de 2009, que salió por 100 euros y se vendió por 310.

Los porcentajes que cobra Jesús Vico al vendedor son los siguientes:

– 20% para adjudicaciones menores de 50 €
– 15% para adjudicaciones entre 50 € y 150 €
– 10% para adjudicaciones mayores de 150€

Además, si no se vende, el vendedor debe pagar un tanto por ciento del precio de salida, y al hacer la entrega se debe pagar un 0,87% del precio de salida de la moneda para pagar el seguro de la misma. Finalmente, los gastos del vendedor se incrementan en un 16% en concepto de IVA.

Por otro lado, el comprador debe pagar a Jesús Vico el 16% del remate del lote, a lo que hay que sumar el gasto de envío y seguro.

Para el caso concreto de la moneda que aparece en la foto, el vendedor ha recibido en total 273,03 €, mientras que el comprador ha tenido que pagar 367,6 €, suponiendo que los portes y el seguro de envío hayan sido 8 €. Se tiene, por tanto, que el vendedor ha obtenido el 74,27% de lo que ha pagado el comprador. ¡Y esto en el caso de que quien lo compre no lo vaya a revender a su vez!.

Con semejantes cargas a cualquiera se le quitan las ganas de invertir en numismática, pero hay que tener en cuenta que la enorme volatilidad de este mercado hace que a pesar de ellas se pueda hacer negocio.

Otra cuestión es que las casas de subastas suelen hacer precios especiales cuando se llevan grandes colecciones o cuando se tratan de vendedores profesionales que envían muchas piezas para la subasta. Por eso, tal y como explica aquí A. C. Dwyer, es posible que si damos la moneda que queremos vender a un profesional para que éste sea quien la envíe a una subasta, se puedan reducir los porcentajes (a pesar de que el intermediario también se lleve su parte).

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