El mundo entero está mirando a Barcelona

El mundo entero está mirando a Barcelona

Creo que no exagero si digo que hoy Barcelona es la capital mundial de la numismática. Y es que, como seguramente sabréis, hoy y mañana se desarrollan las tercera y cuarta jornadas de la subasta de la colección Caballero de Yndias en la casa de subastas Aureo y Calicó.

Ya hace un año que esta casa de subastas empezó a anunciar la subasta que consideraba una subasta histórica. Yo suelo ser muy escéptico en lo que a publicidad se refiere, pero esta vez no era para menos: se han subastado 1220 monedas más otras 980 que se subastarán entre esta tarde y mañana. Todas ellas de oro y muchísimas piezas únicas o rarísimas. Para mí es, con mucho, la subasta más grande que he visto en mi vida, y me atrevería a decir que dudo mucho que en las próximas décadas vaya a haber una de semejante calado.

Por Internet se ha hablado mucho de estas subastas, tanto en foros, como en blogs e incluso en muchos lugares no especializados en numismática. No es mi intención hacer un análisis profundo del tema, más que nada porque daría para escribir una enciclopedia y tampoco es la finalidad del blog. Me fijaré sobre todo en los maravillosos análisis hechos por Rafael en el blog numisfera.

La presente bitácora ya se había adelentado a la noticia y ha aprovechado unas cuantas fotos de las subastas para ilustrarlo (v.g. 1, 2 y 3), y más que se seguirán utilizando. Y es que semejantes subastas supone una fuente inagotable de imágenes y de textos que impresionan a cualquier coleccionista. Yo mismo me he pasado bastantes horas delante de los catálogos, admirando cada una de las piezas y aprendiendo de los escritos de los tasadores e historiadores que las han analizado.

La primera subasta se dedicó a las monedas de oro de América y Filipinas acuñadas bajo dominio español. Se subastaron un total de 684 monedas y los remates fueron muy generosos, sólo quedaron dos piezas sin vender. La segunda parte se dedicó a la moneda de oro de las monarquías europeas, subastando un total de 545 monedas, de las cuales 301 eran españolas. Los remates, igualmente espectaculares, con todas las piezas vendidas y la mayoría de ellos por un precio sensíblemente superior al de salida.

Pero lo mejor estaba por venir, ya que en la tercera parte, se va a subastar la mejor colección de moneda de oro española de la historia. Tal y como comenta aquí y aquí nuestro amigo Rafael, es posible que se llegue a batir tres veces el récord de la pieza española más cara jamás subastada. Esto ocurrirá si se venden caros los 20 excelentes sevillanos que se ven aquí abajo, más los dos cetenes que presentamos el otro día.No obstante, a mí las piezas que más me gustan son las medievales castellanas, en concreto las doblas de 35 maravedíes de Alfonso XI y de Enrique II que ilustran esta entrada.

Hecho este súper-resumen, paso a una pequeña reflexión al respecto. Lo primero es que sólo el hecho de que se produzca esta subasta ahora es un claro síntoma de la buena forma del mercado numismático actual: el oro está alto y la gente que tiene dinero invierte en monedas y otros valores de refugio porque no hay otros lugares donde sus millones les den rentabilidad. Seguramente si esta subasta se hubiese hecho tres años antes o tres años más tarde, los resultados de los remates hubieran sido muy diferentes. La segunda cuestión es que sirve como ejemplo de que no hay que obsesionarse con nuestra colección: siempre se podrá mejorar y siempre habrá gente con mejor colección. No hay que picarse con nadie. Y si alguien va de chulo, que compare sus monedas con las de esos tres tomos.

Desde un punto de vista más numismático, gracias a esta colección yo tengo, de forma gratuita, tres tomos preciosos, imprimidos a todo color y que van a suponer una referencia bibliográfica durante muchos años. Estos tomos son, desde luego, mucho mejores que cualquier catálogo, como ya se dijo aquí. Por otra parte, un tema que ya se abordará, es que hay piezas que son el único ejemplar conocido y salen por 900 euros, mientras que hay otras de las que se conocen 12 ejemplares y salen por 90.000; suena paradógico, pero como ya diremos, hay una explicación.

Finalmente, hay que felicitar tanto a Aureo y Calicó como a la persona (o las personas) que hayan montado esta colección. Yo hubiera apostado por que no sea la colección de una persona particular, sino de alguna fundación privada, de esas que manejan millones de euros como si fuesen calderilla. No obstante, en el Diario Vasco se dice que el actual propietario de la colección es un americano descendiente de vascos. En cualquier caso, es todo un logro y muchos años de esfuerzo reunir semejantes piezas. Ya se sabe que coleccionar no sólo es cuestión de dinero.

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